Estatales ajustados, sin partidas alimentarias y el antecedente Pacayut, pero los negocios millonarios del Gobierno siguen: 100 millones de dólares para el Puerto Ibicuy

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La crisis económica y financiera consecuencia directa de un despilfarro sistemático de la actual gestión, sumado la pandemia que ha resentido la generalidad de actividades económicas, parece no ser una prioridad en Entre Ríos, si lo son las obras millonarias.

El anuncio oficial por parte del Gobierno Provincial de que “busca potenciar el Puerto de Ibicuy, para convertirlo a través de un préstamo en una referencia en toda la región”, provocaron un revuelo nunca antes visto.

No es para menos, la Provincia enfrenta una de las peores crisis económica y financiera  desde el retorno de la democracia, comparable solamente con la de Sergio Montiel en el 2001, aunque con condimentos propios de la actual gestión.

Hoy la Provincia ha reajustado totalmente a sus trabajadores, depositándoles sus salarios sin el concepto remunerativo denominado “horas extras”, viéndose menguados notablemente el dinero que de bolsillo percibían.

En materia salaria la Provincia venia en picada, la mayor cantidad e la mas de trabajadores no lograba superar la canasta básica familiar, la cual determina la línea e la pobreza.

Las extras, para los trabajadores dejaron hace 7 años de ser un plus de su sueldo, para constituirse en parte integrante del salario, permitiéndoles en consecuencia no quedar por debajo de la linea de la pobreza, para algunos, y para otros, de la indigencia.

Hoy tenemos trabajadores, por el ajuste ejecutado por la secretaría de hacienda de la Provincia conducida por Antonio Gustavo Labriola, desesperados porque no saben cómo le darán de comer a sus hijos.

Ya ni siquiera se trata de cómo, o con qué dinero, afrontaran el alquiler, este rubro está descartado para pagar, la realidad desesperante es con el alimento de las familias.

A esta altura, ya con el ajuste bordetista al pueblo trabajador, en connivencia con los gremios que están absolutamente en silencio ante esta terrible embestida contra el sustento diario, la sociedad sabe cuál es la prioridad de la gestión provincial, el despilfarro, los negocios multimillonarios, la fiesta para unos pocos, mientras tanto la gente la padece.

Muestras hay sobradas, y llegaron a tal punto de que el Gobierno, sin ningún tipo de tapujo o vergüenza, designara funcionarios en plena pandemia, es más, muchos de estos “nuevos ricos” aun no han podido asumir por el aislamiento pero ya cobran sueldos elevadísimos, que superan ampliamente los 100 mil pesos.

Ahora un nuevo ejemplo, el Gobierno por estas horas hace hasta lo imposible para lograr endeudarse ni más ni menos que en 100 millones de dólares con el fin de “hacer obras en el puerto de Ibicuy”.

Si así como lo lee, en plena pandemia y sin poder afrontar el pago de los sueldos de manera íntegra para los estatales, e incluso habiendo paralizado toda la ayuda social a los más humildes, el Estado planea obra millonarias.

La cuestión de mínima es llamativa, hace tres semanas el Gobernador Gustavo Bordet respaldaba al Presidente Alberto Fernández en el anuncio de propuesta que elevaría a los bonistas por la deuda externa que el Estado Argentino mantiene.

En aquella oportunidad el mandatario sostuvo, difundiendo por todos los medios disponibles, que en la Provincia se haría una propuesta similar por la deuda propia en divisa extranjera.

En palabras más simples, hace tres semanas atrás sostenía que no iba a pagar la deuda en moneda extranjera, porque no tenía como pagarla, sin embargo, ahora planea endeudarse nuevamente en dólares.

Y lo hace con un agravante, ni siquiera pretende destinar la exorbitante suma para paliar la crisis económica provocada por el despilfarro que atraviesan sus trabajadores o redoblar las partidas alimentarias que hoy no se están dando o adquirir insumos sanitarios, sino para obras para nada prioritarias.

La sensación es que se trata de un multimillonario negocio que, como viene sucediendo en la Provincia, solo le reportará beneficios a unos pocos.

Resulta sumamente llamativo que el Estado emprenda semejante endeudamiento –en dólares- cuando las arcas provinciales están quebradas y que lo haga con un destino que tiene nefastos antecedentes penales.

Corría el año 1997, y el entonces senador Abelardo Felix Pacayut gestionaba Aportes del Tesoro Nacional (ATN) para la construcción del Puerto Ibicuy y, al mismo tiempo, se constituyó una asociación civil denominada Comisión de Fomento Pro-desarrollo del Puerto Ibicuy, sin personería jurídica ni sede social e integrada por Durrels, Ivanovich y Lovera, y luego se sumó Morana como contador.

Fue esa comisión la que encaró la concreción de la obra de ampliación del puerto. La precaria asociación civil convocó a una licitación privada y adjudicó la ejecución de la obra a la firma Perfomar SA, de Gavio, con supuesto domicilio en la ciudad de Buenos Aires, por un monto de 29.855.057 de dólares más IVA.

El contrato de obra fue rubricado por los hermanos Pacayut. La ex FIA investigó ese contrato y pudo establecer que un año después de la firma del contrato de obra, en 1998, Perfomar SA cedió el contrato Instituto Portuario Provincial (IPP) y al Ente Autárquico Puerto Ibicuy (EAPI), organismos que conducían los hermanos Pacayut. Los trabajos no llegaron a ejecutarse. Según dictámenes técnicos de 2002, el Estado recibió la obra en pésimo estado, con inoperabilidad del muelle y un colapso parcial del cablestacado.

La justicia logró probar el desvío de alrededor de 14 millones de dólares, el ex senador fue condenado atribuyéndosele el delito de peculado, murió en prisión.

A pesar de estos graves antecedentes, y que no puede afrontar la deuda con inversores extranjeros que contrajo hace dos años, ahora el Estado provincial planea endeudarse de nuevo, insistiendo con el Puerto Ibicuy, y lo hace con una crisis económica y financiera atroz.

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1 comentario

Panchosusanti 5 mayo, 2020 at 8:17 pm

Y qué querés que te diga, parece que algunos lo llevan en el ADN.-

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