“A mí papá lo mataron” el durísimo descargo de la hija de Degregorio contra las autoridades del Iosper

“Cuando la desidia, la indiferencia, la corrupción e inoperancia llega a matar, no pueden seguir impunes”, expresó la hija del dirigente y agregó que “nos hicieron tener que recurrir a la justicia para intentar resguardar su salud, su vida, y aun así con dos fallos favorables buscaron seguir demorando su intervención”.

Valeria Degregorio, hija del dirigente social Juan Degregorio que falleció el pasado diciembre tras casi un año de lucha contra la desidia y la corrupción en el Iosper, publicó un sentido y duro comunicado en el que pidió la renuncia de las autoridades de la obra social:

Falleció el histórico dirigente Juan De Gregorio, víctima de la corrupción en el Iosper

El comunicado completo:

MÍ PAPÁ NO SE MURIÓ, A MÍ PAPÁ LO MATARON

Mi papá quería vivir, luchó (luchamos) por eso.

Él quería sanar, sentirse mejor para seguir disfrutando con su familia, para irse con sus hermanos a pescar, para llevar a su nietos al rio (su río Paraná que tanto amaba), disfrutar de las comidas en familias, reclamar asado a su yerno y después no dejarlo hacerlo (porque no podía con su genio), él quería más atardecer sentado en la puerta con mami, le encantaba que lo visitemos pero más le gustaba creo yo visitarnos (como extraño que suene el teléfono y escucharlo del otro lado del celu diciéndome “Abrime” anunciándose) le encantaba visitar a sus hijas aunque nos rezongaba cada vez que lo retábamos para cuidarlo…Él quería seguir viviendo, recuperar fuerzas para seguir brindándose a la comunidad, a su club, a la vecinal, para seguir militando….quería seguir “puerteando” saludando a los vecinos y levantando la mano con una sonrisa a cada bocinazo, esperar la visita del “hijito” y de su “yernita” como él les decía (siempre haciéndonos reír con algún bolazo como ese, siempre tratando de contagiar un poco de alegría, con su humor, a su modo). Mí papá quería vivir, quería seguir haciendo planes…y nos lo arrebataron.

Mi papá era mi confidente, mi compañero, mi amigo; él me enseño a luchar, él odiaba tanto como yo las injusticias, era un fiel defensor de la justicia social, siempre solidario, brindándose y ayudando a los demás desde su lugar desde su posibilidad pero siempre tendiendo su mano a su comunidad, siempre desinteresadamente con amor, desde el corazón…corazón que cuando le falló y necesitó de los demás, de su obra social, no encontró en algunos la misma mano amiga que él solía brindar, no encontró la solidaridad, la empatía de todos, que necesitaba para que lo acompañen al tener que luchar (lamentablemente) por su derecho a la salud, a la vida…vida que no tiene ni nadie le debe poner precio.

Él creía en la bondad, era un soñador, aun creía en la humanidad, y por eso le dolió tanto, se sintió defraudado, abandonado por muchos, pero No por todos, gracias a Dios y eso era lo que lo alentaba a continuar a no rendirse, a luchar….pero todo esfuerzo es en vano cuando la desidia gana, cuando la desidia mata.

A mi papá lo mató la desidia que lo ahogó en tristeza….lo y nos hicieron agonizar un año entero, vivir con dolor, con angustia, con desesperación, con bronca, con incertidumbre e impotencia, con miedos que lo fueron debilitando, que lo fueron matando; no les importó ni se sensibilizaron, aun en este contexto (pandemia-aislamiento), nos hicieron tener que recurrir a la justicia para intentar resguardar su salud, su vida, y aun así con dos fallos favorables buscaron seguir demorando su intervención, seguir llenándolo de desesperación e indignación, seguir machacando sus fuerzas hasta la rendición, deteriorando su salud día a día… y así llegó casi sin fuerzas a operarse (casi un año después), y todo fue en vano, la desidia ganó, fue una condena a muerte.

