Aunque asistieron alumnos, docentes, funcionarios provinciales, Intendentes, mientras que el Gobernador que ya estaba llegando al lugar –a pesar del mal tiempo- retornó cuando de la nación le avisaron que la Presidente no venía impedida por razones climáticas.
Grandes expectativas generaba la tan anunciada y promocionada visita de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner a la localidad de Larroque, en los actos de inauguración del ciclo lectivo 2008.
Especialmente en un inicio de clases que hasta hace un mes se vislumbraba incierto, según las declaraciones del combativo AGMER. A lo cual se sumaba la publicación de unos datos estadísticos que daban a Entre Ríos como una de las provincias con peor nivel educativo, información que fue rechazada de plano por el ex Presidente del Concejo General de Educación y actual Diputado, Jorge Kerz.
En concreto, la anunciada visita de Cristina Fernández había generado grandes expectativas, por lo cual en el establecimiento elegido para el acto se hicieron presentes alumnos, maestros, Intendentes y funcionarios locales y provinciales, incluso el mismo Gobernador Urribarri estaba arribando a Larroque.
Pero mientras todos ellos llegaban sin problemas al lugar establecido a pesar de la persistente llovizna, la Presidenta parecería no contar con los medios que le garanticen un viaje seguro y se ausentó. El argumento –o la excusa- que llego desde la Nación fue, ni más ni menos: el temporal.
Conocida la noticia del faltazo, una frase irónica corrió entre algunos presentes: “no entremos en guerra porque hoy llueve y los helicópteros no pueden despegar”.
Es que la ausencia de la Presidente ineludiblemente causó una gran decepción entre los presentes por la gran expectativa que se había generado con la anunciada visita de la Presidente Cristina Fernández a esta pequeña localidad entrerriana.
Para la próxima, los organizadores que tienen la responsabilidad de fijar la fecha para un día tan caro a los sentimientos de los ciudadanos como es el inicio de las clases, deberán buscar la manera de prever que este sea un día donde el sol y el buen tiempo acompañen -y no las nubes, la llovizna-, para que la responsabilidad de asistir al acto no sólo la tengan los alumnos y los docentes.
En definitiva, como dijera un filósofo: dudar vale más que estar seguro.
