La rebelión de los intendentes ante la presión de Bordet para abrir los casinos

Con los matices de cada municipio, el argumento en común es que el rédito económico es para los empresarios y el costo político de posibles brotes de coronavirus lo pagan los mandatarios locales.El gobernador Gustavo Bordet presiona fuertemente sobre los presidentes municipales para abrir los casinos, junto con el titular del IAFAS, Silvio Vivas, que representa los intereses de los grandes empresarios del juego, que son quienes lo llevaron al cargo que ocupa hoy.

Eso desató una rebelión entre los intendentes, que en general rechazan la apertura de las salas de juego en sus localidades por temor a que se agrave la situación sanitaria en aquellas ciudades que vienen más complicadas con el coronavirus o a que se produzcan brotes en donde los contagios hasta el momento están controlados.

En Concordia, por ejemplo, donde en las últimas semanas se produjo un gran número de casos positivos y la ciudad fue declarada de transmisión comunitaria del virus, el intendente Alfredo Francolini se niega rotundamente a la apertura.

El argumento que Francolini le comunicó a las autoridades del IAFAS es que en la ciudad hay un gran número de actividades restringidas y, si llegara a abrir las salas de juego, los privados del resto de los sectores mostrarían su disconformidad.

En la localidad más cercana, San Salvador, el intendente Lucas Larrarte evalúa la posibilidad de abrir las salas solo cuando eso ocurra también en Concordia.

Lo que busca es evitar que jugadores de Concordia se trasladen a su ciudad, posiblemente llevando el virus consigo.

Otro que ya le anticipó a las autoridades del IAFAS que no habilitará las salas de juego en su localidad es Rafael Cavagna, de Nogoyá, quien le dijo al subgerente de casinos, Iwacik, que actualmente en el municipio hay muchas actividades restringidas, como los partidos de fútbol 5 y hasta negó la posibilidad de hacer un torneo de bochas, por lo que no abrirá los casinos hasta poder habilitar al resto porque, si no, le “incendian el municipio”.

En Paraná, está habilitado el bingo de calle 25 de Mayo, pero la capital provincial tiene la particularidad de que hay muchas actividades que ya están en marcha, aunque los contagios se mantienen en unos 100 por día desde hace semanas.

A pesar de ello hay bronca entre los sectores que todavía no han podido desarrollar su actividad, que se quejan de que en la sala de juego hay entre 200 y 300 personas en simultáneo y otros no pueden abrir aún con los más estrictos protocolos.

En Feliciano se dio la situación que muchos intendentes temen: el presidente municipal, Damián Arévalo, habilitó las salas de juego el miércoles pasado, y el viernes tuvo que dar la orden de cerrar porque hubo una ola de contagios en la ciudad.

En la tierra de la vicegobernadora Laura Stratta, Victoria, se anticipó que la actividad se permitirá recién a partir del 5 de diciembre.

En Diamante, el intendente Juan Carlos Darrichónn dio la posibilidad a las salas de juego de que abrieran a partir del pasado viernes. Con sorpresa, en la localidad se vio que, aunque había 86 máquinas habilitadas, apenas concurrieron 55 personas a jugar, por el temor de los vecinos a una ola de contagios.

Con ese panorama, se debatía en el municipio esta semana si continuar con la actividad o restringirla, al igual que otras, para evitar que se produzcan nuevos casos positivos en una localidad que recientemente se descontroló.

Una situación similar se da en Gualeguaychú, en donde Martín Piaggio habilitó el juego, aunque se evalúa volver a restringirlo si el número de contagios dispara. Lo mismo se da en Bóvril, donde el intendente Fabián Valenzuela dio el ok, pero siguiendo de cerca la situación sanitaria.

Otra ciudad que está en veremos es Federal. Allí, el intendente Gerardo Chapino otorgó la habilitación a partir del viernes a las salas de juego, pero monitorearán de cerca la situación sanitaria para dar marcha atrás, en caso de ser necesario.

En Crespo y Colón, los intendentes Darío Schneider y José Luis Walser, respectivamente, esperan para ver cómo evoluciona el número de contagios en sus localidades para tomar una determinación.

En Gualeguay, tras el fallecimiento del intendente Federico Bogdan, el municipio quedó en manos de Mónica Berisso, quien asumió las funciones con cautela y, en plena transición, por el momento no otorgó su venia a las salas de juego.

Otro municipio que tiene al frente a una mujer, el de Villaguay, con Claudia Monjo, todavía no habilitó a los casinos, con una fuerte negativa también del senador departamental, Adrián Fuertes, ya que temen que la situación sanitaria, que hasta el momento viene controlada, desmejore con la apertura.

En cada municipio, con sus diferentes matices y realidades, los intendentes son conscientes de que el sistema de salud no está en condiciones para afrontar fuertes brotes del virus, por lo que toman la situación con cautela.

La prueba más notoria de la precariedad del sistema sanitario provincial es que, quienes tienen la posibilidad, prefieren trasladarse a Buenos Aires para tratarse por el virus.

Ocurrió con Bogdan, a quien su obra social le cubría el tratamiento en Buenos Aires, y con César Melchiori y Carmen Toller, que fueron durante varios períodos legisladores en Entre Ríos, pero no confían en el sistema sanitario de la provincia para la que se encargan de legislar y que les paga sus sueldos.

Más allá de la situación sanitaria, Bordet presiona fuertemente a los intendentes para que permitan la apertura de las salas de juego, junto con el titular del IAFAS, Silvio Vivas.

El presidente del organismo regresó a Paraná tras más de nueve meses cobrando su sueldo de 350 mil pesos desde su ciudad natal, La Plata, para hacer de interlocutor de los empresarios del juego, cuyos intereses representa, ya  que son quienes lo pusieron en el cargo.

IAFAS: Vivas y Dubra no aparecieron en 9 meses, pero cobraron alrededor de 3 millones cada uno

La respuesta de los presidentes municipales es una profunda rebelión en la que se niegan a habilitar la actividad, para evitar cargar con el costo político de la bronca de los demás sectores y de posibles olas de contagios.

El argumento en general es que el negocio y el rédito económico es para los empresarios privados, mientras que las consecuencias sociales, sanitarias y políticas deben afrontarlas los mandatarios locales.

Actualmente, cada municipio se maneja en base a las realidades locales, pero el gobernador sigue presionando, junto con los empresarios privados, para que los casinos abran en la provincia.

En juego hay sumas millonarias de dinero, y la salud de todos los entrerrianos.

 

3 comentarios

ANDRES 16 noviembre, 2020 at 6:21 pm

ES EL COLMO QUE ABRAN LOS CASINO CUANDO HAY UN MONTON DE COSAS AUN CERRADAS ES INCOMPRENSIBLE

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pepe 17 noviembre, 2020 at 8:18 am

El del Mayorazgo que abrió no tiene la más minima ventilación natural, y ya sabemos como ayuda el AA a repartir el virus

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mario 17 noviembre, 2020 at 9:24 am

Todo es plata, guita, negociado, no hay nada autentico y real en este gobierno de mierda

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