Largas colas, alta temperatura, gente mayor, muchos de los cuales decían que estaban amontonados como animales, fueron los disparadores de los reclamos.
La Dirección General de Rentas implementó un sistema de formularios para que los contribuyentes se pusieran al día con sus declaraciones de mejoras inmobiliarias, pero los problemas no dejan de sucederse.
Luego de que la Dirección General de Rentas hiciera la entrega de los formularios para que los propietarios realicen las declaraciones de ampliaciones o reformas en sus propiedades, no cesan las quejas de parte de los contribuyentes.
Para comenzar, el formulario a completar es sumamente engorroso, por lo que hay que solicitar ayuda para completarlo. Además no se han tenido en cuenta las dificultades que se genera a quienes deben cumplir con dicho trámite, incluso a quienes no tienen que realizar ninguna declaración, porque por ejemplo, viven en departamentos.
El primer y más claro ejemplo de esto son las largas colas que a diario comienzan en la puerta del organismo en la esquina de las calles Urquiza y 9 de Julio, y que se extienden durante horas a lo largo de esta última arteria por cientos de metros. Y si a esto se le suma el calor que azota nuestra región en estos días, se comprende por qué hay gente que se desmaya o se descompone durante la espera en la calle.
Y esto no mejora una vez dentro de la Dirección, debido a la mala atención de los empleados del lugar quienes reciben innumerables insultos de la gente, a la cantidad de personas amontonadas en un espacio reducido y la falta de aire acondicionado, entre otras falencias.
Una lamentable imagen, que no es la que debería dar un organismo público.
