Un ministro debe decidir si acepta ser el candidato de Frigerio a la intendencia de Paraná

La política de Entre Ríos se hamaca sobre un viejo axioma de comité y unidad básica: para gobernar la provincia no se puede descuidar la capital. El gobernador Rogelio Frigerio lo sabe por experiencia propia; en los últimos comicios provinciales, la coalición oficialista logró triunfos determinantes en bastiones históricos como Concordia, pero el sinsabor quedó en Paraná, una ciudad que fue esquiva a los planes de la Casa Gris y quedó tanto la intendencia en manos de Rosario Romero como un fuerte caudal de votos traccionado por la fórmula peronista local. Con las elecciones 2027 en el horizonte y la casi segura eliminación de las PASO combinada con un desdoblamiento electoral, el oficialismo provincial ha comenzado a mover sus piezas en silencio con el gran objetivo táctico de encontrar una figura capaz de penetrar en el singular tejido social de la capital entrerriana. En los pasillos gubernamentales resuena con fuerza un ofrecimiento de altísimo impacto: la propuesta para que el actual ministro de Hacienda y Finanzas de la provincia, Fabián Boleas, acepte encabezar la postulación a la intendencia de Paraná.

Para comprender la obsesión de Frigerio con la capital hay que apelar a la historia y a la sociología política, ya que a diferencia de distritos con una matriz fuertemente ligada al peronismo tradicional, como Concordia, Concepción del Uruguay o La Paz, Paraná es descrita con frecuencia por analistas y consultoras locales como una sociedad marcadamente conservadora, de clase media ligada al empleo público, el comercio y el profesionalismo independiente. Esta naturaleza ha moldeado un comportamiento electoral pendular y sofisticado que, desde el retorno de la democracia en 1983, ha repartido el poder municipal de forma casi matemática entre cinco períodos gobernados por el peronismo y cuatro por el radicalismo. El fenómeno más nítido de esta independencia paranaense ocurrió en las elecciones de 1995, cuando Jorge Pedro Busti arrasaba a nivel provincial para asegurarse su segunda gobernación bajo el sello del Partido Justicialista, mientras que el electorado de Paraná le daba la espalda a la boleta local del PJ y consagraba como intendente al radical Humberto Cayetano Varisco. No fue una anomalía aislada, pues la hegemonía de la familia Varisco, con dos intendencias del padre y dos de su hijo, Sergio Varisco, demostró que el radicalismo posee en Paraná un voto identitario arraigado que sobrevive incluso a las crisis nacionales de su propio partido. Otro ejemplo de este perfil conservador capaz de perforar las barreras partidarias fue Mario Armando Moine, quien en 1987 llegó a la intendencia capitalina en sintonía con el peronismo de Busti, pero su perfil de empresario y administrador captó de inmediato el favor del electorado independiente y de franjas históricamente radicales, sirviendo como trampolín local para llegar, en 1991, directo a la gobernación de Entre Ríos dejando en la intendencia a Julio Solanas.

Frente a un escenario donde el peronismo paranaense ya exhibe la potencial proyección de la intendenta Rosario Romero de cara a una futura discusión por la gobernación, y con una figura sorpresa como candidato a la intendencia, el oficialismo provincial entiende que no puede competir con figuras desgastadas o puramente militantes. La orden de la Casa Gris es buscar un perfil atractivo, capaz de blindar el voto del PRO y La Libertad Avanza, pero fundamentalmente apto para seducir al votante independiente y a la tradicional estructura de la Unión Cívica Radical. Es allí donde el nombre de Fabián Boleas calza de forma exacta en el esquema ideal de Frigerio; Boleas es un técnico con probada experiencia de gestión que asumió formalmente la cartera de Hacienda y Finanzas entrerriana y que reúne una condición política clave al pertenecer a una familia de raigambre radical en una ciudad de matriz radicalizada. Su postulación aportaría el componente institucional y moderado que el votante conservador de Paraná suele premiar, aunque a pesar de la presión interna del armado provincial, fuentes cercanas al Ejecutivo confirman que la respuesta inicial del ministro de Hacienda no ha sido la esperada por los armadores políticos, manifestando por ahora su intención de declinar el ofrecimiento local para consolidar los objetivos de ordenamiento del Estado desde el Ministerio de Economía, proyectando su continuidad técnica en función de una eventual segunda gestión de Rogelio Frigerio en la provincia.

Pese a este freno inicial, en el oficialismo insisten en que el armado del rompecabezas apenas comienza y que el peso específico de Paraná, que representa cerca del 30% del padrón electoral entrerriano y actúa como la gran caja de resonancia política de la provincia, obligará a mantener la oferta abierta o a buscar un sucedáneo de idénticas características mientras se observan con atención milimétrica los movimientos de la vereda de enfrente. El diseño de la estrategia electoral del Gobierno para la capital provincial está directamente atado a la suerte del PJ paranaense si Rosario Romero consolida su proyecto provincial, sabiendo que un peronismo herido suele dejar sectores disconformes en el camino. La estrategia de Frigerio contempla tender puentes hacia aquellos dirigentes de la capital que queden excluidos de los acuerdos de la conducción oficial del PJ local, entendiendo que sumar voluntades o fomentar colectoras de peronistas disidentes podría ser la llave para restarle juego a la estructura que hoy retiene el palacio municipal. Paraná se perfila una vez más como el territorio clave electoralmente de la política entrerriana, ya que para Frigerio recuperar la capital no es un mero capricho territorial, sino la garantía de sustentabilidad y sin lugar a dudas la respuesta definitiva del ministro de Economía marcará el termómetro del año electoral.

2 comentarios

ANDRES 29 mayo, 2026 at 8:38 am

LA TERCER ES LA VENCIDA….GAINZA INTENDENTE!!!

Responder
Jorge 29 mayo, 2026 at 9:32 am

Muy buena nota sobre los intendentes de Paraná que han saltado del radicalismo al peronismo desde 1983. En este caso Boleas es radical y Frigerio apuesta a seguir la historia. Pero claro, eso pensando que Rosario Romero aspira a la gobernacion igual que Lauritto y se liberaría la plaza paranaense. Además al hijo de Romero-Halle no le da el pinet para llegar a ser Intendente, que es el candidato que tratarían de imponer. En fin, veremos que dice la sociedad cuasi-conservadora de Paraná. Y no creo que Bahl deje de poner un pie en la Capital con algún candidato propio.

Responder

Dejar Comentario