El arte de «lavarse las manos»: el escudo de Bahl, el Poncio Pilatos de los Contratos Truchos

La causa de los Contratos Truchos es una verdadera «Matrix» del saqueo, donde millones de dólares desaparecieron. En esta historia, el gran protagonista del deslinde es Adán Bahl. Su estrategia frente a la justicia ha sido tan simple como efectiva: «yo no firmé». Para lograr esto, se apoyó en el famoso Decreto 123, una herencia de la gestión de Eduardo Lauritto que permitía que el vicepresidente primero del Senado pusiera el gancho en las contrataciones. Además, entre los 70 Contratos que se le endilgan, hay nombres que sobresalen, como el de la esposa del que era Pro Secretario de la Cámara de Senadores, y también se menciona que en los contratos hay firmas falsificadas.

Desde que el escándalo estalló en septiembre de 2018, tras la detención de personas retirando sumas millonarias de cajeros automáticos, Adan Bahl, en su afán de despegarse del caso de los Contratos Truchos, apuntó directamente contra Aldo Bellestena, dejándolo como el único responsable legal. Pero aquí es donde la lógica se choca con la realidad: se comenta en los pasillos legislativos que existía una regla no escrita, el «85/15». De cada 100 contratos, 85 eran para «la caja» del jefe y 15 para quien prestaba la firma.

En el ámbito judicial y político surge una pregunta inevitable: ¿cómo es posible que un dirigente de perfil técnico, contador de profesión, exministro de Gobierno y titular del cuerpo, desconociera que en un Senado donde apenas trabajan 25 personas físicamente, se drenaban presupuestos millonarios para sostener a 70 contratados que nunca prestaron servicio?

Quienes conocen la dinámica de poder del exintendente de Paraná aseguran que «el Beto si no autorizaba, no salía nada sin su consentimiento previo». La teoría de que Ballestena actuó con autonomía para firmar 70 contratos, que más abajo se detallan los nombres, bajo una supuesta regla de reparto político de «85% para la estructura central y 15% para el firmante», choca con el rigor administrativo que Bahl siempre pregonó.

Al asumir el 10 de diciembre de 2015, Bahl mantuvo vigentes estos contratos hasta que el escándalo se hizo público en 2018. Solo entonces se ordenó un sumario administrativo y se pidió la intervención de la justicia para declarar las nulidades. Para los fiscales y el común de la gente por lo menos para estos últimos , resulta llamativo que durante casi tres años no se detectara el desvío de millones de dólares hacia una nómina de personal inexistente.

Pero si algo le faltaba a este guion de estafa de película era el drama familiar. Entre los nombres de la lista de contratos bajo sospecha, resalta el nombre de Fabiola Soraya Claret. Ella no es cualquier persona; es la esposa de Leonardo «Nano» Centurión, un hombre que fue pieza clave en el engranaje del Senado durante años, incluso bajo la gestión de Laura Stratta.

Lo escandaloso aquí es que, según trascendió, Fabiola habría estado contratada desde el año 2003 sin saberlo. Le habrían falsificaron la firma durante años para cobrar un dinero que ella nunca habría visto. Las sospechas apuntan a que su propio entorno pudo haber facilitado su identidad para alimentar este sistema de recaudación. Esta metodología de «contratados fantasma» que ni siquiera sabían que tenían un sueldo asignado fue, según la investigación, una práctica constante para desviar fondos sin levantar sospechas.

Lo más preocupante es que el escándalo de 2018 no parece haber frenado la maquinaria. Se asegura que bajo la gestión de Laura Stratta, apodada por algunos como la «Protectora del Secreto» porque su negativa a difundir los manejos del Senado que presidía , el sistema no solo continuó, sino que se volvió más hermético. Los contratos se habrían incrementado entre un 40% y un 50%, manteniendo a figuras como Centurión en lugares estratégicos para asegurar que la «maquinita» de facturar no se detuviera.

Hoy, la clase política entrerriana, con nombres como José Ángel Allende, Eduardo Lauritto, José Cáceres y Sergio Urribarri, busca un refugio legal cómodo: la «negligencia». Quieren convencer a todos de que el desvío de 53 millones de dólares (casi la mitad del presupuesto del Senado) fue un descuido, una simple falta de control que se arregla pagando una multa.

