Bullrich y Villarruel tuvieron un cruce en la sesión de jura que marcó cómo será su relación en el Senado

Este viernes se produjo el primer cruce en el recinto entre la jefa del bloque de La Libertad Avanza y la vicepresidenta.

Esa escena redefinió el vínculo entre las dos dirigentes más influyentes del espacio libertario en el Senado y anticipó un funcionamiento institucional en el que Bullrich intentará tener un rol político de peso mientras Villarruel buscará fijar límites desde la formalidad parlamentaria.

Detrás de ese choque puntual ya hay un clima: otras voces del Senado hablan de una relación “muy mala”, con antecedentes recientes que explican la tensión. Bullrich tiene experiencia legislativa y llega con la centralidad política que le otorga su cargo en Seguridad; Villarruel se apoya en la estricta institucionalidad de la Cámara y en su rol como garante del orden interno. Ambas ya tuvieron reuniones privadas —una a solas el 14 de noviembre y otra con la bancada libertaria el jueves— y mantienen llamadas frecuentes por temas de gestión, pero los roces son cada vez más visibles.

La cronología de un día de mucha tensión en el Senado

El momento más explícito ocurrió al final de la jura. Tras cumplir el protocolo, Bullrich pidió hablar; Villarruel lo impidió porque —según recordó— los bloques habían acordado no habilitar discursos. Juliana Di Tullio advirtió que, si se rompía el pacto, hablarían todos los senadores de Unión por la Patria.

Cuando la sesión se levantó, Bullrich se acercó al estrado y mantuvo un breve diálogo a solas con la vicepresidenta. No se escuchó la conversación, pero luego la ministra declaró ante TN: “Todos somos iguales ante la ley; permitieron tres invitados por senador electo y algunos superaron los diez. Somos todos iguales”.

Desde la conducción de la Cámara aclararon que, en la reunión de Labor Parlamentaria del último jueves, los presidentes de los bloques acordaron que no habría discursos. Por lo tanto, Victoria Villarruel no rompería con eso, porque sería romper la lógica del Senado, explicaron. Remarcaron, además, que el Senado está ordenado y seguirá de la misma manera. En ese sentido, dijeron que aceptan cualquier planteo, pero dentro de la lógica del debate y de la formalidad.

Esa misma formalidad se vio en la organización de los palcos. Los ministros Manuel Adorni y Diego Santilli, junto a la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, llegaron al Congreso mientras Bullrich hablaba con la prensa. La Casa Rosada no había hecho un pedido específico de ubicación; tras discusiones internas, se les asignó un espacio donde también luego se ubicaron Eduardo “Lule” Menem y Sharif Menem. En otro palco ya estaban los gobernadores de Tierra del Fuego, Neuquén y Chaco. “Es la casa de las provincias”, insistieron en el Senado.

La Casa Rosada no hizo ningún pedido formal al Senado y las autoridades de la Casa, después de algunas discusiones, hicieron un lugar y allí se ubicaron Karina Milei, Adorni y Santilli. Luego se sumó el subsecretario de la presidencia, Eduardo Lule Menem y Scharif Menem, jefe de gabinete del presidente de Diputados, Martín Menem. Mientras ya estaban instalados en otro palco los gobernadores de Tierra del Fuego, Melella; de Neuquén, Rolando Figueroa y de Chaco, Leandro Zdero. “Es la casa de las provincias”, dijeron en el Senado.

Tras la jura, los libertarios se trasladaron a Diputados, donde los esperaban Karina Milei y Adorni. No solo para felicitarlos: desde allí empezará a trazarse la estrategia de articulación entre la Casa Rosada y la Cámara alta, una coordinación que —según deslizan en el oficialismo— se canalizará políticamente por Patricia Bullrich y los senadores, no por Villarruel.

Dificultades en la relación

La sesión de jura marcó cómo será la relación entre las damas de hierro en la Cámara alta. Ya se encontraron en dos oportunidades, una ellas a solas, el pasado 14 de noviembre, y otra con la totalidad de la bancada libertaria el jueves. También hay comunicación telefónica constante, por cuestiones de gestión y de dinámica legislativa, entre las libertarias, admitido por la senadora Bullrich.

Pero otros actores del Senado ya ven una pésima relación entre ellas, y argumentan algunos de los antecedentes de sus desempeños en los últimos años. Una, Victoria Villarruel, viene con la formalidad del control de la Cámara desde que juró como vicepresidenta, mientras que Patricia Bullrich, conduce con mano firme las fuerzas de Seguridad del país desde que asumió el ministerio.

Más allá de las tareas que cada una de ellas desarrolla, Bullrich tiene en su haber una larga experiencia parlamentaria por su paso por la Cámara de Diputados enfrentando al kirchnerismo. Incluso, en la previa a la jura de los senadores, se eligió al secretario Administrativo del Cuerpo, Alejandro Fitzgerald, con el apoyo de la bancada de La Libertad Avanza. Fitzgerald controla los nombramientos, los pasajes y los recursos de los legisladores.

Antecedentes de las disputas entre Villarruel y Bullrich

El cortocircuito no es nuevo. Tras la sesión del 10 de julio, en la que UxP logró aprobar el aumento a jubilaciones y la Moratoria Previsional contra la voluntad del Ejecutivo, Bullrich cuestionó públicamente a Villarruel: “Usted fue electa para terminar con el kirchnerismo, no para ser cómplice”.

Villarruel respondió que cumple su rol institucional como vicepresidenta y que fue votada para defender la institucionalidad, “no para levantarme cuando las papas queman”. Y remató: “Antes de hacerse la picante, repase la Constitución”.

 

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