El intendente presentó un plan para convertir al municipio en una gran ciudad para 2050 y la zona, donde hoy reina el descontrol de los cuatriciclos, es uno de los ejes centrales. Quiénes son los dueños de los terrenos y las voces críticas.
Según se desprende de una publicación oficial, se piensa en una localidad con un crecimiento poblacional del 1.400%, es decir, Pinamar, que según el Censo 2022 tiene 40.259 habitantes estables, podría albergar a más de 600 mil habitantes -el doble de los que tiene en temporada-, y tener la misma densidad poblacional que Lomas de Zamora, Morón o San Martín, en el Gran Buenos Aires.
Este salto demográfico está en el corazón del Proyecto Pinamar 2050 impulsado por la administración municipal de Juan Ibarguren. No es otra cosa que la modificación del Código de Ordenamiento Urbano (COU) del distrito. Lo presentó el año pasado y en breve, tras una audiencia pública convocada para mediados de febrero, pasará a manos del Concejo Deliberante, donde su partido tiene mayoría.
Habla de una ciudad modelo, en la que se expanden Cariló -un tercio de la urbanización actual-, Valeria del Mar, Ostende -con nuevos corredores comerciales-, el traslado y construcción de un nuevo hospital, y el desarrollo de Montecarlo, junto a La Frontera, en el límite norte del partido que tiene entrada el kilómetro 383 de la ruta 11.
La zona volvió a estar en la mira luego del choque del 12 de enero en que Bastián, un nene de ocho años, resultó gravemente herido. El nene pelea por su vida en el hospital materno infantil de Mar del Plata, y recién luego del incidente la municipalidad incrementó las sanciones para los conductores.
Se trata del bosque de pinos de unas 500 hectáreas y la zona de médanos con 2,5 kilómetros de frente marítimo donde hoy no hay nada más que el descontrol de cuatriciclos, camionetas y vehículos todo terreno, y que tiene un propietario mayoritario que alimenta la hipótesis de quienes resisten el proyecto argumentando que se trata de «pura especulación inmobiliaria«.
La mayor parte de ese territorio pertenece a la firma Montecarlo Real Estate S.R.L., cuyo titular es Victorio Américo Gualtieri, constructor emblemático de la Provincia de Buenos Aires durante la administración de Eduardo Duhalde que, luego, durante el gobierno de Alberto Fernández, se convirtió en uno de los principales adjudicatarios de las obras de infraestructura ferroviaria.
El empresario ha estado detenido por contrabando y en Mar del Plata la Justicia Federal lo procesó por fraude a la administración pública. No es una persona que suela mostrarse públicamente. Sin embargo, alimentando suspicacias, asistió a la presentación del proyecto impulsado por Ibarguren en el vivero de Pinamar S.A., el año pasado.
Otras porciones de las tierras allí en el norte pertenecen a Pinamar S.A., la firma fundadora de la ciudad que continúa desarrollando proyectos inmobiliarios, barrios privados y espacios culturales en el distrito, y a Daniel Mautone, empresario del juego con bingos y casinos, como el Casino de Victoria S.A., en Entre Ríos, y que comparte sociedades en el negocio del azar con Daniel Angelici. Su firma es Dunas de Pinamar S.A., y sus tierras son las que están más próximas a la ruta interbalnearia 11.
AMbos empresarios tienen cientos de explotaciones de juego en la provincia de Bunos Aires. Mautone es uno de los hombres fuertes del sector que supo tejer buenas relaciones con el ex intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, quien tiene influencia en el juego. Mautone auspiciaba los programas de Jésica Cirio cuando la modelo y conductora estaba en pareja con el ex intendente.
Luego, además de los mayores terratenientes, hay decenas de propietarios particulares que ya han manifestado su preocupación que radica en que antes de lanzar el proyecto «nos pidieron a todos datos sobre nuestras tierras, de modo de hacer la repartija de usos a conveniencia».
Uno de los principales opositores al proyecto es el ex secretario de Turismo de la administración Ibarguren, el abogado Lucas Ventoso, quien al conocer la propuesta y luego de pedir informes al secretario de Planeamiento municipal, Ricardo Riddick, renunció a su cargo. «Se ha tomado la decisión de convertir a nuestro municipio en un mero negocio inmobiliario, lo que queda plasmado en el proyecto de reforma del COU. Las consecuencias sociales de esto serán devastadoras«, denunció.
Ventoso denuncia que el proyecto «es engañoso, no lo muestran, no dicen que cantidad de edificios, solo pintan el mapa y luego pondrán el uso con la cantidad de pisos, por eso hablan de densidad. No estamos hablando de subjetividad arquitectónica, la cuestión aquí es objetiva: no hay más recurso de agua potable. Por eso no presentan ningún informe técnico sobre el recurso hídrico del municipio».
De la intendencia responden que la capacidad del acuífero «está determinada a través del estudio de las reservas disponibles y geológicas que se viene realizando desde hace más de una década a través de los monitoreos continuos y permanentes, evaluando paralelamente el régimen de lluvia y la variabilidad de la recarga en distintas áreas del partido». Sostienen que la información ha sido incorporada a la documentación del plan. El presidente de la Cooperativa de Agua y Luz de Pinamar (CALP), lo contradice. «Jamás nos consultaron», sostuvo Bruno Nicolini.
Como sea, Ibarguren propone un nuevo Pinamar, con las dimensiones de una gran ciudad. «La densidad potencial total prevista en el plan es de 94 habitantes por hectárea», o, dicho mejor, 9.400 habitantes por kilómetro cuadrado, y allí radica el crecimiento planteado: hoy son 626 habitantes por kilómetro cuadrado.
El proyecto es por demás ambicioso, pero «establece de manera clara que no se podrán realizar cambios en los indicadores urbanísticos ni desarrollar nuevos proyectos hasta tanto no se haya definido la concreción de una planta de tratamiento de líquidos cloacales«, obra que está en marcha, la financia el gobierno nacional (unos 20 mil millones de pesos) y la construye Sabavisa Constructora S.A., una empresa de Victorio Gualtieri. Se sabe: en Pinamar, históricamente, el poder talla fuerte.
Bastian pelea por su vida en el hospital materno infantil de Mar del Plata
Bastián, el nene de 8 años internado en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata después de un choque entre una camioneta y una UTV en La Frontera de Pinamar, fue sometido sometido este sábado una nueva operación.
El último parte médico del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires informó que en esta sexta operación «se le realizó una fijación cervical y posteriormente una traqueostomia».
«El paciente se encuentra estable e internado en la unidad de terapia intensiva», detalló el parte difundido este sábado por la tarde.
Fuentes médicas explicaron que con la «fijación cervical» se buscó estabilizar la columna.
El parte del viernes había informado que el estado de salud de Bastián estaba igual que el día anterior y que seguía con pronóstico reservado.
Mientras que el informe del jueves había sido desalentador, ya que los estudios por resonancia magnética del cerebro y de la columna cervical que le realizaron al pequeño confirmaron la presencia de lesiones cerebrales y cervicales severas producto del traumatismo.
Ante esta situación, los médicos mantenían una inmovilización cervical y un seguimiento estricto a través de equipos de neurocirugía, neurología y terapia intensiva.
El niño seguía con asistencia respiratoria y la intención de los médicos era realizarle una traqueostomía para «asegurar una vía aérea estable», lo cual pudieron lograr este sábado.
