La reforma previsional en Entre Ríos se ha convertido en el epicentro del debate político y social de la provincia. En un contexto de déficit creciente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones, el gobernador Rogelio Frigerio ha buscado tejer alianzas estratégicas para darle viabilidad a un cambio que, históricamente, ha sido un «terreno minado» para cualquier gestión, y realizarlo implicará un ALTO COSTO POLÍTICO.
La Caja de Jubilaciones de Entre Ríos arrastra un déficit estructural que compromete las arcas provinciales. La premisa del gobierno actual es clara: «La Caja no se entrega, pero así no sigue». La intención es mantener el sistema en la esfera provincial (evitando la transferencia a ANSES) pero aplicando correcciones urgentes.
Los puntos centrales de la propuesta:
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Aumento de aportes: se contempla un incremento en los aportes personales de los trabajadores activos (especialmente en regímenes especiales).
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Sostenibilidad: revisión de las jubilaciones de privilegio y regímenes que permiten retiros a edades muy tempranas (maestros y policías).
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Armonización: Buscar un equilibrio con los parámetros nacionales sin perder la movilidad propia de la provincia.
Lo que distingue a este proceso de intentos anteriores es el nivel de diálogo con el peronismo entrerriano. Ante una oposición legislativa bloque de senadores que le ha aprobado todo al gobierno inclusive los endeudamientos, los acuerdos secretos con sectores fuertes del gremialismo público caso José Allende que de tigre pasó a ser un dócil gatito, que afronta varias causas judiciales enriquecimiento, asociación ilícita con los fondos de la Cámara de Diputados cuando la presidió etc etc, pareciera que como muestra de su solidaridad ya safo de una (violencia de género). La postura de Gustavo Bordet (exgobernador y actual diputado nacional) y Rosario Romero (intendenta de Paraná) es determinante para el éxito legislativo, además de AMORTIGUAR EL ALTO COSTO POLÍTICO.
Bordet, quien durante ocho años gestionó el mismo déficit, ha mantenido una postura de «oposición responsable».
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La coincidencia: el exgobernador reconoce que el sistema necesita retoques para no colapsar.
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El límite: su sector exige que cualquier reforma no vulnere el 82% móvil ni los derechos adquiridos de quienes ya están en el sistema o próximos a jubilarse.
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El trasfondo: existe un entendimiento de que la provincia necesita «ordenar los números» para poder reclamar con autoridad los fondos que Nación adeuda a la Caja.
La intendenta de la capital provincial, Rosario Romero, juega un papel doble. Como jefa política de la ciudad con mayor densidad de empleados públicos, su aval es clave.
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Pragmatismo: Romero ha mostrado una actitud dialoguista, priorizando la gobernabilidad. Entiende que si la provincia entra en crisis financiera, los municipios sufren directamente.
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Defensa del sistema: Ha insistido en que la reforma debe ser progresiva y que el mayor esfuerzo no debe caer solo en los escalafones más bajos del empleo público.
A enero de 2026, la situación se encuentra en una fase de negociación fina:
| Aspecto | Estado |
| Consenso Legislativo | Avanzado. Se busca un proyecto que entre con el mayor respaldo de bloques posible. |
| Gremios | Es el punto más sensible. ATE y UPCN mantienen guardias altas y exigen que la reforma sea discutida en paritarias. |
| Reclamo a Nación | Tanto oficialismo como la oposición (Bordet/Romero) coinciden en que el Gobierno Nacional debe transferir los fondos adeudados por el déficit previsional. |
El éxito de esta reforma depende de un delicado equilibrio: aplicar el «ajuste» necesario para salvar la Caja sin que esto detone un conflicto social de magnitudes en una provincia con una fuerte tradición de empleo público.
El gobierno de Frigerio espera que el proyecto sea tratado en sesiones extraordinarias o al inicio del ciclo legislativo, buscando que el costo político sea compartido con el peronismo bajo la bandera de la «salvación del sistema previsional entrerriano».
La reforma previsional impulsada por el gobierno de Rogelio Frigerio, y que cuenta con el monitoreo cercano de figuras como Gustavo Bordet y Rosario Romero, se centra en los dos «nervios» más sensibles para el empleado público entrerriano: cuándo retirarse y cuánto cobrar.
A inicios de 2026, la discusión ha pasado de los enunciados generales a la letra chica de la sostenibilidad.
