La senadora entrerriana Nancy Miranda abandonó el bloque justicialista Más para Entre Ríos y oficializó la creación de un monobloque unipersonal tras respaldar la reforma jubilatoria oficialista. La decisión fractura la paridad en la Cámara de Senadores de Entre Ríos luego de semanas de extrema tensión política y denuncias judiciales por amenazas de muerte en el entorno de la legisladora de Federal. Su salida expone una profunda crisis de conducción y falta de autocrítica en la estructura del peronismo provincial.
La ruptura legislativa se formalizó este miércoles con el anuncio de la creación del Frente Cimarrón, el espacio unipersonal que conducirá Nancy Miranda. El quiebre definitivo se desencadenó tres semanas después de la sesión especial del 15 de julio, jornada en la que el oficialismo obtuvo la media sanción para la reforma previsional impulsada por el gobernador Rogelio Frigerio. En dicha oportunidad, la parlamentaria rompió la disciplina partidaria al votar a favor del proyecto, diferenciándose de los restantes siete integrantes de Más para Entre Ríos, cuyo presidente de bloque, Marcelo Berthet, desautorizó públicamente las mociones de la legisladora en pleno recinto.
Este alejamiento no constituye un hecho aislado, sino que consolida un perfil de autonomía legislativa que ya había generado fuertes rispideces internas dentro del justicialismo. Durante el año 2025, Nancy Miranda y la entonces senadora peronista Gladys Domínguez respaldaron de forma unánime la disolución del IOSPER y la consecuente creación de la Obra Social de Entre Ríos (OSER). Aquella votación estratégica la ubicó en el centro de las críticas de su propia fuerza política, marcando los primeros indicios de una distancia ideológica irreversible con la conducción de su bancada de origen.
El costo político de la votación previsional escaló rápidamente hacia el ámbito de la seguridad personal y judicial. La senadora provincial radicó una denuncia formal ante la Justicia tras recibir severas amenazas de muerte destinadas a su hijo, mensajes que, según declaró ante Radio Integración de Federal, exigían «volarle la cabeza» como represalia por su posición en la Cámara Alta. A pesar del violento escenario, Nancy Miranda ratificó sus duros cuestionamientos hacia el peronismo, tildando al partido de estar «acéfalo» durante ocho años y recriminándoles no haber solucionado el déficit de la Caja de Jubilaciones cuando contaban con mayoría parlamentaria.
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