Dólar soja 3: para los economistas no resuelve los problemas de fondo

Los analistas advirtieron que la medida no soluciona la falta de divisas, perjudicará aún más el balance del BCRA y generará más presión sobre el alza de precios.»Pan para hoy y hambre para mañana», señalaron.

Con el objetivo de fortalecer las reservas del Banco Central (BCRA), el ministro de Economía, Sergio Massa, anunció una nueva edición del dólar soja, en la cual se les ofrecerá a los exportadores un tipo de cambio de $300. Los analistas económicos advirtieron que la medida no resuelve la falta de divisas, que perjudicará aún más el balance del BCRA y que generará más presión sobre la inflación.

Con esta nueva edición del Programa de Incremento Exportador, el Banco Central volverá a comprar divisas a un precio mayor, pagando un valor de $300, mientras que, al mismo tiempo, venderá dólares a los importadores a un tipo de cambio de $211. La diferencia entre ambos precios significa una pérdida para el Banco Central, que será subsanada, solo en los números contables, por una letra intransferible del Tesoro.

La medida, a su vez, generará que haya más pesos en la economía, por la liquidación de las exportaciones concentradas en poco tiempo, a un tipo de cambio casi 30% mayor al actual. El Banco Central, seguramente, buscará aspirar esos pesos con las Leliq, lo que generará un crecimiento de sus pasivos remunerados.

“Es una medida temporalmente inconsistente. Está adelantando liquidación, en el mejor de los casos. Además, alinearon los incentivos de forma perversa, porque le dicen al productor que no liquide hasta que estén dispuestos a pagar un precio mayor”, opina Gabriel Caamaño, economista de la consultora Ledesma.

Entre los costos de corto plazo, el analista señala la mayor emisión monetaria por la diferencia de tipos de cambio. “Esa pérdida entre comprar caro y vender barato es emisión y se cubre con una letra intransferible. Esos pesos seguramente después terminen financiando al Tesoro o en las Leliq del Banco Central. Así es como después tenemos pasivos remunerados que superan dos bases monetarias”, agregó.

Andrés Borenstein, economista de Econview, dijo que la medida es “pan para hoy, hambre para mañana”. Y agregó: “Todos los que liquiden ahora no van a liquidar después. Si el mundo se termina el 31 de mayo, vamos a estar bien. Pero después van a empezar a caer las reservas, como pasó en el primer trimestre. La medida da un mes de tranquilidad, porque como el dólar soja está a $300, y no se ajusta, es mejor liquidar lo antes posible”.

El analista resaltó también el costo fiscal que tiene la medida por la diferencia de $90 entre el tipo de cambio que ofrecen y el oficial al que venden dólares a los importadores. “Ese costo lo financia el Banco Central con emisión monetaria, que luego se retira con Leliq. Si queda en el mercado, la medida es más inflacionaria. No hay muchas cosas renovadoras en esto”, dijo Borenstein.

Fausto Spotorno, economista de OJF & Asociados, indicó que “la medida era inevitable”, y advirtió que no van a aumentar las exportaciones. “La pérdida de US$15.000 millones se va a mantener, pese al nuevo dólar soja III. La medida adelanta o evita que se atrasen las liquidaciones. No resuelve el problema de los dólares en el año, resuelve el problema de ahora. Pero en segundo semestre volvemos a tener faltantes de divisas”, dijo Spotorno.

Finalmente, el economista Fernando Marull, calculó que el Gobierno logrará recaudar US$5000 millones entre abril y mayo con la nueva medida. “Para este mes, las nuevas medidas cambiarias evitarán que el BCRA siga vendiendo reservas, y su consecuente preocupación sobre los depósitos en dólares”, dijo.

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