El acto de Bordet en Villaguay, la confirmación de que la unidad peronista en Entre Ríos no existe

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El gobernador, consciente de que ya comenzaron los pases de facturas, tuvo que salir a pedirle a los dirigentes y referentes de la provincia que militen también por sus candidatos a legisladores nacionales

Las muestras sin dudas fueron los distintos actos y actividades de campaña que vienen desarrollando en distintas localidades de la provincia los candidatos a legisladores nacionales por él elegidos.

La falta de acompañamiento de la militancia y de importantes dirigentes en los desembarcos como candidatos de Edgardo Kueider, Marcelo Casaretto, Blanca Osuna y Stefanía Cora, incluso en localidades consideradas bastiones peronistas, fue notorio.

El mensaje sin ningún tipo de tapujos de la militancia y la dirigencia, en todos los casos, no es más que el rechazo que provocan los nombres de lista que armó Bordet, malestar que se agravó en virtud de que aquellos saben que el gobernador era plenamente consciente de que su nómina generaría tales efectos puertas adentro del peronismo.

No es ningún secreto que Kueider es uno de los funcionarios de la actual gestión provincial con mayores niveles de desaprobación en la militancia y dirigencia de la ciudad que lo vio nacer, rechazo que se fue expandiendo hacia la capital entrerriana.

Los desmanejos del concordiense primero con la militancia y luego con la dirigencia en las mieles del poder en el Municipio de Concordia y posteriormente en la secretaria general de la gobernación lo dejaron al descubierto, agravándose luego de las distintas causas de corrupción que vinculan al área que conduce.

El gran malestar que produce su figura es el comentario común en el PJ Concordia, propagándose a la capital entrerriana que hace más de tres años lo tiene como residente e incluso en el electorado independiente.

Lo mismo ocurre con el otro cabeza de lista de Bordet, Marcelo Casaretto, el cual ha destratado como quiso a la ciudadanía en cada uno de los cargos públicos con que lo han honrado el peronismo.

Tanto a Casaretto como a Kueider le apuntan la ausencia total de acompañamiento del elector en las elecciones que se han presentado.

Sabedor de estas condiciones, Bordet, haciendo uso del “acá mando yo”, los premia con un lugar seguro en el Congreso Nacional.

Frente a esto, llega el gobernador a Villaguay para intimar a los principales dirigentes y referentes del Justicialismo de la Provincia, entre ellos intendentes y legisladores,  a que militen por sus candidatos.

Referentes provinciales que debieron ser convocados por Bordet ya que hasta aquí, todos ellos proclamaban la fórmula de los Fernández, sin siquiera nombrar a sus candidatos.

Un Bordet que en Villaguay declamó sobre una unidad del peronismo que no existe. La actual campaña electoral del PJ entrerriano es su manifestación de este rompimiento, aunque, sin embargo, la causal primigenia data de varios meses atrás.

El 58% de los votos sirvió para ocultar, para tapar, la ruptura de la dirigencia y militancia con el conductor provincial.

El armado de la lista de diputados provinciales, la imposibilidad de pegar en la interna para competir por la senaduría provincial si el dirigente no resultaba de los bendecidos, situaciones impuestas por Bordet, fueron las causales del divorcio de la relación que el gobernador había logrado con los referentes peronista locales.

Un Bordet al que le costó bastante consagrarse en la conducción del justicialismo provincial. No hay que olvidarse que desde el momento primer momento que se barajó su nombre para la gobernación provocó rechazos, obteniendo su candidatura solo porque el entonces gobernador Sergio Urribarri lo bendijo y encima llegó a obtener su mandato con unos muy pocos puntos sobre el candidato de Cambiemos, Alfredo De Angeli.

A partir de allí tuvo que construir poder para obtener conducción, la sensación, no es otra de que cuando pintaba para finalmente lograr ser “el indiscutido”, malogró sus chances, orquestando las listas para las elecciones provinciales que dejaron resentimientos, resquemores, odios y rencores.