La estrategia de Adán Bahl en la causa de los contratos truchos se resume en un intento deliberado de trasladar toda la carga legal y penal hacia la figura de Aldo Bellestena. Al ampararse en el Decreto 123, Bahl pretende convencer a la justicia de que su firma no figura en los documentos y que, por lo tanto, la «maquinita» de recaudación funcionó bajo la exclusiva órbita y responsabilidad del vicepresidente primero. Sin embargo, este intento de deslinde choca de frente con la lógica política y profesional: resulta inverosímil que un contador experto y jefe máximo del Senado desconociera el desvío de millones de dólares y la existencia de 70 contratados fantasma en un recinto donde todos se conocen. En última instancia, lo que Bahl presenta como una falta de competencia administrativa de su subordinado, aparece ante la sociedad como un esquema de impunidad diseñado para que el hilo siempre se corte por lo más delgado, protegiendo la estructura jerárquica del saqueo.

CONTRATADOS DE LA CÁMARA DE SENADORES DE ENTRE RÍOS

Apellido y Nombre CUIT
MANGONA, Brian Nahuel 23408382319
CACERES GOMEZ, Jesica Daniela 27367877117
ESCALADA, Rubén Ramón 20115563956
SCIALOCOMO, Luis Oscar 20140945731
FAURE, Roberto Ariel 20251264822
LUNA, Urbano Darío 20059439724
MARTINEZ, Luciana Cecilia 27283601507
SARNAGLIA, Fernando Gastón 20328339863
MARTINEZ, Norma Ester 27169811801
MANAVELLA, Susana Mercedes 27124990055
SATLER, Maximiliano Emanuel 20338547081
ALBORNOZ, Maria Julia 27183613435
GARCÍA, Carlos Ramón 23181209569
SCIALOCOMO, Esteban Ángel Alberto 20331302180
RUIZ DIAZ, Analía Lorena 27256161112
FERREYRA, Silvia Patricia 23182499714
MANGONA, Analía Roxana 27284712671
CLARET, Fabiola Soraya 23220130894
MANSILLA, Renato Jesús 20319084690
MENA, HUGO RUBEN 20139671393
MARTINEZ, Federico Ángel Gabriel 23344534969
BAL Balmaceda, David Carlos Agustin 20322766662
CAMPOS, Hernán David 20243209960
ROMERO, María Angélica 27174878442
SARNAGLIA, Ariel Sebastián 20404063562
SCIALOCOMO, Giuliana María 27374702578
MANSILLA, María José 27357067206
BALCAZA, Mirna Dalila 27315215353
LUNA, Jonathan Osvaldo 20377031033
MANGONA, Javier Hernando 20296204693
BEBER, Nicolas 20251021520
MARTINEZ, Cristian Andrés 23392653759
FERREYRA, Alejandro Ruben 20330092921
ESCALADA, Gabriela Vanina 23268027904
DEABATO, María Ivana 27328315136
SARNAGLIA, Sergio Alejandro 20354412137
CACERES, Dulce Antonella 27370802225
SANCHEZ, Jesica Elizabeth 27344534050
BOTTARO, Jesús Iván 20315212414
FLORES, Nélida Eva 27062124283
MANAVELLA, Otilia Matilde 27104998076
MANGONA, Vicente Oscar 20104992022
PIACENZA, Hilda Ines 27062124224
BRUNENGO, Cesar Osvaldo 20228920186
MARUZKA, Sonia Mabel 27257132639
KRAPP, Guido Daniel 20241890261
GALLI, Irene Marcela 27177225229
CERSOFIOS, María Cecilia 27266280187
MARTINEZ, Lorena Maria Del Lujan 27303609801
SALINAS, Nora Raquel 27130431505
BEBER, Maria Laura 27264379895
RUSSO, Guillermo Maximiliano 20235785782
SCIALOCOMO, Rocío Marianela 27342999331
DEILOFF, Mario Martín 20294471864
RUIZ MORENO, Mariela Patricia 23250323034
BONET, Matias Rubén 20398392699
BERDUM, Fátima Pamela 23320963834
MENA GIOVENI, Viviana Giselle 27286945096
SATLER, Evaristo 20346606674
BURGARDT, Rogelio Matias 20375502586
BRACESCO, José 20263039220
BELTRAMELLI, Gisela Vanina 23281361104
LUNA, Osvaldo Agustin 20208946413
MANCUELLO, Lidia Inés 27182542747
RUIZ DIAZ, Fernando Adolfo 20335722613
PERALTA, Hernán Pablo 23312324709
PAULIN, Viviana Rosario 27166085042
GALVAN, Daniela Beatriz 27248313574

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