Mi nombre es Mercedes Aguilar y sufrí violencia como mujer y como periodista mientras hacía mi trabajo

Acá tiene la oportunidad, señor gobernador, de practicar la honestidad y transparencia que tanto pregona, de solidarizarse con dos periodistas entrerrianas que sufrieron violencia de género intentando hacer su trabajo de informar a la sociedad acerca de irregularidades indignantes que ocurren bajo el ala de su gobierno.

Mi nombre es Mercedes Aguilar, soy licenciada en Comunicación Social, mamá de un nene hermoso, deportista y periodista de El Portal de Ricardo David desde hace más de ocho años. Este miércoles, por primera vez en todo ese tiempo, tuve miedo por el simple hecho de estar haciendo mi trabajo.

La mañana transcurría como cualquier otra en la redacción de este medio hasta que un llamado nos alertó acerca del allanamiento que se estaba llevando adelante en el galpón del barrio San Agustín.

Se trata de una precaria instalación en la que vecinos, coordinadores de merenderos y comedores, fuentes del gobierno y algunos damnificados, denunciaron que se almacenan en forma precaria y antihigiénica alimentos destinados a planes sociales.

Esa irregularidad fue denunciada en una publicación de El Portal de Ricardo David la semana pasada en base a los testimonios que llegaron a este medio y, a raíz de ese trabajo periodístico, la Justicia entrerriana tomó intervención.

Era cerca del mediodía cuando Rocío Rivero y yo llegamos al número 2473 de la calle Jorge Stearns de la capital provincial y constatamos que, efectivamente, en el lugar se encontraba la policía de Entre Ríos llevando a cabo el procedimiento.

Nos bajamos del auto y nos paramos en la calle, enfrente al local, en donde abiertamente nos dispusimos a hacer nuestro trabajo, que en este caso consistía en documentar lo que estaba ocurriendo a través de fotografías.

En el preciso instante en el que sacamos el teléfono, el ambiente se puso tenso. Los seis tipos que estaban en la puerta del galpón se giraron a mirarnos y comenzaron a murmurar entre sí.

Nosotras seguíamos cumpliendo con nuestro deber: tomar fotos de un hecho de carácter público y de un acontecimiento policial. En ese momento una señora, que se encontraba unos metros a la derecha del lugar junto con un policía, rompió el hielo y nos saludó con un tímido “hola” y devolvimos el saludo.

Eso envalentonó a los seis hombres, y a continuación se dio un diálogo más o menos así:

Uno de los señores: “¿Ustedes quiénes son?”

Nosotras: “Somos periodistas”

Otro señor: “¿De qué medio?”

Nosotras: “de El Portal de Ricardo David”

Esa respuesta provocó las carcajadas del grupo que estaba en la puerta, que repetían entre risas el nombre del medio. Incluso, uno de los hombres, que estaba hablando por teléfono, le dijo a su interlocutor: “acá vinieron unas chicas de El Portal de Ricardo David a sacar fotos”.

A pesar de la incómoda situación, de estar frente a seis tipos que nos miraban y se reían de nosotras, seguimos sacando las fotos y haciendo nuestro trabajo.

En ese momento, uno de ellos, siempre con una sonrisa burlona en la cara sacó su teléfono y comenzó claramente a tomar fotos de nosotras desde la puerta del galpón.

Es más, muy consciente de que estábamos cada vez más incómodas, en un momento se acercó con una actitud totalmente sobradora, intimidante y, digámoslo, también machista, nos dijo “a ver chicas una sonrisa”, mientras nos apuntaba con el teléfono.

Me pregunto si este señor hubiera actuado del mismo modo si no hubieran estado sus cinco amigos atrás, alentándolo con sus risas. O si habría sido tan valiente y arrogante si, en vez de dos periodistas mujeres, se hubieran presentado en el lugar dos periodistas hombres.

Ante esta actitud absolutamente amenazante, instintivamente comenzamos a alejarnos del lugar, mientras el tipo nos seguía con el teléfono y se envalentonaba cada vez más con el miedo que sabía que nos provocaba.

Con esos aires de patotero, siempre amparado en las risas de sus cómplices, el señor se acercó a la camioneta en la que habíamos llegado hasta ahí y le sacó una foto.

La amenaza era clara: “tenemos registradas sus caras y el auto en el que se mueven”.

El oficial que estaba en la puerta del local, identificado con su uniforme de la policía de Entre Ríos, no se movió, ni se acercó, ni nada. Aunque su tarea es velar por el bienestar y la seguridad de la sociedad, en ese momento, nosotras nos sentimos totalmente desamparadas, solas e inseguras.

