Expertos esperan que Javier Milei encare una reforma tributaria fuerte: lo que viene

Javier Milei busca achicar la carga impositiva que recae sobre el sector público y dice que va a pagar el ajuste la «casta política». ¿Cómo se plasmará según los analistas?

El triunfo de Javier Milei en el balotaje abrió la puerta a un cambio en el paradigma político en Argentina, dado que apunta a implementar políticas neoliberales radicalizadas y embandera dos principios básicos: el de la libertad económica y el derecho de la propiedad privada. Son conceptos tradicionales del capitalismo, pero lo que propones es aplicarlos en su máxima expresión en detrimento del rol del Estado, cuya estructura busca reducir. De hecho, anunció un recorte del gasto de 15 puntos del PBI. Y, en este escenario, hay gran expectativa sobre qué hará en materia tributaria.

Argentina viene en un tren político totalmente distinto, con una concepción de un Estado que busca contener y atender las necesidades de los sectores más necesitados de la sociedad y en el que los impuestos han sido, muchas veces, salvoconductos para lograrlo, sobre todo, ante circunstancias económicas adversas, como la sequía, que redujo este año en unos u$s20.000 millones las previsiones de ingresos por exportaciones del campo, o la pandemia, que afectó la actividad y generó un fuerte perjuicio en la economía.

Los impuestos y el derecho a la propiedad

Eso lleva a una presión tributaria elevada y Saénz Valiente objeta que “la sobrecarga de impuestos que recae sobre el contribuyente viola el principio de propiedad porque aplican muchas tributaciones a la vez sobre una única base aportante”.

En ese sentido, muchos especialistas en temas tributarios esperan que la impronta del nuevo Gobierno, con una mirada crítica sobre el rol del estado como regulador de la economía, traiga un cambio en ese sentido. Tal es el caso de Daniel Lejtman, profesional independiente experto en temas tributarios, quien espera que “Milei implemente una política tributaria muy diferente a la actual” y más enfocada en reducir a la cantidad de impuestos.

Considera que bajar algunas tasas es beneficioso “en pos de incentivar la producción y favorecer la inversión”. Y, en esa línea, opina que se debería rever el Impuesto a los Bienes Personales y descartar todo lo que afecte la producción local, por ejemplo.

Por otro lado, Sáenz Valiente menciona la importancia de propender a la equidad en el tratamiento de los contribuyentes ante el fisco. “El tema de la baja del mínimo no imponible de Ganancias, por ejemplo, es una decisión contraria a la equidad porque los Autónomos y profesionales, por ejemplo, son trabajadores que ganan unos $2 millones por mes terminan pagando hasta $5 millones o $6 millones anuales”, dice. Así, considera que la nueva gestión de Gobierno deberá atender ese tema y realizar algún cambio al respecto.

Derechos de exportación

Y, finalmente, apunta que los derechos de exportación, por otro lado, son un impuesto que no existen en otros países del mundo y nos hace perder competitividad. “Yo creo que va a ser difícil derogarlos de golpe, pero habría que atender ese tema también”, señala. A lo que Lejtman agrega que “ese sería un paso clave para que podamos exportar con una oferta más competitiva”.

La reducción de impuestos no sirve sola

Así las cosas, todo indicaría, tal como sostiene el tributarista Daniel Dubin, que el nuevo gobierno “tiene vocación de reducir la presión fiscal”, pero advierte que eso no se puede hacer sin antes achicar el Estado. Y alerta que “hay muchos problemas para llevar adelante una reforma estatal profunda que permita avanzar en ese sentido”.

Para él, si se avanza en la reducción de impuestos sin tomar contramedidas antes, el nuevo Gobierno va a necesitar fondeo adicional para hacerlo. Y es que la otra alternativa para compensar la pérdida de ingresos por impuestos sería la emisión monetaria, que es contraria a sus principios y es inflacionaria. En consecuencia, solo queda buscar la inyección de fondos de algún modo.

Pero, por otro lado, Dubin espera que los próximos meses sean muy tensos en la relación con las provincias por la discusión que se generó alrededor de la Coparticipación y la reducción de impuestos, que obviamente, impacta en la financiación provincial y municipal. Así, advierte que es esperable que las provincias deban ajustar sus presupuestos a sus recursos provinciales (por que no contarán con fondos nacionales) y no descarta la necesidad de alguna emisión de cuasi monedas por provincias con déficit.

Por consiguiente, Dubin advierte de los riesgos de avanzar con la eliminación y modificación de ciertos impuestos sin un plan consistente y sostiene que el Gobierno de Milei deberá ser muy cuidadoso en el armado de su política tributaria. Opina que se deberían seguir los siguientes pasos:

  • armar un equipo de consenso para empezar la reforma del Estado,
  • en la medida que va ajustando el déficit, tiene que empezar a derogar impuestos distorsivos (como los derechos de exportación y el de débitos y créditos bancarios en la parte que es crédito fiscal)
  • instrumentar canje de saldos a favor impositivos por créditos bancarios productivos

Sin dudas, es todo un proceso el que se deberá poner en marcha para garantizar un cambio eficiente en la matriz tributaria argentina, que debe ir acompañado de una reducción en el gasto, como se escucha decir mucho a políticos y analistas en estos momentos, pero también de una mayor eficiencia en la administración del gasto público, algo de lo que, por estos días, poco se habla.

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