Actualmente, Entre Ríos mantiene edades significativamente menores a las nacionales: 57 años para mujeres y 62 para varones, mientras que en ANSES son 60 y 65 respectivamente.
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El «Hándicap» Entre Ríos: El presidente de la Caja, Gastón Bagnat, ha señalado que la provincia está «fuera de rango» en las estadísticas internacionales, especialmente en mujeres. La reforma plantea una extensión gradual.
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La Propuesta de Nivelación: No se busca un salto abrupto de 5 años. La idea que se negocia con los sectores políticos (Bordet/Romero) es un esquema de escala donde la edad suba de a meses por año, para no afectar a quienes están a menos de 2 o 3 años de jubilarse.
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Igualdad de Género: Existe una fuerte presión técnica para igualar la edad de retiro de hombres y mujeres, un punto que genera resistencia en los gremios docentes (AGMER) y sectores del peronismo vinculados a la intendenta Romero.
El 82% móvil sobre el Bruto o sobre el Neto es el punto técnicamente más complejo y donde el gobierno busca «sincerar» los números. En Entre Ríos, por ley, se garantiza el 82% móvil.
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Sobre el Bruto (Actual): Hoy, un jubilado cobra el 82% del sueldo total del activo (antes de descuentos). Como el jubilado no tiene los mismos descuentos que el activo (jubilación, obra social, etc.), termina percibiendo un haber que, en la práctica, es igual o incluso superior al sueldo de bolsillo del que está trabajando.
Dato: Según el gobierno, el 82% sobre el bruto termina siendo un 85% o hasta un 100% real comparado con lo que cobra el activo.
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Sobre el Neto (La Reforma): La intención es calcular el 82% sobre lo que el trabajador realmente se lleva a su casa (sueldo neto).
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Argumento oficial: Es la única forma de que la Caja no quiebre. Dicen que el sistema actual es «único en el país» y fiscalmente imposible de sostener.
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Postura de la Oposición: Bordet y Romero han marcado que este cambio no puede ser retroactivo y que debe garantizar que el jubilado no pierda poder adquisitivo frente a la inflación.
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Comparativa: Sistema Actual vs. Reforma 2026
| Concepto | Sistema Actual (Ley 8.732) | Propuesta de Reforma |
| Edad Mujeres | 57 años | Gradual hacia los 60 |
| Edad Varones | 62 años | Gradual hacia los 65 |
| Base de Cálculo | 82% del Sueldo Bruto | 82% del Sueldo Neto (bolsillo) |
| Aportes Activos | 16% (subió al 19% por emergencia) | Se busca consolidar el 19% permanente |
| Movilidad | Automática e inmediata | Plazo de hasta 60 días para impactar |
Para que esta reforma no termine en la justicia o con la provincia paralizada, el gobierno de Frigerio necesita que Bordet y Romero actúen como «garantes».
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Bordet presiona para que la provincia primero agote las instancias judiciales contra Nación para cobrar la deuda de ANSES antes de «ajustar» a los jubilados.
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Romero busca que los empleados municipales (un universo gigante en Paraná) no sean los más perjudicados por el cambio de cálculo del bruto al neto.
La reforma previsional en Entre Ríos ha dejado de ser una opción técnica para convertirse en una necesidad de supervivencia institucional. El déficit de la Caja ya no solo amenaza las jubilaciones futuras, sino que condiciona la capacidad del Estado para prestar servicios básicos hoy. Sin embargo, la profundidad de los cambios propuestos, la extensión de la edad y el giro del 82% hacia el salario neto, marca un punto de inflexión que la provincia no había visto en décadas.
El escenario político actual presenta una configuración inédita: un gobernador de signo opuesto al histórico peronismo entrerriano, Rogelio Frigerio, que necesita el aval, o al menos la «no obstrucción», de figuras como Gustavo Bordet y Rosario Romero. Esta tríada política entiende que el costo de no hacer nada es el colapso total del sistema, pero el costo de hacerlo mal es la fractura social.
Entre Ríos se encamina a un «sinceramiento previsional». El éxito de Frigerio, con el acompañamiento crítico de Bordet y Romero, dependerá de su capacidad para demostrar que este sacrificio es el único camino para que el 82% móvil, aunque calculado de forma distinta, siga siendo una realidad y no una promesa en papel mojado.
