Malvinas: lejos de sumar más banderas, debemos defender la propia con patriotismo

Así se expresó el diputado nacional Guillermo Michel en su columna de opinión en Clarín. Apuntó contra el exembajador en Londres, Sarlos Sersale.

El pasado lunes, el exembajador en Londres de Mauricio Macri, Carlos Sersale, publicó  un artículo titulado “Malvinas: una mediación de los Estados Unidos orientada a la triple bandera”, en el que propone solicitar la mediación de Donald Trump y sumar la estadounidense como tercera bandera del territorio nacional de las Islas Malvinas.

La insólita solución propuesta por el ex diplomático resulta inaceptable para los argentinos, toda vez que implica que el mediador cobraría como honorario un tercio del objeto en disputa. Lejos de sumar más banderas a Malvinas, lo que debemos hacer es defender la propia con patriotismo.

La reivindicación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas es una causa nacional y un clamor popular. Pero es además un mandato constitucional que ningún gobierno puede ignorar. La defensa de nuestro territorio y los recursos naturales debe estar por encima de cualquier especulación partidaria u oportunismo político.

No obstante, resulta desconcertante que el mismo gobierno que sostenía sin disimulo la Doctrina Plaza (“no hablemos de soberanía para no incomodar al Reino Unido”), ahora se presente como un firme defensor de la Doctrina Drago (“ningún Estado extranjero puede utilizar la fuerza armada ni la ocupación territorial contra una nación americana”).

Por ello, es vital que las decisiones de política exterior se tomen en todo momento con el interés nacional como criterio rector. Y, en especial, evitar “comerse los amagues”de la coyuntura internacional y los intereses ajenos. Vale recordar que, hace más de cuatro décadas, un gobierno argentino ya compró los espejitos de colores del TIAR.

Ahora, con la engañosa promesa de lograr garantías para la cooperación, la seguridad hemisférica y la estabilidad en el Atlántico Sur, la Argentina debería según el exembajador Sersale resignar -no ya ante uno sino ante dos países- sus pretensiones soberanas sobre el territorio nacional y plataforma continental. Esa fórmula de “tres banderas en una base militar compartida” sería una cínica afrenta a la memoria de los excombatientes, de los caídos y de sus familias.

La ilusión de postergar la discusión sobre soberanía en aras de avanzar y aprovechar la explotación de los recursos naturales (pesca, hidrocarburos, etc.) ya se demostró falsa. La declaración Conjunta de Madrid del 1989 y los acuerdos de comunicación de 1971 no produjeron avance concreto alguno mientras intentaron acallar el reclamo patriótico del pueblo argentino.

Un acuerdo tripartito y una base militar en Malvinas compartida por las tres naciones sería además contraproducente para la relevancia de la base integrada de la Armada Argentina en Tierra del Fuego y su servicio de apoyo a las actividades atlánticas y antárticas desde Ushuaia. En efecto, la República Argentina debe reforzar su propia presencia soberana y la capacidad operativa de sus FF.AA. en la zona.

La solución no es sumar más banderas, el camino es defender la bandera Argentina.

(Guillermo Michel – Diputado Nacional)

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