Luego del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, el Gobierno buscará bajar aranceles para los autos. Sturzenegger le dijo a los empresarios que seguirán desregulando.
En paralelo, Javier Milei acelera la apertura comercial. En las últimas horas, Caputo salió a celebrar en redes sociales la aprobación del parlamento europeo del acuerdo con el Mercosur. La firma del pacto, que lleva décadas de negociaciones, se hará el 17 de enero en Asunción y crece la posibilidad de que el presidente argentino viaje a Paraguay para el acto simbólico.
La profundización comercial se dará en una cancha que los industriales califican como «inclinada«. En una cena que se produjo este miércoles, uno de los consultores más importantes del país le dijo a un cliente del sector metalúrgico que, pese a las flexibilizaciones del esquema cambiario, el Gobierno no piensa dejar atrás la fuerte apreciación del peso que llevó adelante en el último año y medio. “Hay sobradas muestras de que sacrificará otras variables antes de convalidar un dólar más alto”, advirtió.
¿Esto implica necesariamente un dólar más barato? No, pero sí un sostenimiento de los niveles actuales en términos reales. “El Gobierno seguirá buscando puentes, no permitirá que el tipo de cambio toque el techo la banda, pese a que la demanda genuina continuará superando a la oferta”, dijo el economista.
Sin mejoras para el mercado interno
En paralelo, la motosierra seguirá avanzando sobre las regulaciones. Federico Sturzenegger recibió esta semana a un empresario de peso del sector vitivinícola para debatir las últimas normativas que «El Coloso» derogó para ese rubro. Pese a la preocupación del industrial, el funcionario le anticipó que continuarán desmantelando reglamentaciones: «Lo único que sirve es competir», le dijo.
Los industriales creen que, a pesar del rebote que se estima para la economía de entre 3,5% y 5% según las distintas fuentes, ese desempeño será heterogéneo. La Cámara de Fundidores sostuvo en su último informe que «se confirma una concentración estructural de oportunidades en segmentos estratégicos, mientras que buena parte del entramado productivo vinculado al consumo seguirá rezagado«.
Todas las variables configuran un escenario complejo para el mercado interno. Más apertura, poca competitividad y una masa salarial que difícilmente mejore, dado que el proceso de destrucción de fuentes de trabajo en el sector formal continúa y el ancla salarial permanece inalterable, sin recuperación real de los ingresos desde hace varios meses.
