Números que preocupan al Gobierno: la mayoría desaprueba la gestión y crece la duda sobre el candidato oficial

Según una encuesta de la Universidad de San Andrés, 9 de cada 10 argentinos cree que la situación del país es mala. Hay expectativa por la imagen de Wado de Pedro, el favorito de la vicepresidenta. El factor Milei, clave para la decisión en la provincia de Buenos Aires.

No vamos a repasar una a una todas las encuestas que lee el Gobierno, muchas de las cuales son pagadas por personas o instituciones interesadas en incidir en el escenario electoral. Vamos a anclar en el estudio que mes a mes elabora la prestigiosa Universidad de San Andres (UDESA), casa de estudios de la cual -dicho sea de paso- egresaron varios de funcionarios oficialistas y opositores.

El dato sigue siendo cada vez más contundente: pese a los esfuerzos de la portavoz presidencial que insiste en que los restaurantes y teatros desbordan de gente, 9 de cada 10 argentinos cree que la situación del país es mala o muy mala. Para ser exacto, el 89% de las personas consultadas está insatisfecho con la marcha general de las cosas. Una curva descendente que por marzo de 2020 mostraba que casi el 60% de la gente se sentía conforme con el presente argentino, dato que hoy apenas alcanza al 9% de los encuestados.

Un dato más. El estudio de UDESA revela que solo el 17% de la gente aprueba al presidente Alberto Fernández. También hay ahí un tremendo capital desperdiciado: la imagen del jefe de Estado rozaba los 80 puntos positivos durante el comienzo de la pandemia.

Estas primeras dos variables mueven los hilos hoy de las estrategias electorales que se tejen puertas adentro del Frente de Todos. Un testimonio interesante, de un integrante de la mesa chica de la vicepresidenta Cristina Kirchner, lo resume así: “Estamos en una encrucijada. Tenemos a un gobierno nacional que no mide nada. Una tremenda plomada para las listas electorales en todos los rubros. Candidatos a intendentes, a gobernadores, penando por no querer pagar los platos rotos del desmanejo de la política nacional”.

La pregunta que surge entonces es: ¿por qué la provincia de Buenos Aires -que es la más grande de la Argentina y define la elección– no desdobla la fecha y se despega de la nacional para evitar absorber el peso de la crisis?

PBA concentra el 36% del padrón nacional. Es el distrito más determinante. Todos saben a la perfección dos cosas: 1) es clave ganar la provincia para ganar la nación; 2) ganar la nación perdiendo la provincia es un desafío de gobernabilidad enorme. La lógica indicaría que al Frente de Todos le conviene desdoblar para que Kicillof (o Tolosa Paz) no paguen el costo de la crisis económica cuya solución está en manos del gobierno nacional. Pero surgen variables extras que le meten ruido a la decisión.

“Acá el problema es Milei. Si desdoblamos, la lista provincial de los libertarios pierde fuerza y los votos de Milei van a Juntos por el Cambio”, cuenta uno de los intendentes más poderosos del conurbano que hace dos semanas asistió al asado de Quilmes que organizó Martín Insaurralde para pedirles a los alcaldes -entre otras cosas- que militen el no-desdoblamiento. Es difícil la decisión de Kicillof. Si se mantiene firme en ser precandidato a la reelección provincial. Es elegir entre dos dificultades: o pagar el costo de la crisis o dejar que los votos de Milei se transfieran a JXC. Hay algo que hace más compleja la disyuntiva: en política la suma nunca da cero. Nada de aquello que se presume pertenece a la órbita de las ciencias exactas. Son especulaciones ligadas a las tendencias que ofrece la opinión pública.

Aca vale retomar el informe de UDESA que en uno de sus extractos reza: “Inflación (55%), Delincuencia, robos e inseguridad (36%) y Corrupción (35%) encabezan la lista de los principales problemas”. Se trata de tres problemáticas que constituyen las claves del discurso de campaña tanto de Javier Milei como de los candidatos de Juntos por el Cambio. Datos objetivos que le suman profundidad a la disyuntiva sobre qué hacer.

“Entre que todos los votos de Milei se vayan al candidato a gobernador de Juntos por el Cambio y que se repartan los votos entre ellos, mejor que se repartan”, dice un armador del PJ bonaerense. Por eso es que por ahora la idea macro es no desdoblar y “rezar” para que el voto opositor (supuestamente) se parta en dos. Y no fomentar un (supuesto) traspaso de votos fruto de un potencial desdoblamiento.

En resumen, por ahora la idea es no desdoblar.

Otro capítulo del informe de la universidad ha llamado poderosamente la atención de los estrategas de campaña del Frente de Todos, especialmente en la mesa de Cristina Kirchner. Música para los oídos de la vicepresidenta: el ministro del interior Wado de Pedro es el dirigente oficialista con mejor imagen, pese a tener aún un amplio margen de desconocimiento. Esto abona la teoría de Cristina que dice que es hora de los “hijos de una generación diezmada”, en clara alusión al ministro. Y Wado lo sabe.

De Pedro, por lo pronto, lanzó una fuerte campaña de comunicación al mismo tiempo que está midiendo su propio impacto. “Le meto un mes y mido. Del 25 de mayo al 20 de junio. Y veo qué se generó. Si hay tendencia positiva, sigo”, cuentan que Wado dijo a su mesa chica en clara referencia a que si los números lo acompañan, se presenta. Esta semana, el ministro dio a entender que habrá PASO en el Frente de Todos. Es que, confrontado con Cristina, el presidente Alberto Fernández mandó a su delfín en la provincia Victoria Tolosa Paz a resolverle a Daniel Scioli el difícil problema de conseguir un candidato a gobernador para su boleta. Si todo sigue así, habrá internas nomás.

Hay algo que está muy claro. El gobierno enfrenta una situación digna de quien atraviesa una grave crisis. Tiene el timón de la administración pública pero no logra pilotear con éxito la crisis macroeconómica. Y todo esto ocurre en un año electoral, lo cual hace cuesta arriba una campaña cuyos tópicos están justamente enfocados en las cosas que el gobierno no logra resolver. E impactan en su propio electorado. Dice el estudio de UDESA: “La inflación es el principal problema tanto para los votantes del FdT (54%) como para los de JxC (57%).

Y más. La mirada negativa sobre la gestión del gobierno se combina en un cóctel fatal con una creyente perspectiva positiva que nace a la luz de un potencial cambio de gobierno: “La percepción negativa sobre la situación del país es del 85% en retrospectiva, y del 48% en prospectiva”. En fin, una situación compleja que no se resuelve con magia, por más gurús electorales que contraten.

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