Lo que pretendía ser una demostración de fuerza territorial y la carta de presentación del espacio alineado con el gobernador bonaerense Axel Kicillof en Entre Ríos terminó convertido en un escenario de altísima tensión, rencillas internas e incidentes bochornosos. En el Centro de Jubilados y Pensionados San Pantaleón de San José, el lanzamiento del foro “Entre Ríos tiene futuro: Axel es la esperanza” quedó empañado por la fuerte disputa entre los liderazgos locales y las figuras tradicionales del peronismo provincial.
El punto de máxima tirantez de la jornada ocurrió en pleno escenario, cuando el intendente anfitrión, Gustavo Bastián, resolvió de manera intempestiva bajar del escenario al ex diputado nacional Marcelo Casaretto. La escena, presenciada por dirigentes y militantes, expuso a cielo abierto la encarnizada pelea por la interlocución y la representación de la vertiente kicillofista en la provincia, una disputa que venía incubándose desde hacía semanas.
Según indicaron fuentes presentes en el lugar, el auditorio mostró un marcado sesgo organizativo: la amplia mayoría de los asistentes eran empleados municipales de San José, movilizados para garantizar el marco de público y respaldar el proyecto del intendente local.
El movimiento político de Bastián, respaldado por referentes de la liga de intendentes como Damián Arévalo (Feliciano) y Laura Rupp (El Pingo), busca posicionar al jefe comunal para disputar la senaduría por el departamento Colón ante el inminente esquema de adelanto electoral y eliminación de las PASO. Sin embargo, la ambición territorial chocó de frente con las aspiraciones de Casaretto, a quien desde los municipios cuestionan por adjudicarse la vocería directa con Buenos Aires sin contar con armado ni tracción de votos en las bases.
A pesar de los discursos formales pronunciados durante el encuentro, donde el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos «Carli» Bianco, hizo un llamamiento a dejar atrás «la lógica de las imposiciones» y construir consensos desde los territorios, el clima fuera del micrófono estuvo dominado por los pases de factura y los cruces verbales.
Tal como se había analizado previamente desde, la jugada de la liga de intendentes apunta a obturar el avance de dirigentes sin territorio e imponer candidaturas surgidas de la gestión diaria. La expulsión de Casaretto del estrado no hizo más que dinamitar los puentes formales, dejando en evidencia que la carrera por el armado kicillofista en Entre Ríos arrancó con los tapones de punta y con fisuras difíciles de disimular.