Ese día a pesar de la pandemia y que sabíamos que no nos iban a dejar verlo, presintiendo el peor desenlace, salimos con mi hijo y un dibujito que él le había hecho, con todo su amor para su abu que era como su papá, para intentar darle un poco de fuerzas, aquellas que les habían arrebatado….pero no llegamos a tiempo… Mi hijo se quedó con su dibujito en la mano escuchando la peor noticia de todas, y viéndome derrumbarme…No era su tiempo de partir y menos así, no se merecía nada de eso, mi papá merecía vivir.

En una de nuestras últimas charlas, donde mi papá sumergido en el dolor, lloraba desconsolado como un niño, completamente angustiado, hundido en la desesperación e indignación, me hizo un pedido entre lágrimas: “no permitas que lo que nos están haciendo se lo hagan a otra familia, que sigan impunes y que este sufrimiento sea en vano”….y por eso acá estoy, tratando de cumplir con su último deseo, más allá de todo mi dolor, tratando de cumplir con lo que él me pidió.

Que esto llegue a donde y a quien tenga que llegar, para que todo lo que pasó mi papá, lo que pasamos nosotros, no lo sufra nadie más. La muerte de mi papá es el resultado de la desidia que le hizo pagar con su vida, “dirigentes” como ese no pueden estar ni seguir frente a un organismo que le compete la salud de los entrerrianos, no pueden seguir impunemente matando, tienen que hacerse responsables, quien está frente de este organismo y el médico en el cual mi papá confió y cuyos intereses se vieron nublados por su “relación” con la obra social, quien permitió que primara sus intereses personales por encima de su juramento, por encima de la vida.

Es de común conocimiento la mala administración que se lleva adelante en esa obra social. ¿A cuántos más se le va a permitir que con inoperancia y desidia maten, a cuantas familias más se les va a permitir torturar? ¿Cuántos nietos y nietas más deben perder a su abuelo? ¿Cuántas familias más debemos perder a nuestro papá? Son responsables y no pueden seguir impunes. Basta!…a mi nadie ni nada me va a devolver a mi papá, ni el abuelo a mi hijo; pero Sí pueden ayudarme a cumplir con su último deseo. No puedo devolverlo a la vida pero Sí puedo alzar la voz y luchar para cumplir con el pedido que me hizo mi viejito entre lágrimas, para evitar que otra familia sufra como la nuestra, evitarles la agonía que nos hicieron pasar; la salud es un derecho y no se negocia, no tiene precio.

Cuando la desidia, la indiferencia, la corrupción e inoperancia llega a matar, no pueden seguir impunes, menos aun cuando nuestro gobierno Nacional y Provincial viene velando por la salud de los entrerrianos, viene predicando y priorizando el cuidado de los más vulnerables y de nuestros adultos mayores; lo que nos pasó no puede seguir sucediendo, no se puede seguir permitiendo políticas, administraciones como las de los que están frente al IOSPER, que van en contra de las dictadas por nuestro gobierno y que matan. No se pueden seguir naturalizando estas prácticas, no se puede continuar permitiendo, menos aún, en organismos que tienen en sus manos la salud de los entrerrianos y entrerrianas, la salud no es moneda de cambios “señores”; que el sufrimiento, agonía y muerte no quede impune, no sean en vano. Que ninguna otra familia, que ningún otro entrerriano ni entrerriana tengan que seguir dependiendo (su salud y su vida) de estos victimarios.

Si te (les) queda algo de humanidad, renuncia (renuncien)…permitan a mi papá al menos descansar en paz.

#LaDesidiaMata

#IOSPER

#PermitanAMiPapáDescansarEnPaz

#TeExtrañoPapá

10 comentarios

Carola 14 enero, 2021 at 9:33 am

Esto solo pasa aca, como puede ser q una persona cobre doble sueldo en el iosper y en el senado y luego no hay logicamente dinero para ñas prestaciones medicas

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Federico 14 enero, 2021 at 9:40 am

Para souvenir y pelotudeces tiene guits, mi vieja tidavia espera una droga oncologica y se demoran en darsela me tienen podrido manga de inutiles

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UN EMPLEADO 14 enero, 2021 at 9:46 am

AHÍ LO TIENE EL GOBERNADOR A SU MANO DERECHA MARIO IMAZ,

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Nadia 14 enero, 2021 at 9:55 am

Coincido con esta niña, nos estan matando a nuestros familiares por la desidia y la corrupcion que hay en el Iosper

