Aunque Bordet es el dirigente político que mejor mide en los sectores independientes, el peronismo no lo quiere votar.

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Galimberti se consolida en un sector de Cambiemos, pero Macri dice con Bordet “sí, se puede”

Mientras Kueider recorre la provincia, Rosario Romero y Adán Bahl quedaron a cargo de Paraná, que define el candidato a intendente y el vicegobernador.

Aunque aún falta mucho tiempo para las elecciones de 2019, el desdoblamiento en la provincia ya es casi un hecho y todos los sectores y partidos preparan a sus candidatos para la contienda.

Por la UCR y Cambiemos, el nombre que suena con más firmeza es el del intendente de Chajarí, Pedro Galimberti, que es el número puesto de Rogelio Frigerio, el hombre fuerte del PRO en Entre Ríos.

Las espadas del ministro en la provincia, como Esteban Vitor por el PRO y Fabián Rogel por la UCR, están trabajando para la candidatura de Galimberti, aunque no descartan que si su figura no prende en la gente, el candidato sea el mismo Frigerio.

La figura de Atilio Benedetti quedó relegada en las consideraciones del ministro del interior desde hace mucho tiempo y se terminaron de volar todos los puentes luego de la ruptura del bloque Cambiemos en la Cámara de Diputados Provincial.

Durante el congreso radical que se desarrolló en Paraná, que el funcionario nacional seguía minuto a minuto desde Maciá, se decidió que los legisladores que responden al sector de Benedetti dejarían la bancada de Cambiemos, lo que provocó la furia del ministro.

Ante los presentes en el almuerzo en Maciá, Frigerio juró que haría hasta lo imposible para que el diputado nacional no llegara a la candidatura a la gobernación, y la salida se encuentra en el nombre de Galimberti.

Más atrás quedó también el intendente de Paraná, Sergio Varisco. Aunque su alfil en el HCD, el concejal Carlos González haya declarado que el radical está “recorriendo la provincia” para ver donde está “mejor parado”, su nombre no tendría chances para los mandamás del PRO en la carrera a la gobernación y lo recluyen a la ciudad para que pelee nuevamente la intendencia.

Es más, es conocido en los mentideros políticos del PRO que Cambiemos actualmente no tiene nombres en Paraná que midan como el de Varisco, pero si llegara a surgir un candidato, el hoy intendente quedaría postergado a cambio de una promesa que, en caso de desdoblarse las elecciones, sería volátil.

Pero mientras Frigerio promovía el nombre de Galimberti, el presidente Mauricio Macri pateó el tablero y visitó Concordia en uno de los días más difíciles de su gestión, cuando en Buenos Aires el dirigente sindical Hugo Moyano lideraba una multitudinaria marcha en contra de las medidas del gobierno nacional.

La visita fue una sorpresa ya que el presidente tenía previsto visitar Chajarí, por lo que los dirigentes de Cambiemos ya habían preparado las cámaras para sacar la foto del espaldarazo presidencial con Macri y Galimberti, pero a último momento suspendió esa parada del recorrido.

En cambio, en Concordia el presidente posicionó al gobernador Gustavo Bordet como su principal referente en la provincia al declarar, ante las cámaras de todos los medios nacionales, que “junto a Gustavo hicimos grandes cosas y las vamos a seguir haciendo”, y usó la frase que empleó como muletilla durante la campaña: “sí, se puede”.

Así, usando el nombre de pila del gobernador y sin nombrar a ninguno de los otros funcionarios presentes, Macri dejó a Bordet como su bendecido y desconcertó a dirigentes peronistas y de Cambiemos.

El gobernador ya anunció ante sus funcionarios y a los miembros de la Liga de Intendentes Justicialistas que irá por su reelección y ya tiene a su mano derecha y operador político recorriendo la provincia.

Los principales hombres de confianza de Bordet, enfrentados y desconfiados con Romero y Bahl, son el contador Juan Domingo Orabona, al frente del Instituto del Seguro; Horacio Bechara, en Enersa; Gustavo Labriola; el secretario General de la Gobernación, Edgardo Kueider; y más relegado, el ministro Luis Benedetto, de Planeamiento e Infraestructura.

Este último y la ministra de Desarrollo Social, Laura Stratta, fueron cuestionados duramente por el vicegobernador Adán Bahl, que declaró que recibe reclamos de intendentes y legisladores por el funcionamiento de estas áreas y los dejó como incapaces para resolver problemas.

Kueider es quien recorre la provincia como operador de Bordet y organiza reuniones en diferentes departamentos con la difícil tarea de unir al peronismo porque son más los cuestionamientos y reclamos que recibe que los aplausos.

