Tensión y «examen» en el CGE. Cuenca afirma: «NO ME VOY A MANEJAR CON ESTE DIRECTORIO»

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Bajo una modalidad de «rendición de cuentas» con tono de ultimátum, el presidente del Consejo General de Educación, Carlos Cuenca, redefine la estructura del organismo. Hay denuncias de acefalía funcional para los vocales y una gestión que se apoya exclusivamente en nombres de SU confianza técnica. Con esta modalidad, Cuenca impone con firmeza la condición que, dicen, habría planteado para aceptar el cargo: prescindir de todos los VOCALES, que son sinónimo de Fregonese. No le importa que sigan en sus cargos, PERO NO SERÁN TENIDOS EN CUENTA, por lo que en la práctica, estarían cobrando por no hacer nada, constituyendose en ÑOQUIS oficiales.

El clima en los pasillos del Consejo General de Educación (CGE) en Paraná ha mutado de la incertidumbre a una tensión palpable. Según revelan comentarios y muchos testimonios, el Presidente del organismo, C.P.N. Carlos Cuenca, ha iniciado un proceso de «re-evaluación» de directores que muchos dentro del edificio comparan con un examen final de vida o muerte laboral.

La dinámica impuesta por Cuenca es estricta. Los directores de las distintas áreas están siendo citados de a uno para exponer frente a la presidencia. El esquema es rígido: cada funcionario dispone de exactamente dos horas para detallar qué se hizo durante los dos años anteriores y, fundamentalmente, qué plan de acción tienen proyectado para los dos años restantes de gestión.

«Es como si les tomaran examen», describe uno de los testimonios. El resultado de estas exposiciones ya ha tenido consecuencias directas: se confirma que «ya volaron algunos» directores que no lograron convencer a la nueva conducción sobre su desempeño o su alineación con los objetivos trazados. Aquellos que no superen esta instancia de evaluación técnica podrían enfrentar su salida definitiva en el mes de marzo.

Mientras algunos directores son evaluados, Cuenca ya ha movido sus fichas para consolidar un núcleo duro de gestión. A través de una nota enviada al Ministro de Hacienda y Finanzas, Cr. Fabián Boleas, el presidente del CGE solicitó la designación urgente de funcionarios clave bajo el amparo del Decreto 3817/21 GOB.

Los nombres que hoy manejan los hilos del CGE junto a Cuenca son:

  • Dr. Cristian Damian Grandolio: Director General de Asesoría Legal y Técnica.

  • Luciana Anahi Diaz: Secretaria General.

  • Marianela Edith Müller: Directora General de Planeamiento Educativo.

  • Iván Emanuel Vea: Director General de Secretaría Privada.

  • Cra. Carolina Antonella Quintana: Directora de Finanzas.

Estas designaciones fueron calificadas por Cuenca como de «suma necesidad» y «carácter urgente» para garantizar la continuidad administrativa del organismo. Es con este grupo, y no con los cuerpos colegiados, con quien el presidente mantiene el diálogo cotidiano y la toma de decisiones. Además, con ellos se reúne los sábados por la tarde para evaluar y monitorear todo.

La contracara de este hiper-activismo de la presidencia es la situación de las Vocalías. Los datos son contundentes: Cuenca no se reúne con los vocales ni los integra en la mesa de decisiones estratégicas.

Los nombres de Elsa Chapuis, Carla Duré, Santiago Laumann y el representante docente Gustavo Luis Blanc, aparecen hoy en una situación de aislamiento funcional. Los testimonios internos son feroces al respecto: «Cuenca los dejó como ñoquis», aseguran voces de pasillo, señalando que los vocales «van, no hacen nada y cobran» porque se les ha vaciado de contenido su rol político y administrativo dentro del Consejo.

El trasfondo de esta reestructuración no está exento de pases de factura hacia la gestión anterior. En las oficinas del Consejo de de Educación se habla del CAOS que habría dejado la administración de la ex-titular, Alicia Fregonese, haciendo alusión a expedientes sin firmar y una desorganización administrativa generalizada en áreas como Educación Superior y Administración.

Incluso se califica de «DESASTRE» el perjuicio causado por la gestión Fregonese, principalmente por la falta de firmas y el desorden burocrático que le habría heredado a Cuenca. Esta situación es utilizada como argumento para la «limpieza» de directores y el pedido de personal técnico de extrema confianza que pueda «acomodar» los números y los papeles del CGE.

Figuras que eran claves en el Ministerio de Educación, como Conrado Lamboglia, Director Legal y Técnico del CGE y luego designado Secretario General en un «enroque de piezas», y Bruno Frizzo, Director de Enlace, también están entre los PRESCINDIBLES QUE NO SERÁN TENIDOS EN CUENTA. Lamboglia no sabe su actual condición, si todavía tiene su trabajo o lo echaron, pero sabiendo cuál era su destino, se tomó licencia hace un tiempo y no volvió por su oficina. Frizzo aparentemente tiene su puesto asegurado ÚNICAMENTE por pertenecer al equipo del Ministro Troncoso.

El horizonte institucional del Consejo General de Educación para los próximos meses se perfila bajo una consolidación absoluta del poder en la figura de Carlos Cuenca. Este nuevo orden se sostiene exclusivamente sobre un equipo de extrema confianza técnica, compuesto por figuras clave como Cristian Grandolio, Luciana Díaz, Marianela Müller, Iván Vea y Carolina Quintana, a quienes el presidente considera piezas urgentes y necesarias para garantizar la continuidad del organismo. En este esquema de gestión cerrada, la confianza es un recurso escaso que Cuenca reserva únicamente para quienes él mismo ha designado mediante resolución, dejando fuera de toda consulta a los cuadros históricos y políticos.

Mientras este círculo íntimo maneja las riendas administrativas, los directores de carrera son sometidos a un proceso de rendición de cuentas extenuante, donde deben exponer bajo presión y con cronómetro en mano tanto su gestión pasada como sus proyecciones futuras. En este clima de «examen» constante, la estabilidad laboral pende de un hilo, y varios funcionarios ya han sido desplazados al no ajustarse a las nuevas exigencias.

Por otro lado, la situación de los vocales políticos, Elsa Chapuis, Carla Duré, Santiago Laumann y Gustavo Blanc, ha derivado en un ostracismo funcional sin precedentes. Actualmente se encuentran «muteados», excluidos de las reuniones de toma de decisiones y reducidos a una inactividad forzada por la que continúan percibiendo sus haberes. Aunque esta condición de «ñoquis» por omisión institucional podría parecer una ventaja económica, en la práctica constituye un ninguneo personal y profesional sistemático que vacía de contenido sus roles y degrada la jerarquía del cuerpo colegiado.


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2 comentarios

Virginia 13 enero, 2026 at 8:14 am

Cuenca llevo gente de la Campora con el. La chica Diaz militante activa de esa Agrup. y de Huss. Asi estamos. Y Frigerio se hace l bolud…. es toda la mie.da que junta.

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Mazuchin 13 enero, 2026 at 9:36 am

Creo que Cuenca está bien rumbeado, los vocales son unos ineptos. El capitán Laumann es difícil que lo rajen pese a que es un inútil porque es hermano de Batman, el gremialista otro haragán no es posible si remoción, al menos deberían echar a las otras dos. Lambo ya sabemos como buen radical sus dotes de ñoqui. Brunito que ha sido un saltnbanquin de la interna radical antes vocero de Rogel. En fin muy bien Roger por poner una inepta en tamaña responsabilidad evidentemente no le interesaba ni medio la educación sino hubiera puesto en la conducción gente idónea

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