Javier Milei instala gobernadores menos en Entre Ríos

Entre Ríos se consolida como la excepción estratégica en el mapa político nacional, mientras que Javier Milei desata una fuerte tensión en las provincias al instalar candidatos libertarios propios para disputarle el poder a sus propios gobernadores aliados, el territorio entrerriano gobernado por Rogelio Frigerio muestra el éxito de un frente electoral conjunto entre La Libertad Avanza (LLA) y el oficialismo local. Esta estrategia de armado partidario exclusivo impulsada desde la Casa Rosada busca medir fuerzas de cara a las elecciones de 2027, pero al mismo tiempo complica de manera directa la gobernabilidad en el Congreso de la Nación, enredando la aprobación del Presupuesto 2027 y el proyecto para la suspensión de las PASO, un paso que el oficialismo considera determinante para la reelección presidencial. En medio de este escenario de suma desconfianza federal, Entre Ríos resalta por preservar una alianza política sólida que ya demostró una ventaja abrumadora en las urnas.

El caso de Entre Ríos funciona como un modelo de éxito electoral que contrasta radicalmente con el resto del país. Durante las pasadas elecciones legislativas, la lista compartida integrada por el gobernador Rogelio Frigerio y las fuerzas de La Libertad Avanza obtuvo un contundente 52,93% de los votos, superando por más de 18 puntos al peronismo, que cosechó el 34,4%. Este aplastante triunfo en suelo entrerriano demostró la efectividad de los frentes de cooperación mutua, similares a los alcanzados en la Ciudad de Buenos Aires con Jorge Macri o en Mendoza con Alfredo Cornejo, donde la unificación de listas garantizó un piso electoral superior al 40%. Por esta razón, la cúpula nacional evita fisurar el escenario entrerriano, entendiendo que romper la convivencia con Rogelio Frigerio arriesgaría un bastión clave de gobernabilidad y representación legislativa.

Sin embargo, fuera de Entre Ríos, la Casa Rosada despliega una táctica de alto riesgo al bendecir candidaturas provinciales paralelas en distritos administrados por gobernadores que resultaron vitales para blindar decretos y aprobar reformas. La conducción partidaria encabezada por Karina Milei (conocida internamente como «El Jefe») y Eduardo «Lule» Menem, respaldada públicamente por Martín Menem, exige priorizar un armado libertario puro con vistas a los próximos 40 años antes que ceder ante acuerdos pragmáticos con los mandatarios locales. Esta línea dura genera cruces directos con figuras que acompañaron la Ley Bases, la reforma laboral y el DNU 70/2023, quienes ahora observan con alarma cómo el Poder Ejecutivo Nacional financia y promueve dirigentes para destronarlos en sus propias provincias.

Las fricciones provinciales provocadas por la estrategia de la Casa Rosada se extienden en múltiples puntos del país, dejando a Entre Ríos como un oasis de negociación:

  • En Neuquén, la senadora nacional Nadia Márquez, impulsada directamente por Karina Milei, encabezó actos con duras críticas a la gestión del gobernador aliado Rolando Figueroa.
  • En La Pampa, el propio Javier Milei presentó al economista Adrián Ravier como el «futuro gobernador», irrumpiendo en las conversaciones que la UCR y el PRO mantenían para conformar un frente unificado.
  • En Mendoza, el exministro Luis Petri reafirma su candidatura a la gobernación desafiando la sucesión estructurada por el radical Alfredo Cornejo.
  • En Tucumán, el funcionario Lisandro Catalán busca disputar el territorio administrado por Osvaldo Jaldo.
  • En Jujuy, Ezequiel Atauche y Manuel Quintar compiten por la venia oficial para desplazar al radical Carlos Sadir.
  • En Salta con Emilia Orozco, en Río Negro con Enzo Fullone, en San Luis con Bartolomé Abdala y en Misiones con Adrián Núñez, los referentes de La Libertad Avanza avanzan en estructuras propias ignorando los reclamos de Gustavo Sáenz, Alberto Weretilneck y Hugo Passalacqua.

Esta constante embestida libertaria fractura la estrategia de gobernabilidad que promueve el asesor Santiago Caputo, quien defiende la doctrina de no interferencia para asegurar el respaldo de las provincias en el Congreso de la Nación. Los gobernadores aliados que viajaron a París junto a Javier Milei, Luis Caputo y Diego Santilli trasladaron su malestar por la falta de cumplimiento en los compromisos asumidos, como las demoras en los subsidios eléctricos a las zonas cálidas tras la eliminación del régimen de zonas frías o la renuncia de funcionarios clave como Daniel González. Frente a este ambiente de desconfianza, varios mandatarios amenazan con trabar la suspensión de las PASO si el oficialismo no frena el despliegue de listas opositoras en sus distritos. En este turbulento contexto, el caso de Entre Ríos se erige como el testimonio concreto de que el acuerdo político y el respeto a la gestión de Rogelio Frigerio representan el único camino probado para consolidar victorias electorales aplastantes y garantizar la estabilidad institucional que el país necesita.

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