Y si la historia nos ha enseñado algo, resulta una obviedad que cuando la dirigencia y militancia, sobre todo la peronista, guarda rencor, no pasa mucho tiempo hasta que se la saca a través de los pases de facturas.

Y nada mejor que una elección para devolver lo que varios referentes y militantes sintieron como una cachetada.

Desde el 22 de junio, jornada en la que Bordet oficializó los nombres y luego apagó el teléfono incluso para los dirigentes nacionales, el peronismo entrerriano, en casi su totalidad, le esta pasando factura. La falta de movilización, participación en las actividades de campaña, el vacío a sus candidatos, es un claro ejemplo.

El otro, sin dudas el más importante, lo dan las mediciones, aquel 58% hoy dejó de ser tan siquiera pensable para el oficialismo provincial y no solo eso, el PJ provincial hoy pierde las elecciones nacionales.

Frente a este duro panorama, Bordet aparece para convocar a los intendentes, legisladores y a sus funcionarios, hasta aquí, ninguno de ellos había activado espontáneamente, tuvieron que ser citados para que vayan.

Intendentes, legisladores que concurrieron por el mediano nivel de compromiso que aún mantienen institucionalmente con el gobierno provincial.

Un acto que, por cierto, como se ve en las imágenes, tampoco, a pesar de que la convocatoria provino del propio Bordet, dejó el sin sabor de una tribuna completamente vacía, siendo notorio que también a este la militancia le dio la espalda incluso sabiendo que el máximo emblema del Peronismo, Eva Duarte, seria homenajeada.

Un acto donde se sintió y fuerte el nivel de simulación de los principales dirigentes y referentes peronistas para con los candidatos de Bordet, luego el mismo, la escasa o casi nula participación, movilización o el vacío nuevamente fue la constante.

El encuentro de este sábado en el sindicato de Camioneros de la ciudad de Concordia es un ejemplo.

Actividad de campaña que encabezó Kueider ni más ni menos en su ciudad, y si bien en este caso el intendente Enrique Cresto, como también el senador y diputado electo Ángel Giano y viceintendente y el senador electo, Armando Gay, acompañaron, la convocatoria dejo mucho que desear.

Según los organizadores, pusieron 200 sillas, no pudieron completar ni siquiera la mitad. Los funcionarios municipales que debieron convocar, entre ellos el viceintendente electo y secretario municipal, Alfredo Francolini,  son coincidentes en la negativa de los convocados en asistir y en las fuertes críticas contra Kueider.

Incluso indicaron que la negativa provino de los propios los funcionarios del municipio quien despotricaron y fuerte contra el secretario general de la gobernación.

Uno de los más duros en los pases de facturas fue Fernando Rougier, funcionario municipal que no solo dijo que no asistiría porque no lo consideraba peronista a Kueider ya que  se había encargado de echar a varios compañeros en la provincia, incluso a él, sino que fue más allá y sostuvo que en Concordia no lo podía ver nadie y que tampoco lo iban a votar.

El panorama para Bordet y sus candidatos está más claro que el agua, por más que declamen la unidad, el peronismo esta fraccionado, roto, el armado de Bordet fue el golpe final de la ruptura, algo que sin dudas se verá reflejado en las urnas.

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2 comentarios

Francisco 27 julio, 2019 at 4:58 pm

Todo mal todo sin sabor a PERONISMO

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Juancho 28 julio, 2019 at 7:17 pm

Hace años que el partido está privatizado, totalmente vaciado de contenido, y mantenido como herramienta de una elite, para perpetuarse en los puestos de privilegio, cobrar del estado, y hacer negocios. Los jerarcas y sus familiares ocupan lugares destacados en la justicia el poder ejecutivo, los entes del estado, y la legislatura. Siempre los mismos apellidos, se reciclan y dejan afuera a nuevas generaciones de compañeros que podrían aportar la verdadera renovación que el pueblo necesita.Y lo de nombrar alcahuetes como legisladores que nos representarán, es una práctica obscena, que se viene repitiendo de hace años. Y siguen ganando, porque juegan solos, ya que del otro lado, sólo hay cartón pintado.

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