En el Túnel también se sirven ÑOQUIS: siguen las designaciones que contradicen los mandatos del Gobernador.

Mientras el director del Túnel Anibal Vergara está de vacaciones a solo a unos meses de haber asumido, trascienden en el ente que conduce designaciones que contradicen el discurso de austeridad del gobernador Rogelio Frigerio. A pesar de que la administración provincial enfrenta una severa crisis financiera, con negociaciones paritarias trabadas y la búsqueda de crédito externo para cubrir deudas heredadas, el nombramiento de asesores con salarios millonarios y escasa contraprestación laboral ha generado un profundo malestar en el personal de planta y en el resto de la administración pública.

El caso más paradigmático es el de Jaime Federico Ferreras, DNI N° 28764874, un funcionario proveniente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, vinculado políticamente (según él) a la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. Ferreras fue designado como asesor del ente con una remuneración de 3.000.000 de pesos mensuales. Según se conoció , el asesor, quien se presenta como experto en marketing, una especialidad de dudosa urgencia para las necesidades técnicas del viaducto, que no vive en Paraná, no cumple con una jornada laboral regular, presentándose en las oficinas del túnel de manera esporádica y usualmente después de las 11 horas, amparándose en una supuesta inmunidad política.

La estabilidad de Ferreras en su cargo, pese a su falta de idoneidad técnica en áreas críticas como el mantenimiento estructural o la seguridad vial, el propio Ferreras se la auto atribuye a la protección política de José Luis Patiño.

Patiño, actual Coordinador de Gabinete de la Secretaría General de la Gobernación y hombre de extrema confianza de Frigerio, es señalado por Ferreras como su «padrino» político. Esta red de influencias dentro de los organismos descentralizados de Entre Ríos ha sido calificada por diversos sectores como un «flaco favor» a la imagen del gobernador, quien intenta proyectar una imagen de transparencia y ordenamiento de las cuentas públicas frente a una sociedad golpeada por el ajuste.

A este escenario de irregularidades administrativas se suma la conducción de Aníbal Vergara, el director del Túnel por la representación entrerriana. Vergara, un dirigente de 74 años reciclado del peronismo, ha sido criticado por su falta de presencia efectiva en el organismo; de hecho, trascendió que a pocos meses de su asunción , está gozando de un período de vacaciones, dejando la gestión en manos de una estructura burocrática salpicada por sospechas de corrupción.

Una auditoría interna ha detectado irregularidades graves en la Licitación Pública N° 492/25, destinada a la compra de 400 luminarias LED por un presupuesto de 150 millones de pesos. La investigación reveló que el pliego pretendía adquirir equipamiento para zonas que ya habían sido iluminadas mediante una donación de la empresa ENERSA en enero de 2025. El escándalo de las «luces fantasmas» obligó a Vergara a frenar la apertura de sobres el pasado 26 de enero de 2026, tras denuncias que indicaban sobreprecios de hasta un 88% respecto a los valores de mercado.

A la trama de las luminarias se suma el deficiente estado de las obras de bacheo de hormigón rígido, vinculadas a la Licitación N° 483/2025. Los informes técnicos indican que se pactó un pago de 285.000 pesos por metro cuadrado, un 70% por encima de los precios de referencia. Sin embargo, la gravedad es también técnica: los ensayos de laboratorio realizados a las probetas de hormigón arrojaron una resistencia de apenas 20 MegaPascales, cuando el pliego exigía un mínimo de 38 MPa. Esta disparidad sugiere que se pagó por materiales de alta performance pero se colocó hormigón de calidad inferior, comprometiendo la durabilidad del pavimento. Las miradas en este punto apuntan al arquitecto Sergio Espinosa, jefe del área técnica del Ente, quien percibe un sueldo cercano a los 9 millones de pesos y ya arrastraba críticas por la falta de control en los convenios con empresas vinculadas a ex funcionarios del organismo como Aizaga y Villar.

El panorama en el Túnel Subfluvial refleja una contradicción sistémica entre el discurso oficial y la realidad burocrática. Mientras el Ministerio de Economía provincial rastrea partidas para sostener el equilibrio fiscal, el Ente se ha transformado en un depósito de favores políticos para figuras que no residen en Paraná y cuya experticia en marketing resulta ajena a las necesidades de un viaducto de 56 años que requiere ingeniería de precisión. La impunidad con la que se manejan estos sectores, invocando nombres del gabinete central, no solo erosiona la autoridad de los directores actuales, sino que profundiza la desconfianza de una ciudadanía que observa cómo los recursos destinados al mantenimiento de la infraestructura clave terminan financiando estructuras políticas externas. Como COROLARIO, al especilista en Marketing, Jaime Federico Ferreras,  que no vive en Paraná, rara vez se apersona en su oficina y que no se sabe que funciones cumple, se le estaría por renovar el contrato por un monto que supera EL DOBLE DEL ACTUAL.

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