En una jornada democrática que sepultó 30 años de hegemonía oficialista, la lista encabezada por Colominas se impuso en las urnas y asumirá el control del sindicato con la promesa de activar una auditoría interna, recuperar el salario y terminar con el aparato de impunidad.
El Sindicato de Obreros y Empleados Viales de Entre Ríos (SOEVER) dio un vuelco histórico. En una elección que prometía ser reñida pero terminó consolidando un fuerte mensaje de cambio, los trabajadores de la repartición provincial asistieron masivamente a las urnas para poner fin a cuatro décadas de hegemonía ligadas a la vieja conducción de Juan Carlos Lallana. El recuento de votos confirmó el triunfo de la Lista Naranja, consagrando a Federico Colominas como el nuevo Secretario General del gremio para los próximos cuatro años.
Cerca de dos mil afiliados habilitados votaron en las 20 seccionales del interior y en las mesas dispuestas en la sede central de Paraná (Andrés Pazos y San Juan). Si bien la tendencia en favor de la oposición se volvió irreversible al cierre de las mesas y desató los festejos de la militancia, formalmente quedan 11 votos circunstanciales por contar en el Escrutinio Definitivo el martes. Esta mínima diferencia pendiente no altera el desenlace político que consagra a los trabajadores viales que apostaron por una renovación estructural.
La victoria de la oposición altera por completo el tablero político y sindical de la provincia. El desembarco de Colominas en la cúpula de SOEVER arrastra implicancias inmediatas para el organismo:
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El fin del «silencio corporativo»: El triunfo corta de raíz la sintonía que el oficialismo de la Lista Celeste y Blanca (representado por Ariel Landra) mantenía con las sucesivas gestiones de Vialidad Provincial. Esto significa que el gremio dejará de actuar como un amortiguador político de los escándalos de la repartición.
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Giro en la agenda gremial: La nueva conducción llega con el mandato de activar discusiones urgentes y postergadas: una defensa irrestricta de las fuentes de trabajo, una recomposición salarial agresiva frente al contexto inflacionario y una fuerte fiscalización a las graves deficiencias que presenta la cobertura de la obra social para las familias viales.
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Auditoría y transparencia: La Lista Naranja prometió construir un «sindicato cercano» y de puertas abiertas. El control de la caja del gremio e incluso el posicionamiento frente a la Dirección de Vialidad ya no se dirimirán bajo un blindaje de secretismo, sino bajo la lupa de las bases.
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Presión para la gestión de Exequiel Donda: Con un sindicato combativo y ajeno a los viejos pactos de pasillo, la actual administración de Vialidad Provincial pierde a su principal aliado de contención. Colominas y su equipo ya adelantaron que no serán cómplices del encubrimiento de desfalcos históricos, lo que obligará a transparentar de dónde salen los fondos del organismo y por qué se cajonean expedientes de corrupción.
Con este resultado, los trabajadores viales de Entre Ríos no solo eligieron nuevas autoridades; eligieron un cambio de paradigma para una institución que, tras 40 años en la comodidad del poder, deberá volver a rendirle cuentas exclusivamente a sus afiliados.
