Mientras los privados deben cerrar por el avance del COVID, el Estado fuerza a los empleados a trabajar

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Diamante convulsionado, Brasilera también, fuerte aumento de casos en Paraná y en un organismo crecen los contagios.

Este fin de semana y a lo largo de las semanas pasadas, los casos positivos de coronavirus aumentaron de manera considerable en Paraná, en algunas ciudades cercanas y en otros puntos de la provincia.

La preocupación es muy grande no solo por la cuestión sanitaria, sino también por los aspectos económicos.

En la localidad de Aldea Brasilera, una enfermera del Hospital Fidanza dio positivo, al igual que su pareja, un reconocido profesional de Paraná.

En Diamante, una clínica privada se encuentra cerrada desde hace más de una semana, luego de que una de las trabajadoras del lugar también contrajera el virus.

En aquella ciudad, hay gran convulsión ya que trascendió que varios contagios se habrían producido en una reunión social. Sin embargo, más allá de la cantidad de contagios, lo llamativo es que de la reunión social habrían formado también autoridades políticas locales y reconocidos médicos, sin que los responsables de dictar las medidas de prevención tomaran los recaudos necesarios para evitar la propagación del virus, por lo que los diamantinos esperan una desmentida y aclaración oficial.

En Paraná, un importante supermercado debió cerrar por 72 horas para realizar desinfección, tras conocerse que un cajero se contagió de coronavirus. Lo mismo habría ocurrido en una empresa privada dedicada al rubro de los materiales para la construcción.

Pero, mientras los privados cierran sus puertas para proteger a sus trabajadores y clientes o pacientes, la contracara la presenta el Estado.

Trabajadores de Vialidad provincial han manifestado una profunda preocupación debido a que deben concurrir a sus oficinas, a pesar de que en la repartición de Paraná se confirmaron casos positivos de coronavirus.

Los trabajadores tienen temor a contraer la enfermedad y llevarla a sus familias, ya que afirman que las medidas de seguridad son escasas, que ellos mismos deben procurarse elementos de protección como barbijos y alcohol en gel, y que las desinfecciones son esporádicas.

Sin dudas, ni el gobierno provincial ni el municipal, en el caso de Paraná, tienen intención de dar marcha atrás con las habilitaciones que ya se otorgaron no solo a los vecinos sino también a los comerciantes y empresarios.

En la capital provincial son constantes las marchas y movilizaciones de aquellos sectores que todavía esperan que sus actividades se habiliten, mientras que para quienes tuvieron que volver atrás significó un duro golpe.

Hoy Paraná es considerada oficialmente una ciudad con circulación del virus por conglomerado, lo que quiere decir que en todos los casos conocidos es posible establecer un nexo epidemiológico.

Sin embargo, de manera extraoficial es sabido que existen casos positivos en los cuales no se ha podido determinar cómo se dieron los contagios.

Se habla de que serían más de 30 los casos en los que no está claro el nexo epidemiológico, por lo cual la ciudad ya podría considerarse de circulación comunitaria.

De todos modos, ese estado aun no ha sido declarado ya que las autoridades locales y provinciales no tienen intención de retrotraer las fases del aislamiento.

En tanto, los trabajadores estatales son enviados a sus lugares de trabajo y hay una gran preocupación por posibles nuevos casos y por la exposición al virus.

Es más, se sabe que hasta hay profesionales que tienen cargos en Vialidad que tuvieron que aislarse debido a que tuvieron contacto estrecho con pacientes confirmados, a pesar de lo cual el resto de los trabajadores son convocados a las oficinas.

La situación con el virus es muy compleja en cuanto a lo epidemiológico, ya que se desató una cadena de contagios que tiene muchas ramificaciones, pero también hay una gran preocupación de parte de los privados que necesitan trabajar para subsistir y tuvieron que cerrar sus puertas ante la aparición de nuevos casos o que directamente todavía no han podido abrir.

El Estado provincial y municipal, en tanto, mientras cuando en una institución o comercio privado aparece un caso, se cierra, sigue convocando a sus trabajadores a las oficinas para cumplir con sus tareas.

La preocupación es muy grande ya que, en caso de que un empleado estatal se contagiara en su lugar de trabajo, probablemente podría contagiar al resto.

La provincia y el municipio, a pesar de ello, no tienen intención de dar marcha atrás.

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7 comentarios

Candela Placeres 12 julio, 2020 at 9:23 pm

Sin palabras para calificarlos, pero también es cierto que el desgobierno carece de ideas para combatir la “plandemia”

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Raul 13 julio, 2020 at 12:16 am

Hola permitirme corregirte , la empleada del hospital FIDANZA no es enfermera .es administrativa

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Raul 13 julio, 2020 at 12:27 am

La empleada del hospital FIDANZA no es enfermera ,es administrativa

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Tito sueldo 13 julio, 2020 at 2:29 am

2 contadores padecer de patologías de difícil resolución, seres oscuros qué son las importa hacer cajas que cierre la caja la salud de sus hijos y de su pueblo no les importa. Alberto Fernández termina y hago una auditoría en el territorio entrerriano auxilio auxilio Francisco auxilio Papa Francisco nos están matando Dios mío

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Fernanda Lorenzo 13 julio, 2020 at 8:58 am

En esto no estoy de acuerdo con usted David, se puede trabajar tomando los recaudos necesarios xq sino esto se va al carajo, nadie trabajaria y esto no es posible

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Jesus 13 julio, 2020 at 11:42 am

En ATER también, el director recientemente noticia en este portal por “problemas” en el ente portuario hace ir a sus empleados total él y su subdirectora no van!

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piti 13 julio, 2020 at 1:37 pm

Que vayan la jubiladas del CGE a trabajar! Encima que cobran jubilación y contratos son paciente de riesgo! Nos roban en la cara !

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