Cortinas nuevas, dos aires, una notebook para “el presi”, ferretería y corralón, los llamativos y exorbitantes gastos del organismo

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En medio del gran conflicto por el congelamiento de paritarias, acciones judiciales por el ajuste, fuertes medidas de protestas, en la repartición de más de un centenar de cargos políticos que no concurren a trabajar, dispone de varias cifras de fondos públicos en más privilegios para su funcionariado.

El Consejo General de Educación es sin lugar a dudas el paradigma de los cargos políticos creados y de eximición de concurrencia a los puestos de trabajo.

Salvo algún que otro empleado en mesa de entradas, como para dar inicio a algún trámite de los docentes de extrema urgencia, al CGE no va absolutamente nadie, notoriamente, desde que se decretó el aislamiento allá por marzo.

Para hacerle justicia al organismo, antes, esto es, en la previa de la pandemia, respecto del más de centenar de cargos políticos del mismo, tampoco se los veía con asidues por el edificio de calle Córdoba esquina Laprida.

Con el COVID, fue más evidente, sin embargo, a pesar de esta realidad, llamativas contrataciones se están otorgando en el  CGE, todas estas con cifras de fondos públicos excesivas si se tiene en cuenta el dramático momento que están padeciendo los docentes entrerrianos.

Sector que, con los escasos recursos informáticos que poseen, todos estos adquiridos con sus propios magrísismos sueldos porque el Gobierno no le ha otorgado absolutamente ninguna computadora y tampoco le afronta el servicio de internet, la está pasando realmente mal.

Protestas virtuales son habituales desde hace meses, exigencia de paritarias que no se escuchan y hasta acciones judiciales en trámite constituyen las manifestaciones de los docentes entrerrianos de la bronca que poseen por un Estado que los ha abandonado, y lo que es peor, en consecuencia abandona a los alumnos.

Muy lejos de esta realidad, las autoridades del CGE –por pertenecer al “jet set” funcionarial- la están pasando –como dicen los chicos- joya, altísimos sueldos, bienes públicos a su disposición, celulares pagos por todos los entrerrianos, chofer y vehículos oficiales siempre listos para su uso exclusivo, entre otros privilegios que gozan por su cargo político.

Ahora nuevos bienes se suman a estos suntuosos beneficios para que los funcionarios y funcionarias que no van a trabajar estén más cómodos, si hasta cortinas nuevas buscan comprar para destinar a la dirección de educación primaria.

Cortinas banda, puntualmente 6, para dicha área, con un costo por unidad que oscila, según los precios del mercado, en 10 mil pesos cada una.

La lista de compra continúa con una notebook para el presidente, Martin Müller, la cual, según las previsiones del pliego, no baja de los 150 mil pesos.

Insistimos en este punto, los docentes entrerrianos desde marzo están haciendo malabares para poder darle continuidad a las clases en su modalidad virtual, y todos y cada uno de ellos, debieron afrontar con sus menguados bolsillos los costos de las herramientas informáticas para que sus alumnos y alumnas, que tampoco el Estado Provincial estuvo presente para proveerlos de estos elementos hoy imprescindibles, pudieron acceder a los contenidos educativos.

La nómina de nuevos bienes incluye con dos aires acondicionados frio-calor de 6000 frigorías, cada uno, a un precio de 80 mil pesos, a pesar de que no están concurriendo a trabajar y las oficinas están prácticamente vacías.

Sin dudas lo que más curiosidad despierta, de las contrataciones para el CFE, son los barbijos.

La pregunta obligada ¿para qué? Si están eximidos de concurrir a sus puestos, salvo guardias mínimas, la otra pregunta que impera es ¿Para quién los barbijos? Porque, según indicaron a este medio, aquellos trabajadores que concurren a las guardias mínimas o tareas puntuales en las que deben concurrir, portan sus propios elementos, esto es, los que han adquirido de su propio peculio.

La respuesta no puede ser otra que para los propios funcionarios, parece que –se interpreta- los sueldos que oscilan a partir de los 100 mil pesos y trepan en los 250 mil del centenar de cargos que tiene el CGE no les alcanza para los barbijos, así que son los entrerrianos –de nuevo- quienes con el dinero de sus impuestos deben afrontar los costos.

Aún más curioso resulta los tipos de barbijos que Müller y compañía buscan acceder, según surge de las solicitudes de cotización, 100 barbijos Nº95, esto es, aquellos quirúrgicos necesarios estrictamente para los profesionales médicos y enfermeros.

¿Cuál es la necesidad de la adquisición de este elemento especifico y que solo se está proveyendo al personal sanitario?. Lisa y llanamente, ninguna.

2500 pesos es el precio de mercado del pack de 10 barbijos Nº95, por 100, 250 mil pesos de fondos públicos, la cifra es extremadamente excesiva, más aun, para funcionarios y funcionarias que –se repite- no están concurriendo a sus puestos, que trabajan desde su residencias.

Al pedido de barbijos de las autoridades educativas provinciales se adicionan unos 1000 más de estos elementos del tipo descartable 3T, el cual, el pack de 200 ronda en los 6000 pesos.

Y de barbijos saltamos a una licitación privada, la cual no se ha publicado el monto pero que superaría el millón, en materiales de ferretería y corralón.

Mientras se proyectan estos suntuosos gastos en el CGE, los docentes exigen condiciones dignas, salarios dignos, elementos mínimos para poder llevarles educación a sus alumnos, y el Gobierno recién se encuentra evaluando si los van a recibir para atender los reclamos.

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