Con la inminente decisión del gobernador de desdoblar los comicios provinciales para el mes de abril, eliminando las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), el escenario político entrerriano se reconfigura de cara a los próximos meses, involucrando las ambiciones de Enrique Cresto, Ángel Giano, Armando Gay y la incógnita sobre Gustavo Bordet en el corazón de la pelea peronista, todo bajo el pulso estratégico de Rogelio Frigerio, quien consolidado como el eje central del oficialismo para retener el poder, traslada el epicentro de la disputa con fuerza a la Capital del Citrus, donde los referentes de la política local ya se mueven de manera abierta.
En medio de este reordenamiento, la figura del diputado nacional Guillermo Michel gana centralidad en el territorio provincial con recorridas constantes por los principales departamentos y una fuerte presencia en Concordia, donde mantiene vínculos de diálogo con distintos sectores internos para marcar el pulso opositor frente a la estrategia del oficialismo. Mientras tanto, el Pj provincial mide sus fuerzas y sus referentes territoriales optan por abroquelarse en sus distritos, como el intendente de Concepción del Uruguay, José Eduardo Lauritto, o la intendenta de Paraná, Rosario Romero. En paralelo, el intendente de Santa Elena, Daniel Rossi, también recorre la provincia esta vez por fuera del PJ con un nuevo partido político.
Hay un murmullo político, tanto en filas de la oposición como en algunos sectores del oficialismo, de que Rogelio Frigerio no desdoblaría las elecciones debido a la fuerte presión económica que ejerce la gestión de Javier Milei, circunstancia que lo obligaría a alinearse con la estrategia nacional. Asimismo, existen versiones que señalan que no buscaría la reelección, sino que estaría negociando un cargo, como la titularidad de alguna embajada en un pais central.
A la par de la necesidad económica de la provincia, el Gobierno nacional ha venido utilizando los giros discrecionales y los acuerdos de financiamiento como una herramienta clave de negociación política con las provincias aliadas. En ese contexto de fuerte dependencia financiera con la Casa Rosada, la posibilidad de unificar el calendario electoral entrerriano, o incluso de que el oficialismo concrete un frente común con La Libertad Avanza y encabezado por un candidato libertario, asoma en los corrillos políticos locales, tanto de la oposición y en menor grado en algunos aliados del oficialismo, como una alternativa que empieza a mencionarse con insistencia, más allá de estas versiones o lecturas políticas, la busqueda de la reelección por parte de Frigerio acompañada de un desdoblamiento de las elecciones es un hecho.
La posibilidad de un acuerdo que unifique al PERONISMO en Concordia se enfrió por completo debido a una negativa central: Ángel Giano rechaza terminantemente integrar una fórmula con Leticia Ponzinibbio (esposa de Enrique Cresto) como candidata a viceintendente. Esta decisión se ancla en los duras manifestaciones públicas donde Giano señaló al clan Cresto como los principales responsables de perder el histórico bastión peronista de la provincia. Por coherencia con aquella retórica, Giano descartó el acuerdo, lo que empujó a Enrique Cresto a reconfigurar su armado y lanzar su propia candidatura de manera independiente.
En paralelo, Giano ratificó su postulación para la intendencia cargando con esas tensiones pasadas. A su figura se le suman fuertes sospechas internas sobre entendimientos institucionales y judiciales acordados con el oficialismo provincial de Rogelio Frigerio, profundizando la desconfianza del resto de los espacios. Por otro lado, si es Giano el candidato Armando Gay no se la va hacer fácil en el tramo final para disputar caudal político, avivada por las asperezas de la reñida interna de 2023. Aquella definición voto a voto, que consagró a Gay por una mínima diferencia de veintitrés sufragios tras la apertura de urnas y cruces judiciales, dejó heridas abiertas y acusaciones de traición contra Giano por un supuesto llamado a votar en contra suya en las elecciones generales, un factor mas que terminó favoreciendo indirectamente al actual intendente, Francisco Azcué, y ahora pagarle con la misma moneda.
De este modo, el voto opositor llega profundamente fragmentado a los próximos comicios, sin una estrategia unificada y arrastrando viejos rencores que condicionan todo el tablero electoral. En este contexto, el nombre de Gustavo Bordet sobrevuela como la síntesis ideal capaz de ordenar la interna y evitar una dispersión letal para el partido. Si el exgobernador decidiera postularse, dirigentes como Enrique Cresto, Ángel Giano, Armando Gay o Pablo Bovino difícilmente se animarían a enfrentarlo en las urnas; sin embargo, el actual Diputado Nacional ha manifestado reiteradamente su negativa a encabezar la boleta local, dejando abierta una incógnita que obliga a los distintos sectores a seguir negociando a contrarreloj ante un adelantamiento electoral.
La supresión de las PASO y el adelantamiento de los comicios para abril exigen al peronismo concordiense una reconfiguración acelerada de sus liderazgos y estrategias bajo la presión de un calendario abreviado, advirtiendo que la falta de una síntesis orgánica y la persistencia de heridas internas entre los principales referentes profundizan la fragmentación en un territorio clave, poniendo en riesgo la competitividad del espacio opositor frente al oficialismo provincial.