Por el amedrentamiento de estos seis hombres que sufrimos tanto en calidad de periodistas como de mujeres, no pudimos ejercer nuestro trabajo libremente y nos tuvimos que ir, para evitar que la violencia fuera mayor.

Hasta este miércoles al mediodía, había sufrido, como todas las mujeres, actitudes machistas y amenazantes por el simple hecho de ser mujer, pero nunca había tenido miedo durante el ejercicio de mi profesión.

Estoy segura de que estos señores no hubieran sido tan valientes y patoteros si no hubieran sido seis hombres contra dos mujeres.

Me pregunto si hubiéramos podido trabajar en paz si no hubiéramos sido el único medio de comunicación en el lugar. Y a raíz de eso dudo acerca de por qué no estaban los otros medios de la ciudad, que mandan todos sus cronistas y móviles cuando hay algún allanamiento y que seguramente, también fueron avisados por los vecinos acerca del procedimiento que se estaba llevando a cabo en San Agustín.

¿Por qué ningún otro medio de comunicación reflejó la noticia? ¿Por qué ningún periodista se solidarizó con dos colegas que fueron amenazadas en el ejercicio de su trabajo? ¿Por qué los colectivos de lucha contra la violencia de género no se acercaron a acompañarnos cuando denunciamos lo que vivimos?

“Nuestra gestión tiene un profundo compromiso en la lucha contra la violencia de género”. Eso dijo el gobernador Gustavo Bordet en una noticia publicada el jueves 4 de abril de 2019 a las 10:34 horas en el portal de noticias del gobierno provincial (que se puede leer en este enlace), en el marco de una visita del padre de Micaela García.

Es muy fácil decir esas palabras (como tantas otras) para la tribuna diez días antes de las elecciones primarias. Hace poco menos de un mes que Bordet fue reelecto, ¿y el compromiso? ¿y la lucha contra la violencia de género?

Acá tiene la oportunidad, señor gobernador, de practicar la honestidad y transparencia que tanto pregona, de solidarizarse con dos periodistas entrerrianas que sufrieron violencia de género intentando hacer su trabajo de informar a la sociedad acerca de irregularidades indignantes que ocurren bajo el ala de su gobierno.

En cambio, como ante tantos otros vergonzantes hechos de corrupción que ocurren en la provincia, Bordet hace silencio. ¿No sabe lo que pasa? ¿No se enteró? ¿No se quiere enterar que funcionarios de esta gestión hacen política con las necesidades de la gente? ¿No quiere saber que funcionarios de esta gestión amedrentan periodistas y mujeres para que no salgan a la luz las irregularidades? Si sabe y no hace nada, usted, señor gobernador, es cómplice.

¿Y la primera vicegobernadora mujer de la provincia?, lo mismo: silencio. “Este reconocimiento es a las mujeres en la política, y a las que luchan, a las que trabajan” dijo muy campante minutos después de que se conociera el resultado de las elecciones. Y sin embargo, estas dos mujeres que intentamos hacer nuestro trabajo y no pudimos porque seis hombres nos intimidaron, seguimos esperando que la vicegobernadora electa diga algo. De igual manera, esperamos que, en su carácter de ministra de Desarrollo Social, explique cómo es el manejo de los módulos alimentarios, que diga lo que sabe acerca del almacenamiento precario de los víveres destinados a quienes menos tienen.

¿Y la ministra de Gobierno y Justicia, la que está a cargo de la policía? Nada, silencio. ¿No va a pasar nada con el policía que vio cómo dos mujeres periodistas eran amenazadas y no actuó? ¿Van a seguir desamparadas las mujeres que quieren hacer su trabajo o que caminan por la calle en Entre Ríos? ¿Los policías hombres van a seguir mirando sin hacer nada?

¿Y los demás funcionarios provinciales? ¿Y los legisladores que se llenan la boca hablando de la lucha contra la corrupción, de la lucha contra la violencia de género? ¿Y las legisladoras entrerrianas? Nada, silencio. ¿Y nuestros flamantes candidatos a legisladores nacionales? Los del oficialismo, nada. Los de la oposición, nada. Están en ocupados en la campaña.

¿No sabe Edgardo Kueider que los patoteros del Movimiento Evita responden a su segundo, Emiliano Gómez Tutau?

A raíz de lo ocurrido el miércoles, como periodista, como mujer y como entrerriana, me siento absolutamente desamparada. ¿Dónde están los que tienen que velar por mis derechos como ciudadana, como trabajadora, como periodista, como mujer?

