Con la causa del  COVID perdiendo vigencia, Bordet recurre a otra bandera con una grotesca “fakenews”

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El gobernador sabe que es imposible política y jurídicamente llevar a cabo la provincialización de Salto Grande, la decadencia de una gestión de gobierno que le urge una nueva causa con anuncios rimbombantes totalmente falaces para paliar la pésima consideración social contra su gestión

Todos y cada uno de los gobernadores que han tenido el honor otorgado por los entrerrianos han intentado hacerlo, sin embargo, todos y cada uno de ellos han fracasado en los planes,  encontrándose con el muro infranqueable de la ilegalidad.

¿Se puede provincializar Salto Grande? No, definitivamente no.

A la cuestión la explicó muy bien uno de los dirigentes políticos de la provincia de consulta en la materia, el ex senador Augusto Alasino.

Este lunes este Portal se hacía eco de su explicación.

Básicamente se trata de una cuestión de dominio sobre el río y legislación nacional y constitucional e internacional, aseguró Alasino.

“Salto Grande es una persona jurídica internacional, absolutamente distinta de Argentina y Uruguay que se conforma con dos delegaciones la argentina y uruguaya nombradas según un protocolo establecido entre las dos nacionales”.

“Entre Ríos no puede sustituir a la Argentina en el protocolo, ni Argentina delegar en Entre Ríos la representación porque no tiene personería jurídica internacional. Entre Ríos es un estado interno, es una provincia que tiene las atribuciones que dicen la Constitución y todo lo que sea exterior no la tiene, no puede pactar en nombre de Argentina y, Uruguay, no va a permitir que se sustituya una persona por otra porque las persona jurídica Entre Ríos, no tiene atribución internacional para suscribir ese tipo de protocolo”.

“Es imposible que Entre Ríos sustituya a Argentina”.

“El derecho sobre el río Uruguay es complejo porque es un río internacional no es como el Paraná. El Uruguay es parcialmente de dominio de Nación y parcialmente de la Provincia”.

“Esta parcialidad no le alcanza para acordar con un país u organización extranjera porque la Constitución no le da a Entre Ríos esas facultades, esos poderes los delegó la Provincia en el `53. Entonces no se puede ser socio de Uruguay”.

Bordet sabe esta realidad, y lo sabe porque fue el propio Alasino quien se los explicó, así lo confió el ex legislador asegurando que el mandatario y el entonces secretario general de la gobernación, Edgardo Kueider, lo invitaron a una reunión para que les cuente que sí se podía hacer con los fondos de la represa.

Entonces si Bordet sabe, conoce, porque le explicaron que legalmente no se puede, ¿Por qué sale anunciar sus planes de provincializar Salto Grande?

Un anuncio grandilocuente, rimbombante, que genera de expectativas a todos los entrerrianos, porque no existe un solo ciudadano que no quiera el desarrollo energético de la Provincia y, lógicamente, los fondos que traerían aparejados para nuestro suelo tal estrategia.

En el párrafo esta la respuesta.

Da la impresión que el gobernador le urgía tal proclama, que hoy más que nunca le impera mostrar políticas, indudablemente para tratar de paliar la pésima consideración social que existe de su gestión al frente de la administración provincial.

Con la causa del Covid 19 perdiendo vigencia, Bordet necesita una nueva bandera para encolumnar al pueblo.

No son los actuales tiempos electorales, Bordet va por su quinto año de gobierno, y no hay comicios que movilicen, sino una durísima crisis en todos los aspectos posibles.

La cuestión sanitaria va de mal en peor, a pesar de los anuncios todo el personal de salud está cansado y con mucha bronca por las promesas incumplidas, ser los “esenciales”, las campañas de los aplausos, no les trajo más que decepción, porque a pesar de estar en el frente de batalla de una pandemia tienen que rogar por migajas y mejoras económicas que no llegan.

Y lo que es peor, la exposición ante un virus mundial que aun ni tiene cura los ha encontrado sin los recursos o herramientas básicas.

Y si de situación económica y financiera en la provincia hablamos, la cuestión empeora sobre manera, en este punto se ha tratado de desviar la atención hacia la pandemia, atribuyéndole la responsabilidad de una crisis sin parangón, sin embargo, el Gobierno desde el año pasado, sin la ayuda de nación –en aquel momento Macri- ya no podía pagar los sueldos.

