Miles de santaelenenses y turistas de diversos puntos de la provincia y el país disfrutaron de una de las fiestas más emblemáticas de Entre Ríos.
El festival tuvo una edición histórica. Sobre el escenario, la danza y la música fueron las protagonistas, con una cartelera que priorizó a los artistas locales y provinciales. El clima festivo y familiar fue la nota distintiva de cada jornada, donde el baile espontáneo y el respeto por las raíces entrerrianas demuestran que la chamarrita sigue más viva que nunca.
Más allá de lo artístico, el evento representa un pilar fundamental para la economía de la ciudad. El intendente Daniel Rossi subrayó la importancia de respaldar estas manifestaciones no solo como un hecho cultural, sino como un motor de encuentro social y crecimiento económico.
La ocupación hotelera registró niveles altísimos, con visitantes que colmaron las plazas disponibles, lo que derivó en un importante movimiento en bares y restaurantes, impulsado por la afluencia de público.
Por otro lado, el sector emprendedor santaelenense contó con un espacio destacado, logrando una visibilidad y ventas significativas gracias a la concurrencia masiva.
La fiesta no solo preserva el legado de los grandes referentes de nuestra música, sino que también proyecta a la ciudad como un destino turístico de primer nivel, capaz de convocar a multitudes bajo el lema del orgullo entrerriano.
