El jefe de Gabinete dejó trascender que la presentación será en breve y envió un mensaje a Bullrich y Villarruel. La Justicia lo llamaría a indagatoria.
El pasado 7 de mayo, Javier Milei salió a defender a Manuel Adorni y aseguró que la presentación de su declaración jurada era inminente. “Es cuestión de días”, estimó el Presidente. Tres semanas después, el jefe de Gabinete continúa sin brindar precisiones sobre el vertiginoso crecimiento de su patrimonio, mientras la Justicia avanza con la investigación por presunto enriquecimiento ilícito y se acerca el llamado a indagatoria. En el entorno del funcionario aseguran que en los primeros días de junio cumplirá con la promesa presidencial. La falta de respuestas no solo incomoda a integrantes del oficialismo, sino también al sector empresario. Ayer, el titular de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi, exigió que la presente “lo más rápido posible” para evitarle “problemas” al Gobierno.
A pesar de las críticas internas y del golpe que sufrió la Casa Rosada por el escándalo judicial, Adorni se tomó su tiempo. El jefe de Gabinete esperó la consumación de dos acontecimientos: que asomara el clima mundialista, para contar con una opinión pública más dispersa, y las declaraciones de testigos en Comodoro Py, para conocer qué gastos había logrado reconstruir el fiscal Gerardo Pollicita. Avanzado el calendario, el vocero deja entrever ahora que en los próximos días presentará el documento ante la Oficina Anticorrupción. Además, remarca que “no se va a dejar apurar” por nadie.
El mensaje tiene a dos integrantes del oficialismo como destinatarias: Patricia Bullrich y Victoria Villarruel. La ministra fue la primera en hacer público su enojo. En privado, le pidió al Presidente la cabeza del vocero. La respuesta fue contundente: “No lo voy a ejecutar”. Acto seguido, Bullrich salió a la televisión para exigirle a Adorni que informe su patrimonio cuanto antes. “Ya tiene los papeles listos. Está por presentar los números”, respondió nuevamente Milei, en medio de un viaje por Estados Unidos. “Estamos todos esperando la declaración jurada”, sumó la vicepresidenta durante una actividad en Rosario. Estas presiones, sostienen cerca del vocero, generan ruido político, pero no modifican en nada su estrategia. “Ya la tiene casi terminada”, agregan, e indican que en breve aclarará todos los movimientos de dinero. Bullrich, solo para molestarlo, se anticipó y presentó la suya: registró un patrimonio de 257 millones de pesos, muy alejado de los exorbitantes montos en dólares que maneja el jefe de Gabinete.
Ayer, la presión sobre Adorni no llegó desde el oficialismo ni la oposición. El pedido vino de un aliado del rumbo económico: el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, Adelmo Gabbi. Con un tono más cercano al consejo, el histórico dirigente bursátil le recomendó públicamente al funcionario que presente “lo más rápido posible” su declaración jurada patrimonial para evitarle un problema político a Milei.
“Al contador Adorni, que sabe de números, le aconsejaría que presente sus números lo más rápido posible porque de esa manera le solucionaría problemas al Gobierno”, afirmó Gabbi. El dirigente bursátil subrayó que no podía decir si el funcionario “es malo o bueno”, pero remarcó que debe exhibir “correctamente” tanto su patrimonio personal como el de su esposa.
La sugerencia no pasó desapercibida. Gabbi no es una voz cualquiera del mundo empresario. Apoya el rumbo libertario y sostiene que la continuidad del Gobierno ayudaría a mejorar las expectativas del mercado.
Detrás de la dilación de Adorni aparece un patrimonio que la Justicia intenta reconstruir pieza por pieza. En el expediente sobresale la casa del country Indio Cuá, adquirida a nombre de Bettina Angeletti, que costó 120 mil dólares. Para refaccionarla, según declaró el contratista Matías Tobar, Adorni abonó 245 mil dólares en obras que incluyeron pileta, jacuzzi, cascada, entre otros. Mientras avanzaban los trabajos, además, alquiló otra vivienda en el mismo barrio privado y desembolsó 21 mil dólares por 18 meses. Todo bajo la misma modalidad y la misma sombra: pagos en efectivo y movimientos difíciles de compatibilizar con su sueldo de funcionario público.
La investigación también alcanza al departamento de la calle Miró, en Caballito, un piso que fue escriturado por 340 mil dólares y adquirido con un esquema de financiamiento bajo sospecha. A eso se suman viajes de lujo a Punta del Este, Nueva York y Aruba, consumos millonarios con tarjetas y operaciones por al menos 80 mil dólares en criptomonedas no declaradas. Entre inmuebles, refacciones, alquileres y excursiones por el exterior, Adorni y su familia habrían movido más de 800 mil dólares desde su llegada al Gobierno. Se trata de montos muy alejados de los 3,5 millones de pesos que cobraba al momento de realizar esos gastos y de la situación patrimonial de su esposa, Bettina Angeletti, que estaba registrada en la categoría más baja del monotributo.
Según Página/12, en las próximas semanas el juez Ariel Lijo llamaría a indagatoria al funcionario. La convocatoria sería por la causa que investiga los vuelos a Punta del Este, abonados por la productora de su amigo Marcelo Grandío. El punto central del expediente es determinar si el pago de los pasajes podría constituir una dádiva producto del vínculo comercial entre Grandío y la TV Pública. Además, en los últimos días se conocieron detalles del viaje familiar de Adorni al lujoso hotel Llao Llao, en Bariloche. La factura de esa escapada superó los 9 millones de pesos y la reserva fue realizada por un empleado del grupo IRSA. Esta operación también podría ser interpretada por la Justicia como una dádiva.