El tema es muy sencillo y de conocimiento de toda la ciudadanía: cuando se dan épocas de vacas flacas, no se debe gastar de más, así de simple.

En la Provincia de Entre Ríos, la administración no lo hizo, malgastó los fondos públicos,  sopesó los privilegios de unos pocos, de funcionarios, amigos y empresarios en detrimento de las arcas y hoy los platos rotos lo pagan los ciudadanos en general con los impuestos y los trabajadores estatales en particular con los recortes salariales y la quita de beneficios previsionales.

El Gobierno Provincial perdió toda la credibilidad, Bordet no es creíble y de ahí para abajo ninguno de sus funcionarios.

Para peor, perdió el apoyo de quienes sostienen la administración pública, los trabajadores, sus estatales, metiéndole, con sus políticas de ajuste, la mano en los bolsillos a todos.

La cuestión institucional no mejora en nada, no existe una sola repartición provincial que funcione, pero no por el COVID, la historia viene de antes, porque las quejas, los reclamos y las denuncias de los ciudadanos son anteriores.

Esta crisis en la Provincia, así, nunca se vio, la pérdida total de credibilidad de una gestión que hoy parece confirmada por el propio Bordet con un anuncio rimbómbate que sabe que no se podrá cumplir.

Un anuncio que no puede ser leído sino como una confesión de que su gestión hace agua por todos lados, y necesita revertir, encontrar el acompañamiento popular, retomar la confianza.

Un Estado que aún no ha empezado a responder las demandas sociales, que colapsó hace más de 50 días con el COVID, pero que explotó antes, a fines del año pasado, llamativamente cuando se fue Mauricio Macri.

Hoy toda la Provincia es un solo déficit, pero no es de ahora.

Fíjese el lector en la Caja de Jubilaciones, hace 5 años el gobierno no puede solucionar el desfalco, una caja quebrada, fundida que no resiste pagar una sola jubilación más.

Y no, si tenemos jubilados que tiene escasísimos aportes y de buenas a primeras obtienen el beneficio con haberes superiores a los 500 mil pesos, las cuentas no le van a  cerrar a nadie.

Un organismo que se ha convertido en aquel del cumplimiento del compromiso político para la tercera edad de amigos, parientes y cercanos al poder.

Por eso el recordado anuncio de Bordet en la asamblea legislativa de este año, iniciando su segunda gestión, sin ningún tipo de margen,  manifestaba entre líneas que eliminaría los beneficios hasta aquí conseguidos por los trabajadores.

Otra vez la fiesta la pagarían los trabajadores.

Vialidad, un organismo vital para el desarrollo y comunicación, interna y externa,  totalmente fundida, explotada, tanto que los propios productores rurales le han pedido al gobernador que la disuelva.

Vialidad es sin dudas el paradigma del déficit, de la crisis, un organismo que es exclusivamente conocido por los hechos de corrupción de sus funcionarios que terminan enlodando a toda la familia vial que por las obras.

El sinónimo entrerriano de la corrupción, sin dudas.

El IAFAS también quebrado, con su presidente hoy en fuga, ni los empleados lo encuentran.

Desarrollo social, otro de los desastres de la administración Bordet, con merenderos y comedores en donde no hay un solo paquete de arroz para atender a los más vulnerables, repartición que se la pasa de anuncio en anuncio pero que no implementa territorialmente una sola política para atacar la pobreza,

Los escándalos en el ministerio de gobierno con las designaciones, sospechas de defraudaciones cometidas en la propia policía y la supuesta injerencia de la conducción ministerial en el Poder Judicial.

En la lista siguen el IOSPER, ATER, Producción, el emprendedurismo, turismo, planificación, obras públicas, el agujero negro del UADER, el Túnel, etc, etc.

La imagen de la legislatura, sin distinción de cámara o de legislador, un desastre, después de conocerse los escandalosos contratos y sueldos ocultos porque no quieren dar a conocer la información pública, pero la gente sabe, ya trascendió.

Sidecreer, es otro ejemplo, totalmente fundida. Que la tarjeta de la provincia este fundida algo ilógico, abstruso. De lo único que sirve es de pasa manos entre el Estado y los empleados y fue quebrada por funcionarios que ganan sueldos siderales y obtienen privilegios descomunales económicamente.

