En una jornada bisagra para el radicalismo entrerriano, signada por desafíos a las cúpulas dirigentes, advertencias de la Justicia Electoral por inconsistencias financieras y un convulsionado cierre de debate político, se concretó este sábado en Villaguay el Congreso Partidario Provincial de la Unión Cívica Radical (UCR) de Entre Ríos. La máxima cita deliberativa de la UCR dejó al descubierto una incipiente fractura entre la Mesa Directiva y los congresales de base, sumado a un tenso clima de descontento sobre el posicionamiento estratégico del partido frente al Gobierno Nacional de Javier Milei y a la gestión provincial conducida por Rogelio Frigerio.
El primer gran eje del encuentro giró en torno a la reorganización del calendario de mandatos partidarios. La Mesa del Congreso, respaldada con el aval de los principales sectores dirigentes y grupos de conducción, arribó a Villaguay con una postura unificada: presentar una propuesta formal para acortar el mandato del próximo Comité Provincial, fijando su finalización en mayo del 2028 en lugar del plazo estipulado. Sin embargo, el axioma político de que los dirigentes no siempre conducen el voto de los dirigidos cobró fuerza en el recinto. En una abierta rebelión del pleno del Congreso frente a las directivas de las cúpulas, la asamblea rechazó de plano la iniciativa oficialista y aprobó una resolución contraria, determinando prorrogar el mandato hasta octubre del 2028, lo que evidencia la marcada autonomía y resistencia de la militancia territorial frente a los acuerdos cupulares.
Posteriormente, el tratamiento de las finanzas internas elevó la temperatura institucional de la jornada. Durante la consideración del orden del día se sometió a votación la aprobación del balance contable de la UCR Entre Ríos, punto que generó intensos debates al salir a la luz la existencia de observaciones por parte de la Justicia Electoral. Dichas objeciones obedecen a que los funcionarios a quienes se les descuentan aportes partidarios no registran formalmente sus contribuciones en los balances oficiales. Esta grave irregularidad administrativa sitúa a la estructura partidaria ante el riesgo inminente de severas multas de la Justicia Electoral o incluso la suspensión de los fondos de subsidio a los partidos políticos. A pesar de las advertencias planteadas en la asamblea sobre el impacto de estas anomalías, la mayoría de los delegados optó por otorgar la aprobación del balance, postergando la regularización de los aportes.
Llegado el tramo sustancial de la reunión —destinado al debate político sobre la coyuntura provincial y nacional—, la tensión acumulada terminó por estallar en el recinto. En ese marco pidió la palabra el dirigente Guillermo Vázquez, quien pronunció un encendido discurso contra Javier Milei y Rogelio Frigerio, cuestionando con dureza el alineamiento y el rumbo político del espacio. Sin embargo, mientras se desarrollaban estas severas intervenciones, se dio una escena paradójica: la mayoría de los congresales comenzó a pararse para despedirse, entrecruzando aplausos, saludos y muestras de retiro generalizado. Ante el desbande en el salón, la secretaria del Congreso interrumpió la exposición con una perentoria intimación: «Bueno, bueno, sí, terminala que ya se acabó el tiempo». Inmediatamente atronaron en el salón los compases de la tradicional Marcha Radical, poniendo punto final al Congreso Provincial de la UCR en un clima atravesado por la prisa, la controversia y la interna partidaria.
