13 de junio de 2026: Un hito de expulsiones y vergüenza en la historia del PJ de Entre Ríos

Por Eduardo Jourdan (Dirigente del Partido Justicialista de Entre Ríos, ex diputado provincial y ex intendente de San José)

El próximo sábado 13 de junio de 2026 quedará marcado en las páginas más oscuras de la historia del Partido Justicialista de Entre Ríos. El Congreso Partidario que se reunirá en Paraná se encamina a convalidar un proceso de expulsiones y persecuciones internas que no solo genera vergüenza ajena, sino que representa un verdadero suicidio político.

Nadie logra explicar con argumentos válidos el porqué de esta cacería de brujas, y mucho menos los congresales de toda la provincia. De un punto al otro de Entre Ríos, la militancia de base y los representantes territoriales no quieren levantar la mano para expulsar a compañeros históricos.

¿Qué congresal con memoria y respeto por el movimiento va a querer expulsar a un dirigente como Daniel Rossi, quien ha sido seis veces intendente de Santa Elena, vicegobernador de la provincia y un pilar del peronismo del norte entrerriano? ¿Quién va a someterse al papelón de votar la salida de Héctor Maya, histórico dirigente de Gualeguaychú, exsenador nacional, exdiputado y un cuadro político ineludible del justicialismo? ¿Quién va a querer proscribir a Gustavo Guzmán, exlegislador y referente indiscutido del peronismo de Paraná?

El camino de la expulsión y la fractura que propone hoy el Congreso es, lisa y llanamente, garantizar la cómoda reelección del actual gobernador Rogelio Frigerio.

Al observar las encuestas y palpar el termómetro de la calle, es inevitable preguntarse: ¿la actual conducción del PJ se dará cuenta de lo mal que estamos políticamente, o acaso este núcleo cerrado solo busca salvarse a sí mismo y mendigar fueros? La situación político,judicial del PJ entrerriano es de una gravedad extrema luego de 20 años donde el 90% de la dirigencia con máximas responsabilidades (período 2003,2023) enfrenta serios problemas en los tribunales. Y seamos honestos de una vez por todas: esto no es lawfare; son causas judiciales reales.

En este escenario de debilidad absoluta frente al oficialismo provincial, ¿qué es lo que verdaderamente se impone? La respuesta es obvia: Unidad, no expulsión. Se necesita exactamente lo contrario a lo que pretenden hacer. Si la dirigencia no reflexiona de manera urgente, el 13 de junio asistiremos a la ruptura definitiva del peronismo entrerriano, lo que significará la despedida de la competencia electoral y la renuncia explícita a la posibilidad de volver a ser gobierno.

He consultado personalmente con decenas de congresales y dirigentes de diversos departamentos; la inmensa mayoría no está de acuerdo con las expulsiones ni con los castigos selectivos impuestos por el Tribunal de Disciplina bajo la excusa de las listas provinciales del año pasado.

Por este motivo, sugiero formalmente a la conducción del PJ entrerriano que suspenda esta persecución y convoque de manera inmediata a elecciones internas en todos los niveles del partido: Unidades Básicas, Consejos Departamentales, el Congreso y el Consejo Provincial. Devolverle el voto y el poder de decisión a los afiliados va a sanar al peronismo mucho más que expulsar dirigentes de peso sin causas legítimas.

Por otra parte, para recuperar la credibilidad ante la sociedad entrerriana, el PJ debe nombrar urgentemente a tres abogados de la matrícula de Entre Ríos para que auditen y controlen de manera rigurosa cada una de las causas penales donde estén imputados los dirigentes que gobernaron y condujeron el partido en las últimas dos décadas. Solo de esa manera podremos demostrar de forma transparente quiénes son inocentes y quiénes son culpables de los delitos gravísimos que se les imputan, limpiando el buen nombre del movimiento.

Finalmente, la dirigencia joven, los intendentes que hoy gestionan el territorio, los concejales y los militantes sub-40, no puede seguir mirando para otro lado en este momento crucial. Tienen ante sus ojos una decisión histórica: o continúan alineándose ciegamente con una conducción en retirada que solo ofrece purgas y derrotas, o se plantan con un proyecto diferente que busque democratizar y limpiar el partido de verdad. Todavía estamos a tiempo de reaccionar y convertir lo que se perfila como un acto de vergüenza en el Congreso del Perdón y la Unidad.

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