Debería llamarse “de-no-creer”, hasta los kiosquitos dan de baja porque la pérdida de credibilidad con la sociedad anónima.

Descreimiento que se transfiere al gobernador, que habla de la imagen misma del mandatario, ya que es quien conduce, y como tal, resulta ser el respaldo, la garantía.

La tarjeta, fundida, no es confiable, no es creíble, porque le mienten a los comerciantes no les pagan, los dejan colgado tres meses y el emprendedor se funde, pero los funcionarios millonarios.

Una gestión que de hacer funcionarios millonarios sabe, en lo que va de esta segunda (tan solo 5 meses), el Gobierno Provincial, en distintos ministerios ya lleva más de 1000 funcionarios.

Parientes cercanos, y hasta lejanos, amigos, conocidos, vecinos, todos fueron incluidos en la descomunal planta de funcionarios políticos que hoy mantiene el pueblo entrerriano.

Esta realidad no la dice este Portal, el medio solo se hace eco de lo que dispara indignada la gente en la calle, y esto el mandatario lo sabe.

En la gente está ya instalado el déficit, la crisis social, institucional, económica y financiera, también quien es el responsable.

El discurso que fue bien recibido por los ciudadanos que votaron por el mandatario para que continúe al frente de la administración, dado cuenta de que gracias a su gestión había una Provincia ordenando, transparente, austera, el eslogan de campaña que duro 4 años, los premios del CIPPEC, ya no le sirve más a Bordet.

La gente no le cree más, porque a diario ve las muestras de la falacia con un gobernador que si no se arrodilla en Nación ni siquiera puede pagar los sueldos, y no por el COVID, sino que desde diciembre.

Ciudadanos que no ven servicios, porque los servicios no se prestan, desde hace meses no se ve una sola maquina vial en las rutas, las máquinas de vialidad la usan los privados con total impunidad.

Frente a este panorama apocalíptico para una gestión que va en decadencia y no remonta en nada, urgía una política trascendental para el desarrollo energético de la Provincia.

Con la causa ciudadana del coronavirus perdiendo vigencia, al gobernador le urgía otra causa, otra bandera, donde enrolar a los entrerrianos, reflotado una estrategia vieja como la provincialización de Salto Grande usada por otros mandatario, incluso por el mismo en su primera gestión, pero en la que han fracasado todos, hasta el mismo.

Un anuncio desesperado, para encolumnar a la sociedad, una bandera, una causa de todos los entrerrianos, aunque, sabiendo, que no lo podrá cumplir, ni él ni nadie, ya lo intentó y no pudo, también lo intentaron Jorge Busti y el propio Sergio Urribarri, ninguno pudo, simplemente por la barrera infranqueable de la legalidad.

A lo único que puede aspirar la Provincia es a obtener los excedentes, y esa decisión la tiene quien sabe que Bordet apostó a otro sello político en los comicios nacionales.

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2 comentarios

Tito 20 mayo, 2020 at 11:15 am

El gobierno provincial es como el Uroboros, la serpiente que muerde su propia cola. Ha extremado hasta tal punto el estado de expoliación de los recursos públicos en beneficio de las bandas de siempre, que resiente cada vez más los servicios y políticas de beneficio para la comunidad, para preservar la que se llevan todos los meses. Literalmente, se la llevan toda, y no queda nada para los ciudadanos, incluso numerosos secuaces que cobran en funciones de secretarías o direcciones, sueldos, emolumentos y gastos, sin residir siquiera en la provincia, y no cumplir ninguna función. La opulencia de los burócratas (políticos, legisladores, y jerarcas de la justicia), tiene como necesaria contraparte la degradación y pobreza de los empleados y servidores del estado que están todos los días al pie del cañón, y de la ciudadanía toda, que sufre impávida el aumento incesante de impuestos, a cambio de nada. Y la quietud falsa y tensa, se mantiene mediante esta farsa del Covid, y cualquier análisis razonable, diría que esto no da para mucho más, con las nefastas consecuencia que seguramente pagarán más los que menos tienen.

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Cirilo 20 mayo, 2020 at 2:14 pm

De “yapa”, está llegando el Impuesto Inmobiliario Rural (a uno de los pocos sectores eficientes de la producción), con aumentos exorbitantes.-
Ni hablemos cuando dentro de 45 días la provincia deba hacer frente al pago de la primera cuota del aguinaldo

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