Carnicería en el PAMI: un oculista con varios casos de mala praxis sigue operando ancianos.

Los pacientes no lo pueden ni ver

El oftalmólogo pidió por favor a los directivos que no lo echen porque es la única fuente de sustento de su familia, pero el titular Julio Barci se apiadó y con resignación dijo: “con lo que hay para ver…”.

Un escándalo se desató en el PAMI cuando los afiliados y empleados conocieron un caso gravísimo que involucra a un oculista y a varios pensionados.

Según expresaron algunos afiliados muy molestos y preocupados, un oftalmólogo que realiza intervenciones de cataratas como prestador del PAMI, realizó varias intervenciones con resultados desastrosos, que perjudicaron gravemente la vista de los pacientes.

Para algunos de esos casos, se iniciaron investigaciones por mala praxis, ya que algunos ancianos prácticamente perdieron la vista luego de pasar por el quirófano en manos del oftalmólogo.

Pero más grave es que el oculista siga prestando su servicio bajo la cobertura del PAMI y ya tiene nuevas intervenciones programadas para los próximos días, a pesar de que todos los pacientes tuvieron que volver a operarse con otros médicos.

Según comentan desde la repartición Paraná, tras las graves denuncias por mala praxis y ante la reiteración de casos, el directorio convocó al especialista para que diera su versión de los hechos y para apartarlo de la lista de prestadores.

Si bien el oftalmólogo no pudo defenderse ante la contundencia de la evidencia en su contra, pidió por favor que no lo echen, y argumentó que es la única fuente de sustento de su familia y que tiene una hija discapacitada.

Sea cual fuera la situación del médico en su hogar, no justifica de ninguna manera su manera de operar a los ancianos, que algunos familiares de los afiliados calificaron como “una carnicería”.

Más allá de eso, al escuchar la historia del oculista, el director del PAMI, Julio Barci, se apiadó del especialista y decidió no llevar a cabo ninguna acción al respecto.

Esto generó el enojo de los afiliados y sus allegados, que criticaron duramente que los funcionarios y directivos de la prestadora no tomaran medidas luego de los numerosos casos de mala praxis registrados.

Es más, los jubilados que ya se operaron con el doctor están tan enojados que no lo pueden ni ver y recomiendan a quienes tienen una intervención programada con el cuestionado oftalmólogo se vayan consiguiendo un bastón blanco para el postoperatorio.

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