Urribarri pagó muy caro el no desdoblar las elecciones.

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El fantasma del ‘99 estuvo cerca

Su lealtad con el proyecto, nacionalizando las elecciones, le hizo perder intendencias, municipios, juntas de gobierno, legisladores y puso en riesgo la gobernación.

El gobernador Sergio Urribarri cometió un gran error al no desdoblar las elecciones en la provincia y el fantasma del ’99 estuvo cerca.

La equivocación de Urribarri fue no provincializar los comicios cuando tuvo la oportunidad en febrero y marzo de este año, cuando su imagen positiva y la de su gobierno superaban el 60%.

Otras provincias desdoblaron, como Juan Urtubey en Salta, quien en mayo fue reelecto con más del 50% de los votos, y se transformó en uno de los dirigentes más importantes a nivel nacional.

Seguramente otro hubiera sido el resultado en esa provincia si las elecciones se hubieran realizado en este octubre en conjunto con las nacionales, como ocurrió en provincias vecinas como Jujuy, donde Fellner, otro de los dirigentes importantes a nivel nacional, perdió contra Cambiemos, en una derrota que fue resonante en todo el país.

Pero el hecho de adelantar los comicios y obtener un amplio triunfo provincial puso a Urtubey en las tapas de todos los diarios del país y le valió los elogios de Cristina Kirchner y hasta el ofrecimiento para ser el vicepresidente de Scioli.

Sin dudas, si en Entre Ríos los comicios se hubieran provincializado y se hubieran llevado a cabo a principios de este año, los números habrían sido similares o superiores a los que logró el gobernador salteño.

Luego de las elecciones de este domingo, afloran las críticas a la estrategia de digitar candidatos y unos sostienen que si el aspirante hubiera sido fulano o mengano para tal o cual categoría, el resultado habría sido diferente.

Pero ese mismo dedo que muchos critican es el que armó las listas en 2011 cuando la provincia se ganó con más del 54% de los votos y es el que puso en el lugar de privilegio que hoy ostentan a varios de los que acusan.

Hace cuatro años, no solamente se digitó la fórmula integrada por Blanca Osuna y Gastón Grand, que competían contra el mismo Varisco que el domingo ganó las elecciones en la ciudad, sino que tampoco rindieron concurso o presentaron currículum ministros, diputados ni senadores.

Lo que cambió fue el escenario: en 2011 el gobierno nacional estaba en su mejor momento. Cristina Kirchner superaba el 55% de intención de votos en la nación, al igual que Urribarri en la provincia con su candidatura a la reelección, algo que se vio plasmado con un contundente triunfo en las urnas.

Pero la lealtad que esgrimía Urribarri públicamente con el proyecto nacional fue más fuerte y a pesar de la advertencia de que el desgaste a nivel nacional del kirchnerismo era notorio y de que no iba a ocurrir lo mismo que en 2011, optó por nacionalizar las elecciones, poniendo en riesgo la continuidad del oficialismo en la provincia y perdiendo municipios y legisladores.

Ya en junio, en una publicación titulada “El Fantasma del ’99”, se advertía acerca de los peligros de no provincializar las elecciones y se invitaba a comparar la situación entrerriana y nacional con el año 1999, cuando el entonces gobernador Jorge Busti prefirió no desdoblar los comicios y acompañar a Duhalde, lo que provocó la derrota del peronismo en la provincia.

Curiosamente, la victoria en ese entonces también fue de una coalición integrada por el radicalismo, en ese caso con el Frepaso que, aunque se disolvió poco tiempo después de asumir, se alzó con el gobierno a nivel nacional y también en Entre Ríos, ya que Maya perdió la gobernación a manos de Montiel por 9.000 votos.

Busti fue muy criticado por todos los sectores del peronismo, porque tuvo la posibilidad de desdoblar y no lo hizo para acompañar al proyecto nacional que encabezaba Duhalde. Eso llevó a la derrota del PJ en la provincia e incluso en la ciudad de Concordia, la cuna del ex gobernador, contra un ignoto candidato opositor.

Pero el hombre es el único ser que tropieza dos veces con la misma piedra y, a pesar que se lo pedían muchos, Urribarri, que era parte importante del gobierno en el ’99, tomó la decisión de no desdoblar las elecciones, quizás pensando que se darían resultados similares a los de 2011, pero hoy el desgaste de 12 años del gobierno nacional es tan grande que se hizo sentir y se vio reflejado este domingo.

Indudablemente, el voto no fue a favor de los candidatos opositores, sino en contra de ese gobierno que muestra signos del deterioro que más de una década de gobierno le provocó.

Una de las claves de esta elección fue el voto joven, sector al que el kirchnerismo apuntaba claramente como una de las patas fundamentales del proyecto, pero que se volcó masivamente hacia el cambio que propone el macrismo.

Entre Ríos no fue capaz de resistir la oleada nacional, que provocó que Macri ganara en esta provincia la categoría de presidente y que sus candidatos se impusieran en intendencias y departamentos, ganando senadurías que le quitaron la mayoría al oficialismo en la Cámara Alta.

El efecto del país fue grande en la provincia, que logró salvar la ropa con la victoria de Gustavo Bordet por la gobernación ante un De Angeli que, aunque aún se niega a reconocer la derrota, deberá conformarse con los dos años que le quedan como legislador nacional.

El compromiso de Urribarri con el gobierno nacional, que fue el primero en bajarse de su precandidatura presidencial para acompañar al proyecto, le hizo perder en la provincia al Frente para la Victoria entrerriano la mayoría en el senado y muchas intendencias, y estuvo muy cerca de poner en riesgo la gobernación.

Lo peor para el gobernador es que ahora le quieren martillar el dedo.

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