Frigerio con Milei en Francia, pero desdobla en Entre Ríos mientras el PJ busca candidato

A pesar del reciente viaje de Javier Milei a París acompañado por Rogelio Frigerio, donde la Casa Rosada buscó convencer al gobernador de sumar fuerzas y alinearse electoralmente, en la provincia se da por hecho que el mandatario ejecutará el desdoblamiento de las elecciones provinciales y decretará la eliminación de las PASO. Esta decisión desacopla el calendario local de la contienda nacional e impone un aceleramiento en los armados partidarios de Entre Ríos. Ante este escenario, el peronismo entrerriano reordena sus liderazgos en una disputa implícita entre la trayectoria tradicional de José Eduardo Lauritto  y la figura emergente de Guillermo Michel, mientras que en la capital provincial la intendenta Rosario Romero apuesta a retener la plaza de Paraná capitalizando las divisiones internas del oficialismo provincial, que podrían encaramar un candidato débil, todo esto en el marco del armado independiente de Daniel Rossi y la sombra persistente de la causa judicial por los «Contratos Truchos ll» en la Legislatura afectando al PJ.

 

La postal internacional que mostró a Javier Milei junto a Rogelio Frigerio en Francia intentó enviar un mensaje de unidad política para convencer a los gobernadores de ir juntos a las urnas. Sin embargo, en la provincia la hoja de ruta está definida: el oficialismo provincial avanzará con la eliminación de las PASO y el desdoblamiento del calendario electoral para aislar los comicios entrerrianos de la coyuntura nacional.

Esta jugada impacta de lleno en las contiendas locales, en especial en Paraná, donde el espacio de Juntos por Entre Ríos atraviesa algunas disputas. El radicalismo y el PRO mantienen discusiones que podrían derivar en la consagración de una candidatura débil, cuestionada, una postulación que acarrearía fuertes resistencias dentro de las filas del radicalismo tradicional y que el peronismo observa como una oportunidad táctica clave.

 

En el seno del Partido Justicialista (PJ), la discusión por el recambio generacional y la territorialidad ocupa el centro del debate:

  • José Eduardo Lauritto: a sus 75 años, el actual intendente de Concepción del Uruguay es impulsado por diversos dirigentes tradicionales. Sin embargo, dentro del espacio se advierte sobre el desgaste de su figura, su poca presencia política fuera de su distrito y la falta de recorrido federal por la provincia. A la exigencia física que implica una campaña provincial se le suma el reflotamiento de la causa judicial por los «Contratos Truchos» (I y II), un escándalo en aumento que implica gestiones históricas de la Legislatura y que se perfila como un flanco débil ante el electorado, siendo Lauritto uno de los principales sindicados.
  • Guillermo Michel: en contraste, el nombre del exdirector de la Aduana irrumpe con fuerza en la contienda interna. Sin hacer anuncios estruendosos, Guillermo Michel recorre la provincia de Entre Ríos todos los fines de semana, tejiendo acuerdos con dirigentes departamentales y posicionándose como la alternativa con dinamismo y presencia territorial para encabezar la propuesta ejecutiva del peronismo.

 

En la capital entrerriana, la intendenta Rosario Romero encabeza la estrategia para sostener el bastión de Paraná bajo el sello del Partido Justicialista. El peronismo local parte de una premisa clara sobre la dinámica de la Boleta Única: el electorado tiende a guiar su decisión impulsado por la categoría más alta (la gobernación), cuya imagen arrastra las candidaturas a intendente y senador provincial.

Por este motivo, la conducción del PJ en Paraná apuesta a que el desgaste en la interna de Juntos por Entre Ríos termine colocando al candidato más débil del oficialismo provincial, lo que facilitaría la consolidación del triunfo peronista en el municipio.

 

El campo político de la provincia suma ingredientes de dispersión con el armado de Daniel Rossi, intendente de Santa Elena, quien ha decidido competir por fuera de la estructura formal del peronismo. La sumatoria de un escenario de tercios o fragmentaciones externas, el posible costo político de las investigaciones por corrupción legislativa y la decisión irrevocable de Rogelio Frigerio de separar las elecciones provinciales reconfiguran de manera anticipada la carrera por la gobernación de Entre Ríos.

 

La política entrerriana se encamina a un escenario donde la especulación táctica parece importar más que la renovación real de proyectos. Por un lado, la maniobra de Rogelio Frigerio, que se desmarca del sello Milei al desdoblar los comicios deja en evidencia que los alineamientos nacionales con Javier Milei son meros sellos de conveniencia para sacarse la foto en París, pero sin estar dispuesto a arriesgar el capital político en el territorio. Por el otro, el Partido Justicialista expone su propia crisis estructural al debatirse entre el repliegue conservador con dirigentes históricos golpeados por la sombra de los «contratos truchos» o el dinamismo pragmático de nuevos armados, demostrando que en Entre Ríos la contienda de fondo no será por propuestas transformadoras, sino por ver quién comete menos errores en un electorado agotado, pero que quiere seguir castigando.

Dejar Comentario