El Gobierno intenta mostrar un frente unificado y volvió a reunir a la mesa política en Casa Rosada después de las agresiones de los últimos días. Los proyectos del oficialismo para el Congreso.
Luego de una semana de reproches cruzados y pases de factura entre figuras clave del oficialismo, la mesa política del Gobierno volvió a reunirse y reunió otra vez al núcleo duro del poder libertario. En ese escenario, la Casa Rosada buscó ensayar una imagen de calma con sonrisas, gestos de cordialidad y una foto pensada para dejar atrás -al menos por un rato- las tensiones internas. El objetivo fue mostrar unidad, ordenar la agenda y enfocarse en el avance de las leyes que impulsa el Gobierno.
En el despacho del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volvieron a verse las caras este martes Martín Menem y Santiago Caputo, protagonistas del último cortocircuito libertario. El riojano, alineado con Karina Milei, y el asesor presidencial, referente de “Las Fuerzas del Cielo”, compartieron mesa después de días en los que el enfrentamiento quedó expuesto incluso en redes sociales y transmisiones oficialistas.
Según trascendió después del encuentro, “la interna no se tocó”. La reunión, que se extendió por más de dos horas, se centró en avanzar con la “apretada” estrategia legislativa del Gobierno. Sobre la mesa estuvieron proyectos ya enviados al Congreso, como el Súper RIGI, la ley de lobby, prevención de ludopatía y la derogación del etiquetado frontal.
Otro de los temas analizados fue el cronograma oficial para la reforma electoral y la posibilidad de buscar alternativas ante el intento de eliminación de las PASO. La intención es llegar a julio con avances parlamentarios, en un Congreso donde La Libertad Avanza sigue dependiendo de acuerdos externos.
Los invitados a la “incómoda” tregua
La mesa fue más chica, pero reunió a los nombres de siempre: Karina Milei, Luis “Toto” Caputo, Patricia Bullrich, Diego Santilli, Ignacio Devitt y Eduardo “Lule” Menem. También estuvieron, otra vez cara a cara, Martín Menem y Santiago Caputo, después de varios días de fuego amigo dentro del oficialismo.
Al final llegó la foto buscada. Tal como acordaron, posaron todos sonrientes alrededor de la mesa, como si las diferencias pudieran quedar afuera del encuadre.
Así, el Gobierno intentó bajar el tono de la interna. Pero en la Rosada saben que los silencios, a veces, duran menos que las fotos.