En Paraná, en tanto, la referente del gobernador es la ministra de Gobierno, Rosario Romero, que se encarga de potenciar al vicegobernador Adán Bahl como la pata fuerte de Bordet para la intendencia, para lo cual mantiene reuniones semanales en una mesa chica con el gobernador, el vice, el doctor José Carlos Halle y algunos periodistas.

Si bien desde algunos sectores intentaron impulsar a Bahl hacia la gobernación y aunque trascendió que la relación entre el uno y el dos del gobierno provincial no era buena, el vice, con la mediación de Romero, habría llegado a un acuerdo con Bordet para ir por la ciudad, ya que es el candidato del justicialismo que parte con ventaja.

Más allá de esto, en la tarde de este lunes se realizó un encuentro con vecinales de Paraná de extracción principalmente peronista, que fue difundida por prensa de la gobernación como encabezada por Bordet, mientras que Bahl publicó en su cuenta personal de Twitter una imagen en la que ningunea a Bordet porque lo deja con un papel secundario y triste mientras que él está encabezando.

Esa foto fue replicada en todas las redes sociales por los seguidores del vicegobernador, quien se puso a sí mismo como el hombre fuerte de Paraná y dejó en segundo plano al gobernador.

El justicialismo tiene la imperiosa necesidad de recuperar la capital provincial tras la derrota que sufrió en las elecciones de 2015, resultado que se repitió de manera apabullante en las legislativas de 2017.

En ese contexto, el gobernador, siendo de Concordia, necesita ganar en la ciudad que es la caja de resonancia para el resto de la provincia y también resulta difícil que no sea acompañado en la fórmula por alguien de Paraná.

Si recupera la capital provincial, el peronismo podrá contagiar al resto de la provincia, porque se sabe que nadie quiere votar al perdedor. De todos modos, en Concordia, después de perder una elección importante, el intendente Enrique Cresto convocó a una mesa política con una incorporación que va a dar que hablar no solo en la ciudad del citrus sino también en la provincia.

Bordet cuenta no solo con el guiño del presidente sino también con una buena imagen entre los sectores de votantes independientes, en donde su figura asciende notablemente según quién le informa el dato.

Los mentideros comentan que hay “lamebotas” que para ser beneficiados conforman al gobernador con números que se alejan de la realidad, en lugar de comunicarle los problemas políticos que atraviesa en la provincia, como la dura interna que hay en el peronismo.

Esto quedó demostrado en la reunión con vecinales peronistas que se realizó en la capital provincial este lunes. Prensa de la gobernación difundió un comunicado en el que afirmaba que Bordet había sido “acompañado por Bahl”, pero el vicegobernador publicó en su cuenta personal de Twitter una imagen en la que ningunea a Bordet porque lo deja con un papel secundario y triste mientras que él está encabezando, foto que luego fue replicada por todos sus seguidores.

Mientras el gobernador es el dirigente provincial con mejor imagen en el sector independiente, desde la dirigencia peronista sostienen que su principal déficit es hacia dentro del justicialismo, ya que sostienen que los mismos peronistas son quienes lo cuestionan y son reticentes a votarlo, algo que es potenciado por algunos dirigentes que avivan las rispideces.

El gobernador ya anunció que enviará a la legislatura el proyecto de reforma política que incluye la anulación de las listas sábanas y su reemplazo por la boleta única de papel, entre otras modificaciones.

Además, tiene un plazo hasta octubre para decretar definitivamente el desdoblamiento de las elecciones, algo que tanto en el oficialismo como en la oposición provincial ya manejan como un hecho.

Con ese panorama, en Cambiemos pica en punta la figura de Galimberti con el aval de Frigerio, que ya le bajó el pulgar a las aspiraciones de Benedetti y dejó a Varisco relegado y expectante en la ciudad.

En el oficialismo, la figura de Bordet sube entre los independientes, pero el gran desafío que tiene el gobernador el de convencer a un peronismo reticente a alinearse detrás de su figura.

Más allá de que algunos no lo quieran votar, otros analizan la posibilidad de hacer porque si el PJ pierde en 2019, será muy difícil que vuelva a ser gobierno en corto tiempo en la provincia, por lo que apoyarían al gobernador por un período más luego del que no tendría posibilidad de ser reelecto.

El peronismo seguramente evaluará si es conveniente o no votar al gobernador una vez más, ya que si el peronismo pierde en la provincia, es muy complicado que el PJ regrese al poder.

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