Con el desdoblamiento, Bordet evita que intendentes y dirigentes salten el corral.

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No quiere comprar leche en el almacén

Si hubiera esperado hasta el año que viene para llamar a las elecciones, los condicionamientos hubieran costado caro.

Finalmente, el gobernador Gustavo Bordet confirmó el desdoblamiento de las elecciones provinciales con respecto a las nacionales el año próximo.

Si bien se esperaba que el anuncio lo hiciera la ministra de Gobierno, Rosario Romero, mediante una reunión primero con la dirigencia de la Unión Cívica Radical y luego con el resto de los partidos políticos de la provincia, finalmente la determinación llegó a través de dos decretos firmados por el gobernador.

Las Primarias Abiertas y Simultáneas Obligatorias (PASO) serán el domingo 14 de abril y las elecciones generales el 9 de junio, según los decretos 4313 y 4312 respectivamente y los entrerrianos elegirán intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales y gobernador.

Aunque muchos coinciden en que la razón del adelantamiento de los comicios entrerrianos es provincializar la decisión y no competir contra la estructura nacional, el gobernador tiene otros motivos para recurrir a la ley aprobada por la legislatura y que lo habilita a desdoblar.

Más allá del arrastre nacional, la principal preocupación de Bordet es hacer pesar la estructura, confiando en que la mayoría de los intendentes no van a romper con el gobierno provincial un año antes de terminar el mandato.

Si el gobernador esperara hasta el año próximo para armar las listas, estas podrían verse supeditadas a exigencias que le costarían muy caro al gobernador, que quiere evitar que intendentes, legisladores y dirigentes de diferentes sectores salten el corral o le impongan condicionamientos desmedidos.

Lo mismo ocurre con el anuncio de las fechas: aunque podía haber esperado hasta enero para hacerlo, la confirmación del desdoblamiento tiene el fin de que no le armen una lista enfrente.

Tanto el anuncio del desdoblamiento como la determinación de las fechas en sí tiene que ver con la necesidad de encolumnar a las tropas sin tener que ceder a presiones que le cuesten caro o que directamente se arme una banda enfrente que compita en las elecciones.

Aunque ya hay algunos acuerdos confirmados, como el del ex vicegobernador José Cáceres, que integrará la lista de diputados, José Ángel Allende y Juan Navarro, que renovarán sus bancas en la Cámara Baja, y el intendente de María Grande, Hugo Maín, que ocupará un cargo en el Ejecutivo, Bordet no quiere exponerse a más condicionamientos.

Sobre el final del mandato las exigencias para ocupar cargos y cerrar acuerdos serían muy altas y las candidaturas irían al mejor postor.

Pero con las elecciones en junio, a casi medio año del final de las gestiones, es muy difícil que algún intendente o dirigente se anime a enfrentar e imponer condiciones al gobernador.

A lo largo de todo su mandato y hasta ahora, Bordet organiza reuniones, actos, comidas y encuentros con intendentes, legisladores y dirigentes en los que todos le expresan su devoción, pero hay que ver si tendría el mismo reconocimiento a días de las elecciones si estas fueran en conjunto con las nacionales.

Como buen contador y padre de familia, Bordet sabe que los cierres de candidatura a último momento son como cuando hay que comprar leche para los hijos de madrugada: el único almacén abierto es el más caro de todos.

Con esa analogía en mente es que el gobernador y presidente del PJ decidió, primero, desdoblar las elecciones, y segundo, anunciarlo varios días antes de lo previsto, para primerear algún posible armado que intente disputarle la gobernación.

Aunque muchos le pidieron que no desdoblara y es una opción poco popular dentro del justicialismo, es la que a Bordet le resulta de la mejor manera para encolumnar a los dirigentes y evitar que rompan filas y que lo condicionen.

Poco le preocupa a Bordet la “nacionalización” o “provincialización” de las elecciones, su determinación de tener elecciones anticipadas en Entre Ríos responde a su interés de que intendentes y dirigentes no salten el cerco.

Del otro lado está la enorme contradicción de Cambiemos, cuyos dirigentes e intendentes primero apoyaron el desdoblamiento, que los legisladores acompañaron con sus votos, y luego salieron a criticarlo.

A mediados de este año, tanto diputados como senadores de Cambiemos apoyaron en la Legislatura la modificación del artículo 2° de la Ley N° 9659, otorgándole al Ejecutivo la facultad de convocar a elecciones provinciales, al tiempo que los intendentes se mostraban favorables al desdoblamiento en entrevistas con este y otros medios.

Sin embargo, con el decreto firmado por Bordet, las opiniones sobre el adelantamiento de las elecciones en la alianza que es opositora a nivel provincial ahora son negativas.

Pero la preocupación del gobernador no es Cambiemos ni la nacionalización de las elecciones, sino evitar que dirigentes e intendentes del justicialismo rompan filas y disputen una interna.

Muchos funcionarios del gobierno provincial son aborrecidos por la militancia y la dirigencia del PJ y Bordet demostró ser un buen estratega para evitar que esas diferencias le jueguen en contra.

Con el adelantamiento de las elecciones provinciales confirmado a un año del final del mandato, el gobernador encolumna detrás de su figura a dirigentes e intendentes, que no se animarán a saltar el cerco con tanto tiempo de gestión por delante.

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