Indignación en Paraná: aseguran que el Banco de Entre Ríos le entrega a jubilados fajos con billetes de baja denominación rechazados en comercios

DENUNCIAN VECINOS de la capital entrerriana una perversa maniobra bancaria que atenta de lleno contra la economía de los sectores más vulnerables de la ciudad. A través de un video viralizado en redes sociales por los propios afectados, salió a la luz cómo en la sucursal del Banco de Entre Ríos ubicada en calle Galán, en la zona oeste de Paraná, se entregan de forma cotidiana fajos de billetes de ínfima denominación camuflados entre atados de mayor valor, destinados al cobro de haberes de adultos mayores. La trampa consiste en incluir, por ejemplo, fajos enteros de apenas 2000 pesos armados con billetes de 20 pesos intercalados sutilmente entre el dinero entregado en ventanilla, un papel moneda golpeado por la inflación que ningún comercio barrial ni supermercado de Paraná acepta en la práctica.  
La gravedad del hecho expuesto en las imágenes radica en la logística deliberada con la que se arma el caudal monetario: mientras la parte externa de la entrega muestra fajos de mayor cuantía, en el interior se ocultan atados masivos de billetes de insignificante valor nominal. Esta práctica representa una falta grave a la ética bancaria y a las normas del Banco Central de la República Argentina. La entidad de calle Galán se aprovecha de la buena fe, las dificultades visuales o la imposibilidad física de contar fajo por fajo en la ventanilla para descargar en los abuelitos un circulante monetario inservible que la propia institución financiera debería retirar del flujo diario o procesar por vías institucionales. Aprovecharse de la tercera edad para sacarse de encima volúmenes insostenibles de billetes de 20 pesos constituye una conducta inescrupulosa y un acto de violencia económica institucional hacia personas hipervulnerables. Los jubilados y pensionados de Entre Ríos, castigados de por sí por la pérdida constante de su poder adquisitivo, acuden a la ventanilla bajo una relación de absoluta confianza con el cajero. Es deleznable que una institución crediticia utilice esa indefensión y la prisa habitual de las cajas para transferir el problema del dinero rechazado a quienes no tienen margen de maniobra ni recursos para litigar. Las implicancias de esta maniobra van mucho más allá de una complicación contable y desembocan en una situación de profunda angustia, maltrato y humillación cotidiana. Al intentar realizar sus compras de primera necesidad en la farmacia o en el almacén de barrio, los abuelos sufren la inmediata negativa de los comerciantes de Paraná, quienes legítimamente no pueden aceptar fajos gigantescos de billetes de 20 pesos que paralizan la caja y entorpecen la operatoria comercial. Esto deja a las personas mayores en un estado de indefensión absoluta e imposibilidad de acceso a alimentos y medicamentos esenciales, habiendo retirado sus haberes legítimos que terminan convertidos en un volumen de papel inútil para la vida diaria. Es imperativo que la Defensa del Consumidor de Entre Ríos, el Defensor del Pueblo y la Justicia de Paraná intervengan de oficio y de manera urgente para auditar los controles de caja y el armado de fajos en la sucursal de calle Galán. El Banco de Entre Ríos no puede silenciar este reclamo ni escudarse en el tecnicismo de que el billete sea de curso legal: debe asumir su responsabilidad social, reemplazar de forma inmediata los fajos afectados por unidades de mayor denominación y garantizar una atención transparente, digna y respetuosa hacia la tercera edad.

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