Dólar, importaciones, inflación y FMI: la herencia económica que tendrá Milei

Javier Milei asume el 10 de diciembre con una economía en crisis, inflación reprimida, brecha cambiaria y tipo de cambio real en los peores niveles. Vencen más de u$s 5500 millones en los próximos meses y los importadores esperan dólares.

Javier Milei asumirá como presidente el 10 de diciembre con una economía en crisis. Su mandato popular es solucionar la inflación y mejorar los ingresos de las familias, pero para eso también deberá resolver otras cuestiones como el déficit fiscal, el atraso de los precios del dólar, los alimentos, tarifas y combustibles, la negociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), las reservas y los pasivos remunerados del Banco Central (BCRA), la vuelta a los mercados externos de financiamiento y la deuda comercial de las empresas, entre otros.

La tasa de inflación anual llegó al 142,7% en octubre y la acumulada en los primeros diez meses de 2023 es de 120%; las consultoras esperan que cuando termine el año se acerque al 200%, e incluso la calificadora de riesgo Moody’s pronosticó una suba hasta el 350% punta a punta en 2024, aún antes de que Milei ganara las elecciones. El presidente electo reconoció que «se viene una estanflación» en los primeros dos años de su gobierno.

La brecha cambiaria, con un fuerte control de capitales, ronda el 150%. Mientras el dólar oficial mayorista está a $ 380, el precio libre en el mercado informal se negocia en torno a $ 950, y llegó hasta $ 1100 semanas atrás, en medio de la incertidumbre y la retención de exportaciones.

Los exportadores hoy liquidan sus divisas a un tipo de cambio que ronda los $ 650, pues combina la mitad del dólar oficial y la mitad del valor del Contado Con Liquidación (CCL). A ese precio tendería el oficial con una devaluación.

El déficit fiscal, en tanto, llegó al equivalente a 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB) en cuanto al resultado primario, y a 3% en el resultado financiero acumulado a octubre, según los datos de Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma. En todo 2023, el déficit financiero podría rondar el 5%.

La nafta y el gasoil están un 10% por debajo del precio que iguala los valores de importaciones, pero el «barril criollo» se negocia a un 30% menos que el precio internacional del petróleo crudo. Esto sin contar el efecto de la devaluación, que volverá a atrasar en dólares los ingresos de las petroleras si no trasladan de inmediato el salto de la divisa a los surtidores.

Asimismo, los impuestos a los combustibles deberían trepar más de $ 70 por litro para cumplir con la normativa vigente. Por mantener congelados esos tributos, el Estado nacional se pierde de recaudar el equivalente en pesos a unos 250 millones de dólares por mes.

Las tarifas, por su lado, tienen un atraso de entre el 67% y el 407% hasta octubre, solo en el caso de la electricidad en AMBA. Por esta y otras distorsiones de precios relativos, la consultora 1816 consideraba a principios de noviembre que había una «inflación reprimida» del 43%.

Monetario y cambiario

En lo monetario, el stock de pasivos remunerados del BCRA había alcanzado en octubre los $ 23 billones, equivalente a 3 bases monetarias, y crecían a razón de unos $ 2 billones por mes. Después de las elecciones, los bancos fueron moviendo sus Letras de Liquidez (Leliq) a 28 días hacia Pases que vencen todos los días, con un gran riesgo en materia de plazos.

La deuda comercial por importaciones de bienes y servicios es otro de los frentes que deberá mirar Milei y su equipo económico. El jefe de Research de Romano GroupSalvador Vitelli, calculó que los compromisos pendientes de los importadores de bienes acumulaban hasta octubre unos u$s 46.250 millones y los de servicios, otros u$s 12.250 millones, por lo que el stock total era de u$s 58.500 millones.

En tanto, la negociación con el FMI asoma crucial para la estabilidad. Hasta febrero vencen unos 3600 millones de dólares con el organismo y casi u$s 2000 millones más con bonistas privados, en un escenario en el que las reservas netas del BCRA son negativas en más de u$s 10.000 millones.

La Argentina necesita que el Fondo otorgue un desembolso de u$s 3300 millones en diciembre, pese a que las metas del programa no se cumplieron en medio de la campaña electoral, así como busca un «financiamiento neto» hasta que en abril empiecen a entrar los dólares de la cosecha gruesa agropecuaria.

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