El desconcertante silencio del gobierno provincial ante un crimen sin precedentes en Paraná

Un hombre calcinado dentro de un auto, las manos cortadas en el volcadero, y el llamativo pedido de justicia de una ministra a sus propios pares.

En la mañana de este martes, la ciudad de Paraná y la provincia de Entre Ríos despertaron conmocionadas ante la noticia de un brutal crimen ocurrido en la capital provincial.

El cuerpo de un hombre fue encontrado calcinado dentro de un auto que había sido prendido fuego, mientras que sus manos habían sido mutiladas y fueron halladas más tarde en el volcadero de la ciudad.

La conmoción de los vecinos de la ciudad y de la provincia se vio reflejada también en medios de tirada nacional, que reflejaron la noticia sorprendidos ante la brutalidad de un crimen sin precedentes en Paraná.

Evidentemente, por las características del asesinato, no se trata de un crimen pasional, sino de un hecho con claros tintes mafiosos.

Más tarde se conoció que la persona fallecida, Marcelo Cabeza, era chofer del ministerio de Salud de Entre Ríos, cuya titular es Sonia Velázquez.

En sus redes sociales, la ministra expresó su desconcierto por el brutal asesinato y exigió lo que la familia de Cabeza y toda la sociedad esperan ante tan espeluznante crimen: Justicia.

Sin embargo, el pedido, proveniente de la titular de una cartera ministerial de la provincia llama la atención.

Primero, porque lo hizo público, en sus propias redes sociales, a través de un mensaje que evidentemente fue minuciosamente estudiado previo a su publicación.

Segundo, porque ella misma se sienta a “articular, “diagramar”, “programar”, “proyectar”, “coordinar” y demás con toda la cúpula del gobierno provincial, que hasta el momento no se ha expresado sobre este hecho.

Incluso, en el contexto de la pandemia, Sonia Velázquez y la ministra encargada del Gobierno y de la Justicia, Rosario Romero, se reunieron en reiteradas oportunidades cara a cara y de manera virtual para pautar las acciones a seguir en medio de la crisis sanitaria.

A pesar de eso, de que la propia Velázquez se sienta a la mesa en la que se discuten los temas sensibles que ocurren en la provincia y en el gobierno, no hizo el pedido de Justicia de manera personal a sus colegas, sino que les exigió ante toda la sociedad que lleven adelante la investigación como corresponde para que se esclarezca el hecho y se encuentre a los culpables.

En medio de la conmoción de la ciudadanía, Velázquez fue la única integrante del gobierno provincial que habló públicamente del tema.

El resto del gobierno entrerriano no ha emitido opinión de algún tipo, a pesar de que este claramente no es un crimen cualquiera y que, además, tiene como víctima a un trabajador público.

El silencio oficial deja muchas más dudas que certeza a una población que desde hace meses viene observando cómo la criminalidad en la capital provincial y en otras ciudades de la provincia como Concordia y Gualeguaychú aumenta de manera preocupante.

A principios de este año, en Paraná otro crimen causó estupor: tres personas fueron fusiladas en un hecho que fue vinculado con el narcotráfico pero por el cual todavía no se condenó a un culpable.

Desde hace tiempo los vecinos de la capital provincial y de Entre Ríos en general temen por su seguridad y la de sus familias, denuncian zonas liberadas para diversas mafias y el narcotráfico, mientras las autoridades gubernamentales mantienen una actitud totalmente indiferente.

Ante un crimen que genera muchísima incertidumbre en la ciudadanía, las autoridades del gobierno entrerriano se mantienen en esa pasividad sumamente alarmante.

El silencio del gobernador, de la ministra Rosario Romero, de las autoridades policiales y judiciales (hasta el momento solo habló la fiscal del caso con los medios), desconciertan a los vecinos que piden que se esclarezca el hecho, convencidos que detrás de este asesinato hay mucho más que un mero hecho pasional.

El gobierno entrerriano, el de la honestidad y la transparencia, tiene la oportunidad de demostrarles a los vecinos de la provincia que el crimen no permanece impune, que las mafias no manejan las instituciones.

Hasta el momento, una vez más, solo se oye el ensordecedor silencio de las autoridades.

2 comentarios

Tito 4 febrero, 2021 at 2:53 pm

Disen de que este chico hera testigo en el juicio por violencia de genero que tenía la ministra de salud contra un legislador

Responder
Tito 5 febrero, 2021 at 10:41 am

El teñido de rubio que solía disfrazarse de Pirata en la fiesta de disfraces, ex batidor del batallón 601, es un apretador profesional, que siempre tuvo aterrado a todo el mundo para que cediera a sus chantajes, y se ve que en este caso, se le fueron las dos manos (del otro). Es socio en el negocio de los medicamentos del número uno, por lo que la información que maneja lo hace intocable. Hasta trataron de hacerlo zafar de sus múltiples ilícitos con una trucha probation.

Responder

Dejar Comentario