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Viviana Mendosa 14 enero, 2021 at 10:15 am

Que triste saber que estas cosasestan pasando, y mas de la que suponemos, y nadie hace nada por revertirlo

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lidia 14 enero, 2021 at 10:48 am

mientras tanto moreyra se rie de todos..multimillonario…chorrooo

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Ramón 14 enero, 2021 at 12:30 pm

Sr. Periodista, pase cualquier mañana por el portón de IOSPER de calle Andrés Pazos: los afiliados parecen mendigos esperando al rayo del sol que los aristocráticos señores que manejan su obra social les mueva un trámite pedorro.

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Teresa Gomez 14 enero, 2021 at 2:01 pm

QUIEN SE HACE CARGO DEL DOLOR DE ESA NIÑA QUE DEBERÁ CRECER SIN SU PADRE

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reynaldo 14 enero, 2021 at 5:53 pm

alguien los vota, si no no estarían ahí

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andres 15 enero, 2021 at 8:49 am

Señores y señoras acá no importa si voto azul o colorado, acá importa que esta gente que esta en el gobierno, y como la gente que estuvo antes y anterior a estos, no piensan en un pais integran, no quieren dejar un pais mejor para las futuras generaciones, solo piensan en las próximas elecciones, solo creen que la única verdad es la de su partido político, ya no tienen autocritica, no tienen sentido común, senadores y diputados votan leyes sin saber de leyes. No ven el mal que le hacen a la sociedad, tanto como estos como los otros como todos los políticos. La gente sale a la calle a reclamar y no es escuchada.
A todos los gobernantes les digo, la gente se esta cansando. El pueblo esta pidiendo un cambio de pensamiento. Llegar a fin de mes para el obrero, el trabajador/a, el/la que todos los gobiernos desde la vuelta de la democracia hasta acá dijo defender, el/la de a pie, a ese o esa que todos los días se levanta, salga el sol o llueva, con calor o con frio va a su trabajo, CADA DIA, CADA SEMANA Y CADA MES, le cuesta mas creer, le cuesta mas creer que el político que voto, la bandera de los ideales de su partido cada vez son mas irrelevantes, porque cada mes se hace mas largo que el anterior. Si antes sobraba para poder pensar en un futuro hoy se piensa como llegar al próximo mes.
Pero como dice Valeria, la decidía MATA. no solo como en este caso, sino como tantos otros que mientras familias enteras lloran por sus seres queridos, por esas sillas que hoy están vacías, también para los que están sentados junto a una cama de hospital cuidando de ese familiar que esta esperando a ser atendido en tan precarias instituciones; para esas familias que están juntos acompañando a un familiar que espera a que su tratamiento sea aprobado. Mientras todas estas familias tienen en su corazón a ese ser querido que depende de funcionarios como Cañete y tantos otros, esos funcionarios llega el fin de semana y se van a una quinta a comer su asadito a juntarse con sus amigos, otros funcionarios bailan en las redes sociales, NO TIENEN NINGUN TIPO DE REMORDIMIENTO.
Todos los funcionarios que que Juan ayudo, a cada uno que acompaño, que inicio en la política, les pidió ayuda, los pocos que levantaron el teléfono y se movieron para ayudarlo, llegaban a un muro infranqueable, un muro de indiferencia por la salud, un muro compuesto por DECIDIA, CORRUPCION, NEPOTISMO Y TANTAS OTRAS INMORALIDADES que muchos ya conocen.
Un dicho que tenia Juan, que lo repetía para sacarnos una sonrisa, y que quedo grabado en los que mas lo querían y conocía, rezaba dos únicas palabras «¡Pobre Juan!».
Hoy tiene otro significado, hoy esas palabras duelen por la impotencia que dan estas personas. Hoy esas palabras nos hacen ver que ciudadanos como Juan, como yo, como vos, como cualquier otro que se esfuerza por su familia, son pisoteados y denigrados, ya no por funcionarios o gobernantes, sino por una casta de personas con complejos de grandeza que esperan que los alabemos como dioses.
Hoy esas palabras nos muestran que vulnerables estamos ante la decidía de nuestros funcionarios.

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