Mientras ellos miran para otro lado, por ahí andan seis tipos con el chaleco de la CTEP, amparados por funcionarios provinciales como Emiliano Gómez Tutau y todos sus superiores, riéndose del día que amenazaron y asustaron a “dos chicas” que intentaban hacer su trabajo.

Todos los que permanecen indiferentes ante esta situación son cómplices.

Sepan, señor gobernador, señoras y señores funcionarios, legisladores, violentos, que su silencio y la impunidad con la que se manejan los que lucran con la necesidad de la gente no nos amedrentan.

Nuestras familias, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, los vecinos, los que tienen hambre porque no reciben los módulos alimenticios, los que tienen que entregar plata de sus planes a patoteros de movimientos sociales y los damnificados por la corrupción estructural, no nos permitirán callarnos.

 

14 comentarios

VERONICA 5 julio, 2019 at 1:48 pm

COMO MUJER, COMO VECINA DE ESTA CIUDAD DE PARANÁ, COMO MADRE DE HIJAS MUJERES ME SOLIDARIZO Y PIDO QUE LAS AUTORIDADES DEN RESPUESTA A LO QUE ESTAS PERIODISTAS ESTAN RECLAMNADO, SI ELLAS NO SON ESCUCHADAS, QUE NOS ESPERA A LA GENTE COMUN? TODO VERSO TODO PARA LA CAMPAÑA UNA VEZ QUE GANA SE OLVIDAN COMO SIEMPRE

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Anabela 5 julio, 2019 at 1:51 pm

Que buen descargo! Arriba las mejres entrerriana q no necesitamos de las promesas incumplidas de los funcionarios de turno!

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Carmen 5 julio, 2019 at 1:55 pm

Que buen descargo!, me solidarizo Mercedes sin conocerte con vos y con Rocío y lo que necesiten a disposición con nuestro grupo de mujeres empoderadas!

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Un pensador ... 5 julio, 2019 at 2:11 pm

sino dejaron trabajar a la prensa será que tienen cosas sucias que esconder no?

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silvia 5 julio, 2019 at 3:59 pm

Estos inadaptados con un accionar propio de las patotas, no asustan, asusta el silencio de las autoridades.

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silvia 5 julio, 2019 at 4:18 pm

No se puede creer que dos mujeres periodistas deban enfrentar presiones por mostrar hechos de corrupción en nuestra provincia. Mi solidaridad para Mercedes y Rocio (a quienes no conozco) que ejercían su trabajo, que se atreven y denuncian hechos gravísimos de corrupción, que pusieron la oreja a los necesitados, que dieron aire a voces populares y por eso sufrieron acoso intolerables, solo para hacerlas callar.
Muchos que viven de planes sociales no se animan a expresarse porque saben que los persiguen, porque quienes otorgan estos planes se creen dueño de controlar también a las personas que se los otorgan.
Mi acompañamiento y a no bajar los brazos a seguir con valentía con firmeza no puede ser que unos patoteros no las dejen trabajar en libertad.

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beatriz 5 julio, 2019 at 6:37 pm

buenísimo. Asi se expresan las mujeres que sufren violencia de todo tipo.Esto es bochornoso y debe aclararse cuanto antes.Y más las autoridades Provinciales que dejan mucho que desear.

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una cualquiera 5 julio, 2019 at 6:48 pm

Esto ocurre y hace bastante, sino vas a las marchas te sacan la tarjeta, no te dan los módulos y nadie les puede decir nada xq te amenazan y la verdad que tenemos miedo, ojala esto se acabe

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Estela Gigena 5 julio, 2019 at 7:02 pm

Mi solidaridad para con ustedes, colegas. Sé bien de lo que hablan. ¿No los filmaron?

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Gustavo 5 julio, 2019 at 7:15 pm

Una lástima que esten pasando estas cosas, ensima de ladrones, matones! una verguenza, me solidarizo con ustedes y apelo a q estas cosas se terminen de una vez por todas

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Dra Garcia, A 5 julio, 2019 at 7:22 pm

Que poco compromiso de nuestras representantes para con las mujeres, lamentable

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Flia Sobrero 5 julio, 2019 at 8:35 pm

Toda nuestra solidaridad

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ANONIMO 8 julio, 2019 at 10:14 am

PERO QUE PUEDEN ESPERAR DE UN BURRO MAS QUE UNA PATADA…

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Juan 25 julio, 2019 at 8:05 am

SOLIDARIDAD HACIA LAS PERIODISTAS. Y EL MEDIO QUE TAMBIÉN SE LA JUEGA.

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