La popular del otro lado del vallado
La orden de Bahl y Massuh era no dejar pasar a nadie, y así quedaron afuera, masticando bronca, dirigentes, militantes, peronistas, que querían participar de la fiesta popular.
Urribarri asumió su segundo mandato tras haber obtenido un inobjetable respaldo del pueblo entrerriano, que con el 57% de los votos logró algo inédito y nunca visto en la provincia.
El gobernador dio un discurso muy emotivo, que algunos tuvieron que seguir desde lejos y por parlantes, porque la seguridad así lo había dispuesto.
Una multitud de peronistas, dirigentes, militantes, se dirigieron por la tarde noche para ser partícipes de la fiesta popular de asunción del gobernador Sergio Urribarri, que se realizaba en Casa de Gobierno, pero se encontraron con una sorpresa al querer ingresar ya que los policías impedían el acceso a la gente.
La policía era la que indicaba quién podía entrar o no a las inmediaciones de Casa de Gobierno, así lo hicieron unos pocos.
Muchos dirigentes, inclusive periodistas, quisieron hacerlo identificándose pero el reclamo fue en vano: la orden era no dejar pasar. Solamente algunos nombres, que ya estaban acordados, pudieron ingresar.
Esto causó bronca e indignación en algunos dirigentes y cuadros políticos que quisieron participar de la fiesta popular pero tuvieron que conformarse con hacerlo desde el otro lado del vallado.
Algunos se identificaron como militantes peronistas y kirchneristas de la primera hora pero no hubo suerte: los duros rostros policiales, sin inmutarse, negaban el ingreso a quien lo solicitara.
Lo mismo ocurría en la otra entrada, sobre calle Laprida, es más, algunos periodistas intentaron comunicarse por teléfono con el comisario Massuh, pero su celular era atendido por un segundo, quien respondía que el Jefe de la Policía no podía atender y que la orden que había dado el comisario era que no pasara nadie.
Esto produjo bronca por la inentendible actitud de la policía que hacía oídos sordos a las peticiones de quienes querían ingresar, y ante la insistencia incluso llegaron a dar empujones.
La forma grosera de no dejar entrar a la gente, causó indignación en quienes querían ingresar. La policía depende del Ministro de Gobierno, Adán Bahl, quien, junto con Massuh, dio la orden de que no ingresara nadie.
Entre los que querían participar del acto había mujeres, profesionales, periodistas, pero la policía, con evasivas, no dejaba pasar, y estaba muy mal preparada.
A lo lejos se lo divisaba a Massuh y a distintos jefes de la policía sentados en una butaca muy cómoda junto a los funcionarios, mientras los dirigentes, militantes y el pueblo en general querían entrar para asistir a este acto histórico para la provincia, pero los policías afirmaban que la orden de los superiores era no dejar pasar a nadie.
Finalmente, de un lado quedó la policía con algunos invitados, el vallado en el medio y en el otro lado la dirigencia y militancia peronista.
La pregunta es qué actitud hubiera tomado la policía si algunos militantes hubieran saltado el vallado por la fuerza ya que algunos estuvieron a punto de hacerlo.
Las fuerzas policiales no entendían que estaban en democracia y que la gente solo quería participar de la fiesta popular, a la cual habían sido convocados a través de los medios de comunicación.
La consigna rezaba: “fiesta popular en Casa de Gobierno”, pero esta vez la popular quedó del otro lado del vallado.
