La histórica controversia en torno al polémico desarrollo inmobiliario en el Acceso Norte de Paraná ha vuelto a estallar con fuerza tras el reciente colapso de tránsito que provocó el traslado de la comunidad educativa del colegio Plaza Mayor al predio del Seminario. El conflicto cotidiano en las calles puso en evidencia las graves deficiencias de infraestructura, la falta absoluta de planificación y los riesgos ambientales en un sector donde la Municipalidad de Paraná autorizó en 2015 un cuestionado loteo de más de 400 parcelas sin contar con un estudio de impacto ambiental válido. Con expedientes judiciales que acumulan denuncias penales por falsificación de firma, documentos apócrifos y decisiones firmadas a tres días de un cambio de gobierno, los vecinos de la zona enfrentan hoy las inevitables consecuencias de un negocio inmobiliario de 30 millones de dólares impulsado por exfuncionarios locales y las máximas autoridades de la Caja de Previsión Social de Médicos y Bioquímicos.
El desembarco de cerca de 500 alumnos y la masa de padres en el predio del Seminario sobre Lomas del Seminario convirtió la rutina del barrio en una verdadera pesadilla logística. Durante los horarios pico de la mañana y el mediodía, el flujo incesante de vehículos paraliza por completo los embudos de calle Don Bosco, la intersección con Fraternidad y los empalmes que desembocan en el Acceso Norte.
Sin obras de ensanche previas ni dádivas de ordenamiento vial, los automovilistas se ven obligados a maniobrar en calles angostas e incluso a transitar por huellas vecinales y caminos de tierra precarios, como la salida improvisada por Fraternidad hacia la ruta, que evoca los viejos accesos del terreno donde solía realizarse la Fiesta de Disfraces. La peligrosidad del sector se incrementó drásticamente debido a vehículos que circulan a alta velocidad por arterias como Bartolomé de las Casasy la colectora, generando roces constantes, accidentes menores y bloqueos donde nadie cede el paso.
A pesar de que el trámite permaneció paralizado durante casi cuatro años por graves objeciones técnicas y ambientales, el 7 de diciembre de 2015, a solo tres días de que la exintendenta Blanca Osuna dejara el poder para traspasar el mando a Sergio Varisco, la gestión saliente firmó la factibilidad del loteo de manera exprés. Fuentes del sector coinciden en que la resolución fue impulsada tras severas presiones políticas emanadas del riñón del exgobernador Sergio Urribarri.
El emprendimiento configuró un negocio financiero millonario sin precedentes en la zona. La entidad conducida por Roberto Gebhart había adquirido unas 28 hectáreas de terrenos tierras a un propietario particular, A L por un monto cercano a los 300.000 dólares, una suma infima por semejante cantidad de hectáreas porque se entendía que nadie iba autorizar un loteo para construir viviendas sobre arroyos y lagunas llena de totoras y cañaverales. Sin embargo mediante la autorización municipal para subdividir el terreno en un esquema de hacinamiento urbano con más de 400 lotes de escasos 300 a 400 metros cuadrados, la cotización de la propiedad se disparó a una cifra astronómica estimada en 30 millones de dólares.
El valor irrisorio de la venta de esas 28 hectáreas por parte de Londero se explican en que se consideró que esos terrenos abarcaban una zona inviables para una explotación económica, ya que adecuarlos y cumplir con las exigencias básicas de infraestructura implicaría una inversión tan monumental que los precios resultantes para recuperar ese dinero harían imposible su colocación en el mercado inmobiliario.
El escandaloso margen de ganancia privada por parte de quienes comparon esos terrenos se garantizó omitiendo las exigencias básicas de infraestructura. Para llevar a cabo un loteo de semejante magnitud, la normativa ambiental exige evaluar la provisión real de luz, agua, gas y cloacas, la conservación del paisaje y los pulmones verdes, pero sobre todo los estudios de drenaje e inundabilidad, transitabilidad en los accesos y salida del complejo habitacional. Las tierras en cuestión abarcaban el cauce natural de antiguos arroyos y lagunas cubiertas de totoras y cañaberales, los cuales fueron rellenados de manera precaria sobre zonas bajas y vulnerables.
Las irregularidades en la tramitación del expediente explotaron en la arena judicial cuando la profesional especialista en medio ambiente, la ingeniera Nadia Mehring, radicó una denuncia penal al descubrir que su firma había sido fraguada en el informe de evaluación ambiental presentado ante el municipio para obtener la habilitación del loteo.
La ingeniera ambiental Nadia Mehring realizó la denuncia penal tras descubrir que su firma fue falsificada en el estudio de impacto ambiental del loteo vinculado a las empresas Norvial y el Colegio de Bioquímicos en el Acceso Norte de Paraná. Mehring explicó que, aunque trabajó brevemente en 2015 para la consultora de Ricardo Ruiz, Martín Gaínza y Hernán Rodríguez donde le pidieron un borrador inicial, jamás elaboró ni visitó el proyecto en cuestión, por lo que su aparición como única autora en el documento presentado por los dueños motivó su presentación ante la fiscalía ante los posibles riesgos ambientales.
Ante la contundencia de las pruebas y la falsificación del documento público, durante la administración del exintendente Sergio Varisco, la Municipalidad de Paraná dio un paso decisivo e instruyó a su Fiscalía de Estado para denunciar penalmente las maniobras fraudulentas. Esta acción derivó en la paralización del loteo, dejando al descubierto una trama de omisiones deliberadas y falta de controles en la que quedaron seriamente complicados, el exsubsecretario de Infraestructura Abelardo Llosa y el exdirector de Vialidad Urbana e ingeniero Xavier Bilbao, entre otros
En el plano político actual, la posición de la Municipalidad encabezada por la intendenta Rosario Romero ha sido tajante al recordar que el loteo del Acceso Norte estuvo viciado desde su origen y que no debe ser autorizado en las condiciones de irregularidad con las que fue concebido. Mientras tanto, el área económica de la comuna, conducida por el contador Alexis Bilbao desde la Secretaría de Hacienda y Producción, vigila el impacto financiero que implicaría para el municipio tener que asumir con fondos públicos las costosas obras de infraestructura que los privados omitieron realizar.

4 comentarios
LOS GEBHART familia de CORRUPTOS!! Figuran en todas las matufias!! Si no van PRESOS, la sociedad tiene que condenarlos, que no sean bienvenidos en ningún ámbito. Hay que seguir exponiendo a todos estos DELINCUENTES.
No hay un Gebhart honesto???? son todos chorros y corruptos, peronchos tienen que ser
Basta de negociados y beneficios para unos pocos inescrupulosos que se hacen millonarios estafando a la gente
QUIEN CONTROLA A ESTA GENTE? PORQUE SEGÚN VEO LOS TERRENOS SE ESTÁN VENDIENDO Y CUANDO EMPIECEN A CONSTRUIR Y COLAPSEN LOS DESAGÜES A QUIEN VAN A RECLAMAR?